FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Wizball

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
La verdad es que este juego no desmerecería en el currículum de Jeff Minter.
Es psicodélico como él solo. Uno de esos productos originales a más no poder,
que tanto gustaban en los 80. ¡Y qué manía, oigan!
Quizás es sólo cosa mía, pero eso de la originalidad, para mí, no es la
virtud principal de un juego. Una pizca de novedad (especialmente en el apartado
técnico) siempre está bien, pero ¿por qué se aplaude tanto el que se eche
mano de una especie de surrealismo? Personalmente, de surrealismo, lo justito.
Me gusta como tipo de humor (es de los más inteligentes), pero pare usted de
contar. Vaya, con deciros que, cuando era niño, los cuadros de Dalí me
producían pesadillas...
Y me siguen dando miedo, no lo niego. En serio. No creo que haya nada peor que esa cárcel para la mente y la cordura que es suprimir las reglas del Universo real y consciente. Erm... y antes de dejar a Freud por los suelos con una perorata de pazguato que escucha campanitas psicoanalíticas y no sabe donde, será mejor que pare.
Vamos a ver: en su tiempo, Wizball fue uno de los juegos más aclamados por los commodoreros. Así que un servidor de ustedes no podía dejar de echarle un vistazo. No tardé en comprármelo, pues. Y ¿qué queréis que os diga? Sí: es sorprendente en muchos aspectos. Sí: es muy jugable. Sí: tiene una música y unos efectos de sonido asombrosos. Pero sí: es surrealista.
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No estoy diciendo que no me guste. Creo que Wizball es un juego excelente. Lamento no ser capaz de puntuarlo más allá del notable, simplemente por esa extraña manía mía de tenerle tirria a lo psicodélico. Supongo que nunca habría sido un buen hippy, jeje. Los colorines brillantes y chillones no están mal por un rato, pero a veces consiguen que me baje la tensión. La barba me pica y cuando no me ducho, me pongo de mal humor. Así que, yo, higiénico urbanita galopante. ¿Qué le vamos a hacer? |
Tan difícil es escribir el argumento de un juego corrientito, como de uno demasiado
original. Y la gente de Sensible Software, que se encargó de desarrollar esta
pequeña leyenda para Ocean, desde luego, no se calentó demasiado la cabeza...
Wiz y su gato eran felices en el colorista mundo de Wizworld. Andarían con las
facultades mentales así como una miqueta trastocadillas, porque no sé cómo se
puede estar a gusto en un universo formado por tuberías, aritos, columnatas
coronadas por una levitante estatua de un planeta anillado (Saturno, quizás) y
miniaturas del Monte Rushmore, clavadas en islotes de piedra separados por
abismos en los que flotan, estáticas, esferas pétreas. Qué cosas.
Bueno, el caso es que lo mejor de Wizworld era su sonriente colorido. Así que, faltaría más, al malo de turno (que como casi todos los malos de videojuego o similar, ha de tener un nombre contundente, cortante, consonante y amenazante, y resulta que se llama Zark) le falta tiempo para irrumpir en este remanso de alucinógena paz espolvoreada de opiáceos diversos, y joderlo todo: roba esos relucientes colores, deja al mundo entero bañado en un mustio y deprimente gris y pone a sus huestes de agresivos monstruitos voladores a patrullarlo.
Wiz decide remediar la situación, así que, desde su laboratorio (el único reducto de su universo que aún conserva colores), digamos que se proyecta a sí mismo hacia los niveles que forman el Wizworld, creando una esfera (bastante fea) que puede controlar mágicamente, a distancia.
Las cosas no comienzan de un modo especialmente halagüeño. Wizball rebota desaforadamente por la pantalla, chocando contra los obstáculos sin que prácticamente podamos hacer nada por evitarlo. Lo único que podemos controlar de ella es la velocidad con la que rota y el sentido de giro, de modo que cuando toque el suelo, saltará hacia la derecha o hacia la izquierda, y a más o menos distancia. Como única arma, la horrenda pelotita expele una serie de patéticos proyectiles amarillentos que pueden ser de alguna utilidad contra los malos estáticos, pero que, en cuanto se las tenga que ver con una de las patrullas de Zark, le resultará de tanta ayuda como un paraguas para una sardina.
¿Qué se puede hacer entonces? ¡Pues, rápidamente, recurrir a las perlas
verdes para aumentar sus poderes!
Os cuento: al principio de cada vida, veremos una serie de extraños... hmmm...
¿personajillos? ¿alienígenas? ¿monstruitos? ... bueno, el caso es que
parecen algo así como abetos construidos con algo parecido a bastones, que rotan
sobre sí mismos, en un lugar fijo. Cuando destruyamos a uno de ellos, dejará
en su lugar una esfera verde que, si recogemos, nos permitirá obtener una
habilidad especial.
El mecanismo es sencillo: echadle una ojeada a la línea de iconos en la parte superior de la pantalla. Cada vez que recogemos una perla, se ilumina uno de ellos. Empieza por el situado más a la izquierda.
| Si queremos activarlo, no tenemos más que sacudir brevemente el joystick a derecha e izquierda, y obtendremos un poder extra. Si no, cuando pasemos sobre la siguiente esfera, será el icono situado inmediatamente a la derecha del anterior el que se ilumine. Cuando seleccionamos uno de ellos, pueden ocurrir dos cosas: que aparezca una nueva habilidad en su lugar, o bien, que el icono quede "vacío" (y se marcará con una flecha sobre fondo negro). | ![]() |
Bien, pues las habilidades fundamentales son tres: las dos ocultas en la primera casilla, que nos permitirán controlar totalmente a Wizball (la primera vez que la activemos, podremos moverla a derecha o izquierda durante sus saltos, y la segunda anulará la gravedad, lo que terminará con sus incordiantes y desaforados rebotes), y la que se obtiene al seleccionar el tercer icono: el gato. O mejor dicho, la proyección del gato de Wiz, llamada "Catelite" (parece obvio que la genialidad viene del cruce de "Cat" y "Satelite"). Es fundamental, porque, aparte de protegernos de los disparos de algunos de los malos y aumentar nuestro poder ofensivo (también lanzará proyectiles en el sentido del avance), sin él no podremos colorear el Wizworld.
Para lograrlo, tendremos que merodear por los extraños parajes del grisáceo universo, batallando contra las extrañas huestes de Zark, hasta que, de vez en cuando, demos con una piara de gotitas flotantes de colores. Cuando las veamos, se comportarán más o menos como los líquidos en ausencia de gravedad, esto es: andarán por ahí convertidas en pequeñas esferas palpitantes que rebotan, levitan o, en general, se mueven de un modo errático. Si las toca Wizball, saltará por los aires exactamente igual que si se hubiera dado un cebollazo contra un enemigo, o hubiera sido alcanzada por los disparos de uno de ellos. Al Catelite tampoco le sienta muy bien rozarlas. ¿Solución? Dispararles antes, para que adquieran forma de lágrima y se precipiten a tierra. En ese momento, hemos de mantener el botón de disparo pulsado, lo que nos permitirá adquirir el control del émulo del gato de Wiz, que debe recogerlas antes de que caigan al suelo. Cada vez que pase sobre una de las gotas, se llenará un poco más, uno de los calderos que podéis ver en la parte inferior de las capturas.
Pues bien: hay tres niveles por fase, y en cada uno de estos, uno de los colores
primarios que utilizan los monitores y televisores para, combinándolos, formar
todos los demás, es decir, el verde, el rojo y el azul.
El caldero de la derecha del todo se irá llenando con un determinado color conforme
recojamos las gotas. A veces, es uno de los primarios, pero en otras ocasiones,
es la mezcla de varios. Pues bien: el nivel en cuestión sólo será coloreado
cuando hayamos obtenido la cantidad suficiente de los colores correctos, para
conseguir el tono de la derecha. En ese momento, accederemos a una psicodélica
fase de bonificación que nos llevará hasta el laboratorio de Wiz, que se encargará
de mezclar el color conseguido con los potingues que bullen en su caldero, y
conseguir así pintar el nivel pertinente. Además, en esta pantalla tenemos la
opción de seleccionar una de las ventajas de la parte superior, que quedará
activada permanentemente (y es que, cuando perdemos una vida, tenemos que volver
a adquirirlas todas), o bien, escoger un subidón de puntuación.
↑ Lo mejor
* Muy original.



