FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
World Games

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COMENTARIO ORIGINAL
La review
No sé cómo se las apañaba la gente de Epyx pero, en lo que se refiere a su
célebre saga de "Games", cada título parecía mejor que el anterior.
Y eso ponía en un brete a los redactores de las revistas especializadas, no
vayáis a creer... por algún extraño motivo, siempre resulta mucho más
sencillo dar caña que cubrir de halagos.
... doy fe de ello, en serio. Cuando escribo el comentario de un bodrio de
juego, me lo paso bomba repartiendo estopa a diestro y siniestro. Sin embargo,
mirad por donde, cuando tengo que redactar el análisis de uno de mis favoritos,
casi nunca estoy satisfecho con el resultado. Parece que lo de las alabanzas
tiene menos gracia. Y además, es más complicado, ya os digo... llevo un buen
rato mirando la pantalla como un pazguato, sin saber cómo empezar esta review.
¿Alguna sugerencia? ¿Algún chiste capullesco? ¿Algún juego de palabras
de esos que sólo me hacen gracia a mí? ¿Alguna maliciosa comparativa de
versiones (tendría poca chica: la de C64 es, de lejos, MUY superior a las
demás -y hablo con conocimiento de causa: he visto las de Speccy y Amstrad-).
¿Algo más? ¿Algún añadido? ¿Algún recolguín? ¿Alguna gilipollez? ¿No?
Bueno, pues vamos allá cuanto antes, no sea que me dé tiempo a meter la
pata... (*bostezo cavernoso*)
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A ver... inspiración, inspiración... ¿dónde estás
bonitaaa? inspiración, inspiración... esteee... ¡Vaya, hombre! ¿Quién le mandaba a este juego ser tan bueno?
De acuerdo, vale, está bien: prometo dejarme de zarandajas, y centrarme
en el comentario. Él solito se las bastará para llenar espacio. Vamos allá: |
Lo de "Juegos Mundiales" no es ninguna frivolité, ¿sabéis? No, lo digo por aquello del "Alternative World Games", que se ambientaba íntegra y exclusivamente en Italia, y constaba de una serie de pruebas más propias del "Un, Dos, Tres" o algún otro concurso parecido, que de una supuesta congregación internacional. Aunque, en este caso que nos ocupa, no todos los eventos tienen la solera de la Halterofilia, el exotismo del Sumo, o la espectacularidad del salto desde un acantilado. Hay alguna que otra pavada... pero os cuento con más detalle:
La primera prueba tiene lugar en Rusia, y es la más convencional de todas:
levantamiento de pesas. Sí, desde luego, no es una cosa que se vea todos los
días en los videojuegos deportivos (algún caso sí que hay: acordaos del Hyper
Sports), pero aún así, es una de las pruebas menos extravagantes a las que
tendremos que enfrentarnos.
El recio muchachote encargado de levantar la enorme masa por encima de su
cabeza, es uno de los personajes más expresivos de toda la saga de los "Games".
Fijaos en cómo mueve sus dedos sobre la barra que une las pesas, cuando se
prepara para el levantamiento, si dejamos el joystick centrado unos segundos.
Pero no sólo eso: daos cuenta en cómo inspira profundamente, y expira, durante
el proceso de alzar la mole. No creáis que es un detalle gratuito: en las dos
modalidades de que consta la prueba (con tres levantamientos por modalidad) para
conseguir el objetivo, tenemos que seguir una secuencia de movimientos del
joystick (arriba y abajo, alternativamente) en los momentos adecuados. Y la
respiración del atleta puede servirnos para determinar en qué instante tenemos
que empujar o tirar de la palanquita.
La intelectualísima maniobra se celebra sobre una especie de tarima
ultramoderna, a cuyo pie pueden verse tres luces. Pues bien: en función de la
precisión y eso que los anglosajones llaman "timing", se encenderán
más o menos. Si conseguimos que al menos dos de ellas se iluminen en blanco, el
levantamiento se dará por válido. Si vemos dos o más luces rojas, todo lo
contrario.
La verdad es que el tipo tiene detalles de lo más simpáticos (probad a forzarle a mantener las pesas en alto, y ya veréis a qué me refiero).
La segunda nos lleva hasta Alemania, donde se ve que los lugareños se entretienen tomando carrerilla sobre una pista de hielo, y saltando sobre una hilera de barriles (al principio, podemos elegir cuántos). La cosa consiste en mover el joystick a derecha e izquierda, tratando de seguir el ritmo de las piernas del patinador. Cuanto más precisos seamos en la maniobra, más velocidad imprimiremos a la carrera.
Tercera, y una de las más llamativas: salto de acantilado, en pleno
Acapulco.
Nuestro heroico / suicida atleta aguarda en lo alto de un risco que se eleva un
montón de metros en vertical sobre el océano. Se trata de realizar el salto
más limpio posible, teniendo en cuenta una serie de parámetros, a saber:
- El viento sopla hacia la pavorosa pared de roca, y la única forma que tenemos
de ofrecer la menor resistencia posible, y no terminar estampados contra ella,
es mantener una postura más o menos paralela al suelo.
- ... pero cuanto más tiempo lo hagamos, menos puntuación obtendremos.
- ... o sea, que se trata de encontrar un equilibrio.
- Además, debes intentar que la zambullida sea más bien limpia. Pinchar el
colodrillo en la arena del fondo, o pegarte un terrible cocotazo contra una de
las agujas pétreas del acantilado, no puntúa. Cuando el saltador se da una
guarrada contra las rocas, debería acabar la cosa de la forma más
sanguinolenta, pero como no creo que algo tan truculento tuviera cabida en un
juego como este, el porrazo no tendrá más consecuencias que una puntuación
birriosa, y un par de aspavientos por parte del simpático pelícano que observa
atentamente nuestras evoluciones, posado sobre una roca que emerge del agua.
| Cuarta: slalom. Se celebra en alguna ladera nevada en Francia, y debe llevarnos a toda velocidad entre los banderines clavados en la pista. Cuantos más fallemos, con más tiempo se nos penalizará. Y no es sencillo puntuar en esta prueba, porque basta con no conseguir pasar a través de cinco o seis de estas "puertas" para que el cronómetro se dispare. | ![]() |
Ojo: los banderines son más o menos elásticos, y puedes golpearlos de refilón sin mayores consecuencias... pero si te das de morros contra uno, directamente y de lleno, te irás al suelo.
Quinta: el tronco rodante. Una rareza donde las haya, que tiene lugar en algún calmado lago canadiense. Sobre un gran tronco, dos barbudos contendientes corretean tratando de desequilibrarse mutuamente. Es así de simple: mover el joystick alternativamente, a derecha e izquierda, imprimiendo cambios de ritmo o invirtiendo el sentido del giro del tronco, para tratar de echar al otro al agua. Nunca fue mi prueba favorita. En realidad, me parece un poco tontainas, pese a contar con unos sprites enormes, muy expresivos y muy bien animados. Quizás gana algo más de interés cuando participan dos jugadores simultáneamente, eso sí, porque contra el ordenador es verdaderamente difícil.
Sexta: rodeo (arriba tenéis la captura, precisamente). No podía faltar,
claro; sobre todo teniendo en cuenta que la propia Epyx era norteamericana. No
tengo yo muy claros los orígenes de esta... curiosa afición de los gringos. Lo
digo por el nombre: es una palabra española, a fin de cuentas.
Bueno, pues ante una pandilla de ociosos y vitoreantes cow-boys texanos, nuestro
aguerrido vaquero debe cabalgar a lomos de una fiera corrupia de media tonelada
de peso y varios quintales de mala leche en rama que corre, brinca, lanza
furibundas coces al aire, gira violentamente y trata de insertarnos en órbita marciana de una cornada en toda la rabadilla.
En realidad, la prueba es más sencilla de lo que parece, incluso si tratamos de
domar al toro más cafre del redil (podemos elegir animalito, al principio): una
monada cornuda y aviesa, que responde (a resoplantes e iracundos mugidos, claro)
al nombre de "Earthquake". O sea: "Terremoto". Os podéis ir haciendo
una idea...
Pero, como os decía, tampoco es para tanto: se trata simplemente de mover el
joystick en una dirección u otra en función del movimiento del toro. Si corre
hacia un lado: palanca para allá. Si trata de hacernos salir despedidos por
encima de su cabeza, palanca en sentido opuesto. Y si gira ferozmente sobre sí
mismo, palanca para abajo. La diferencia es que, cuanto más fiero sea el bicho,
más maniobras bruscas hará, y menos tiempo tendremos para responder.
Séptima: verdaderamente original... ¡lanzamiento de tronco! Se celebra en Escocia, gaiteros incluidos (y si no, escuchad el sonido de sus instrumentos, al principio y al final de la prueba; ¡asombroso!). Nuestro cazurro con falda debe tomar carrerilla mientras sostiene un enorme poste con las manos, tratando de que mantenga, más o menos, la verticalidad. Cuando haya obtenido el impulso suficiente (ya sabéis: joystick a la izquierda y a la derecha, alternativa y rítmicamente), tenéis que pulsar el botón de disparo para arrojar el palitroque lo más lejos posible. La verdad es que el jueguecito tiene su riesgo... la mole puede caerle encima al desdichado montañés, o pillarle un juanete (¡tenéis que verlo saltando mientras se sostiene el pie golpeado!). Aunque Escocia tiene una imagen mística, como de tierra verde y neblinosa envuelta en leyendas, lo cierto es que los ingleses consideran aquello de lo más paleto. La música de las gaitas les parece una garrulada y cuando, una vez, unos amiguetes y yo, mientras pasábamos unos días de vacaciones aventureras en Oxford, confesamos que nos encantaría dejarnos caer por Edimburgo y el Loch Ness, los muy ingleses nos miraron con cara de pasmo. En fin... supongo que ellos no se dan cuenta de que los espectáculos de flamenqueo de cartón-piedra, tan typical Spanish, a los que asisten cuando pasan unos días en nuestras costas, son unas horteradas monumentales.
Perdón por el desvarío...
Y octava: sumo. ¡Sí, sumo! No, no de naranja, recién exprimido. Me refiero al
combate japonés entre dos sílfides con taparrabos y moño que tratan de expulsarse,
a empujón limpio, de una especie de tatami circular (no recuerdo ahora mismo
cómo se llama). En realidad (y esto es toda una novedad en los "Games"
de Epyx), la prueba es un juego de lucha en toda la regla; con sus llaves, sus
movimientos especiales... como os digo, la cosa va de intentar que nuestro rival
pise el exterior del círculo sobre el que se desarrolla la refriega. Y, os lo
aseguro, no es nada fácil.



