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BMX Simulator
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Os juro por Garfield (que me cae mejor que Snoopy) y la madre que lo parió, que lo mío no es ir contracorriente por sistema. No me gustan esas cosas. Nunca he entendido esa actitud que podríamos resumir con un eslogan tal que: "¡desmárcate de la mayoría! ¡únete a la inmensa y descomunal masa de los que quieren ser diferentes!". No sé si captáis la memez del argumento: ¿el club de todos los que quieren ser distintos y precisamente ya sólo por eso tienen algo en común (y a buen seguro no será lo único)? Pocas cosas hay que me fastidien más que eso de la corriente contracorriente. Del sistema contra el sistema. O sea, que si los juegos que lanzaron los CodeMasters hicieron las delicias de commodoreros allende el Canal de la Mancha, incluso en mayor medida que aquí en España (que ya es decir, porque por lo que sé, gozaban de bastante aceptación), el hecho de que yo tienda a no soportarlos no tiene nada que ver con ningún absurdo afán por ser distinto a los demás. No pretendo parir una frasecita cursi de esas que cubrían en mis tiempos las carpetas de las quinceañeras (ahora, no quiero ni pensar con qué se distraen), pero la única forma de conseguir ser original, es no intentarlo.
Bueno, pues eso. CodeMasters se hicieron un huequecito en las juegotecas de los felices propietarios de un C64 en Inglaterra y los algo menos afortunados (por aquello de la "pertinaz sequía" de cintas que llevarnos a nuestros Datassettes) de esta esquina de la Vieja Europa. ¿Razones? Una, principalmente: se les solía tener por los reyes del "budget", incluso a la altura de Mastertronic. La idea era de lo más suculenta: jueguecitos con pocas pretensiones, simplemente divertidos, sencillamente entretenidos e indiscutiblemente baratos. Con frecuencia, MUCHO más baratos que la mayoría de los lanzamientos a bombo, platillo, fanfarrias, pedorretas y matasuegras de las grandes compañías (léase U.S. Gold, Gremlin y demás hierbas).
Si aquí al ladito de Portugal y justo debajo de Francia, lo del budget no caló especialmente hondo (aunque, insisto, no impidió que los sonrosaditos y feísimos programadores de CodeMasters tuvieran más de uno y más de dos adeptos), se debió posiblemente a dos razones:
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- La piratería en aquella época (casi tanto como ahora, aunque ya menos) era simplemente compulsiva. O sea "tú copia y no preguntes". Aunque no tuvieras ni puñetera idea de qué iba el juego, cuánto costaba, si funcionaba o no, o si te iba a gustar. |
Así que a muchos les daba lo mismo que tuviera un precio irrisorio.
Y...
- Precisamente, para combatir semejante práctica, la distribuidora Erbe tuvo la
felicísima idea de rebajar los precios de los videojuegos hasta 875 pesetillas.
Una verdadera bagatela. Con tal maniobra, el género del "budget"
prácticamente desapareció: todo se convirtió en software barato. Se ahorraban cajas monumentales, gruesísimos
manuales primorosamente ilustrados y la ocasional gilipollez de mercadillo que
algunos títulos regalaban en Inglaterra (que si shuriken de plástico, que si
antifaces garrapateados con vaya usted a saber qué presuntamente agresivos
motivos ninjitsu, que si lavativas a pilas...) y distribuían los videojuegos en
el interior de una cajita de plástico bastante chusquera, con un folletín
birrioso que hacía las veces de documentación y conseguían dejar el precio
por los suelos. Pese a la pérdida de extras (que tienen valor AHORA, o sea, 15
años después y como objetos de coleccionista... porque lo que era
entonces...), creo que la estrategia fue acertada.
Sin embargo, allende las islas de su escorromochérrima majestad, el precio
típico de las novedades era el "tenner". O sea, el billetito
de 10 libras. O sea, el equivalente a algo más de 2.000 pelas de la época.
Como que es otra cosa, ¿no? No es de extrañar, pues, que los jovenzuelos
grasientos y a falta de 20 minutos de olla express para adquirir un color algo
más saludable, de CodeMasters, arrastraran a tantos seguidores allí. No tiene uno
más que visitar esos foros commodoreros que por las webes son, para toparse con
más de un acérrimo aprobador de todos los "no-sé-cuántos Simulator"
que se comercializaron.
Sin embargo, si tengo que escoger una marca de soft baratillo, sin duda me quedo
con Mastertronic. ¿Qué queréis que os diga? Siempre me cayeron fatal los CodeMasters
(razones aquí). Reconozco
que eso ya solía predisponerme en contra de muchos de sus títulos. Era demasiado
subjetivo en los primeros vistazos que les dedicaba. Y nunca salían bien parados,
los pobres.
Con el tiempo, tratando de ver "turbo marranísime enaguas cleaner Simulator",
"a que te meto dos yoyas Simulator" y demás puerilidades digitales,
con un poquito más de objetividad, me he dado cuenta de que estaba equivocado.
Con más sensatez, con más rigor, he de admitirlo: la mayoría de los títulos
de CodeMasters no son nefastos. Simplemente, mediocres. Aquí tenéis un ejemplo
que, me consta, gusta mucho a muchos commodoreros. E insisto, no tiene nada
que ver con ningún denuedo mío por salirme de la mayoría. No me hagáis comenzar
el desvarío de nuevo...
Seguro que los macacos depilados de frentes aceitosas y egos al borde del reventón que codificaron esta tontería conocida como BMX Simulators, estaban de lo más orgullosos de sus gráficos. Y la verdad... no les faltaría razón. No es que sean como para enmarcarlos. Ni siquiera son muy superiores a lo que los commodoreros estábamos habituados en aquellos ignotos tiempos perdidos entre el Pérmico, el Cretácico y el Carbonífero (era geológica más, era geológica menos; aahhh, qué tiempos aquellos). Sin embargo, hay que admitir que le dan un aspecto de lo más aseado a un título que, por lo demás, es una verdadera pavadita sin pretensiones e innegablemente entretenido (aunque sin pasarse, no vayan ustedes a creer...). Por definición: un juego de budget.
Ya veréis qué cosa tan tontainas (y efectiva... que síiii, que lo reconooozco, que no está maaaal). Tenemos que dar varias vueltas a una serie de circuitos de BMX, cross, o como quiera que se llame semejante deporte.
| Vaya, que hemos de cabalgar a lomos de nuestra valerosa bicicleta, entre vallas, aviesos peraltes convenientemente recubiertos del fango más espeso y traicionero disponible, pilas de neumáticos colocadas donde Buda les da a entender y otros obstáculos que parecen ubicados allí con toda la mala intención del Mundo, a ver si hay suerte y alguno de los dos competidores traza elegantes surcos con los piños en el barro. | ![]() |
Y si sois lo suficientemente temerarios como para no enfrentaros a otro ser
humano, sino al ordenador, añadid un obstáculo más a esa lista: precisamente,
el contrincante computerizado, sí. Parece un ciclista tan vulnerable como el
que vosotros controláis. Se mueve como tal. Incluso muy, muy ocasionalmente y
como para dar el pego, se mete unos galletones de lo más divertidos contra
algún fardo de paja colocado a traición junto a alguna curva angosta. Sí,
parece todo eso, pero NO lo es. En realidad, se trata de un vehículo de asalto,
acorazado con un blindaje antitermonuclear y con una masa de ciento catorce
toneladas métricas en cada eje. El camuflaje es de lo más logrado, eso
sí.
¿Que por qué lo digo? Probad a rozar mínima y accidentalmente uno de sus
píxels con otro de los de vuestro desdichado y esforzado pedaleador. Saldrá
repelido, dando tumbos por el lodo, como si se hubiera empotrado contra un
tabique de hormigón, mientras que el ciclista informatizado ni se despeinará y
continuará a lo suyo como si no fuera con él la cosa. Vaya, es que de hecho,
NO VA con él la cosa. Os parecerá una tontería, sí (¿y a quién no? es una
gilipollez como un templo), pero a mí me bastaba para cabrearme de lo lindo en
mis tiempos. Me parecía frustrante. Cada vez que se os escape el
dedito del botón de disparo (utilizado para acelerar y/o mantener el ritmo de
pedaleo cuando alcanzamos la velocidad máxima, según), o cada vez que
empujéis más o
menos de la cuenta el joystick en el sentido menos prudente y en el momento
menos oportuno, no haréis otra cosa que concederle una ventaja impagable a
vuestro rival al chocar contra él y encima perderéis unos segundos vitales (porque, ojo, la carrera
es contra el reloj, en realidad; no se trata de llegar antes que el otro, sino
de hacerlo antes de que termine el tiempo).
Últimamente tengo que echar mano de introducciones mastodónticas para las fichas que redacto y dejo el comentario del juego de turno en cuatro párrafos mal contados y peor construidos. Pero tiene una justificación la cosa. Bueno, tiene varias, pero la menos estúpida y que tiene más probabilidades de convenceros (digo yo), es que muchos de los títulos que estoy "revisando" (recordemos que los primeros comentarios que escribí eran tan sinópticos, sosos, aburridos y escuetos, que palidecían al lado de... bueno... de cualquier cosa... incluyendo la lista de ingredientes de la sopa de sobre) son tan inmensamente simples que como no empiece a meter imbecilidades en la ficha, se me quedan casi, casi como estaban antes. Y todo sea por llenar espacio indiscriminadamente y aburrir al personal por el mismo precio. ¡Qué considerado soy! no me lo negaran ustedes.
Bueno, pues es que ese es precisamente el caso de este BMX Simulator: es más simple que un paquete de kleenex. Los controles se reducen al botón de disparo e izquierda y derecha para menear la bici en el sentido apropiado. Nada más, en serio. El concepto es sencillísimo, el desarrollo aún más y... bueno, entiendo que haya mucha gente a la que le parezca que es un juego increíblemente adictivo. Para mí se queda en entretenidillo y gracias. De lo menos tonto y mediocre que hicieron los CodeMasters (Dizzy aparte). Incluso se permiten una de esas pequeñas frivolidades técnicas que sólo los programadores que andaban sobrados (es decir, los AUTÉNTICOS "maestros del código", como la gente de Lucasfilm Games, Epyx, Thalamus... y no aquella pandilla de chulainas fofos de medio byte), como la posibilidad de repetir íntegramente cada carrera, pulsando la tecla pertinente cuando termina. No me refiero a volver a jugarla, sino a presenciar toda una "repetición de la jugada". No esperéis una toma en ángulo inverso (aunque puedas ponerla a voluntad a cámara lenta) ni nada por el estilo; el ordenador se limitará a reproducir los escasos segundos que dura cada prueba, tal cual sucedió. Tú mira y no toques. No aporta nada verdaderamente útil y ni siquiera es espectacular. Ya os digo: una frivolité técnica.
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Los fondos son muy agradables y efectivos, aunque es inevitable que con tanto marrón por todas partes, llegue un momento en el que casi no distingas una pista de otra (salvo por el ocasional adornito como el puesto de perritos calientes que se ve en la primera captura). |
Tampoco es fácil impedir que los personajes se queden en poquita cosa... dos ciclistas vistos desde arriba, pues en fin, como que tampoco dan para mucho, ¿no?
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Sé que hay commodoreros a los que les gustaban las composiciones de Palangana De Lata Boy, más conocido como David Whittaker. Sé también que a muchos amstradneros les pirra tanto como a nosotros Rob Hubbard. |
Y desde luego, el tipo era el músico ideal para arrancar soniquetes hojalatescos del chip Yamaha de la máquina de Alan Sugar, pero creo que el SID permitía gorgoritos que nunca he escuchado a maese Whittaker. No es de mis favoritos, no sólo por el timbre de cucharón sopero aporreando el culo de una lavadora, que tenían sus composiciones, sino porque éstas nunca me parecieron especialmente "inspiradas" o brillantes (salvo muy honrosas excepciones, como la magnífica banda sonora del Knight Games). Y he aquí un ejemplo de lo más adecuado. La música de este BMX Simulator es tonta, insípida, pueril, hojalatesca y más fea que una verruga peluda sobre un callo en el dedo gordo del pie. Al menos, los efectos de sonido, escasos pero más que funcionales, elevan la calificación por encima del aprobado raspadillo. Siempre en mi humilde opinión, claro está.
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El típico juego de budget, o sea, de bajo presupuesto, de saldo, ganga, barato... con semejantes premisas uno no puede pedir superproducciones hollywoodienses... y si me apuran, tampoco pueden pedirse buenos títulos. Para los lanzamientos comercializados por dos duros y con una jugabilidad innegable, ya estaba Mastertronic, sin duda. |
BMX Simulator es un juego simplísimo hasta la saciedad (lo que no impide que tenga ciertos "arrebatos" de dificultad frustrante, muchas veces motivados por la indestructibilidad del ciclista rival, cuando lo controla el ordenador), técnicamente aseado, moderadamente entretenido y con las mismas poquísimas pretensiones de la aplastante mayoría de los arcades de CodeMasters.
| * Gráficos agradables. * La repetición de las carreras. |
* La dificultad es frustrante por momentos. * El oponente controlado por el ordenador parece un TIR de 14 ejes. Recio e indestructible, el muy mamoncete. |