Pro Boxing Simulator
Género: Boxeo Música: ?
Desarrollado por: CodeMasters Año: 1990
Pincha aquí para ver la portada ampliada Pincha aquí para bajarte el juego Pschee...

Me parece perfecto que haya gente a la que le guste este "deporte". Me parece estupendo que haya tíos que quieran ganarse la vida a costa de darse una somanta con otro energúmeno, delante de hordas de exaltados sedientos de sangre...
... erm... perdón, me he pasado. Volvamos al tono de moderación inicial: lo que decía; que los boxeadores son libres de competir a guantadas por la gloria y que los espectadores son libres de disfrutar con el "espectáculo". No niego que tiene bastante de épico. Pero seguramente también tenía mucha épica, hace 2000 años, ver a un señor enfundado en una armadura, blandiendo una espada para defenderse de un león famélico y no sabría yo hasta qué punto se le puede llamar deporte a eso.

A ver, que no quiero dar la impresión de ser un remilgos: no me gusta el boxeo. Me parece una salvajada. Creo que es extraordinariamente desagradable. Lo mismo digo de los toros. De verdad que no puedo entenderlo, pero por supuesto, no soy de los que abolirían las corridas, ni los combates a cebollazo limpio en pleno ring. Lo dicho: si hay gente que los disfruta, pues ¡hala! ¡que les cunda! Yo me limitaré a no verlo.

¡Te voy a poner morao a bofetadas! Precisamente esa es la temática de este Pro Boxing Simulator. Ya sólo con ver el sufijo del título, más de un commodorero sabrá qué compañía está detrás de su creación. Sí: CodeMasters. Perdonadme, pero (hoy voy de cascarrabias, jeje) ¡les tengo una manía! Sí, sé que suena pueril, pero es verdad: me caen mal los CodeMasters esos.

 Os voy a dar las razones, para que os echéis unas buenas risas, que siempre es algo saludable:

- En la portada de uno de sus juegos más anodinos, el 4 Soccer Simulators, aparecían las fotos de dos de ellos. Imagino que serían los responsables del título en cuestión. Eran dos jovenzuelos intentando quedar guapos e interesantes y la impresión que terminaban dando (al menos a mí) era la de dos inglesitos a medio cocer (¡si es que están crudos los británicos, tan sonrosaditos ellos! ¡parece que les quedan dos vueltas más de microondas!) con un ego del tamaño del Hindemburg. Igual eran dos tíos cojonudos, entendedme bien, pero en aquel entonces, yo no podía reprimir pensar: "¡vaya dos capullos!".

- El nombre era una chulería. ¿Los Amos del Código? Si al menos hicieran programas que demostraran su presunta maestría en el arte de la codificación... Fijaos en Lucasfilm Games. Qué nombre tan cutre y qué juegos tan impresionantes hacían. Pues estos "Amos del Código" solían sacar budgets (gangas) sin más pretensiones que los títulos de Mastertronic... pero menos entretenidos. (Siempre había excepciones, claro).

- Y para rizar el rizo, en el colmo de mi rareza, me repateaba leer ese puñetero sufijo en la mayoría de sus títulos: "Simulator". ¿Cómo que SIMULADOR? ¿¡CÓMO QUE SIMULADOR!? ¡¡Aaargh!! ¡Que me los como!

Que yo sepa, un simulador es un programa complejo, con muchas horas de trabajo detrás. Algo como Project: Stealth Fighter, Silent Service o Gunship, sin ir más lejos. Los tíos tuvieron la desfachatez hasta de hacer un "Simulador de Combate de los SAS" (SAS Combat Simulator, o algo así). ¡En serio! Luego no era más que un mata-mata estilo Commando, pero infinitamente más cutre.

Resumiendo: daban la apariencia de ser jovenzuelos con una autoestima inflada hasta niveles peligrosos, se hacían llamar los "Amos del Código" y sólo lanzaban "simuladores"... que terminaban siendo bagatelas de fondo de cajón de Pryca (lo siento; me resisto a llamarle "Carrefú". Es como el Mister Proper... ¿¡cómo que ahora es Don Limpio!?).

... ufff... (suspiro de alivio). Hala, ya he dado salida a mis frustraciones infantiles con los CodeMasters. Ahora, continuemos la review :-D

Pro Boxing Simulator es un juego de boxeo. (¡Hala, lumbreraas!). ... erm... ahora tendría que seguir con una frase del estilo "pero no un juego de boxeo cualquiera". El caso es que... ES un juego de boxeo CUALQUIERA. Hombre, tiene sus detalles, no lo niego. Por ejemplo, un árbitro que, para mí, es de lo mejorcito. Es muy expresivo y, aunque trata de vigilar atentamente nuestros movimientos, en ocasiones no puede evitar echarse una fugaz cabezadita (comprensible: ante el panorama que tiene, no me extraña), allí de pie, delante de todo el mundo.

Curiosamente, podemos aprovechar esos breves despistes para endiñarle algún que otro rodillazo en la entrepierna a nuestro rival, o alguna que otra coz en la espinilla bien colocada. Sentido del humor no le falta al juego, eso está claro.

Por supuesto, los rivales podrán hacer lo mismo con nosotros. Y si el árbitro pilla a uno de los dos púgiles echando mano de algún golpe poco decoroso, señalará la falta (no "señalizará", como dicen los comentaristas de fútbol, que parece que el árbitro está plantando una señal de tráfico en el lugar del césped donde se ha cometido la infracción) y los contendientes se separarán. No sé qué consecuencias tiene esto para el tramposo porque, como imagino que habréis deducido de la introducción a este comentario, no se puede decir que el boxeo sea mi fuerte.

Sin embargo, sí que me han llamado la atención ciertos detalles que reconozco haber visto en televisión o en alguna película: por ejemplo, si nos agarramos a nuestro rival durante demasiado tiempo, el árbitro hará señas para que nos separemos. Tiene gracia.


El objetivo es, claro, llegar a ser el campeón de campeones, derrotando a la acémila final que, para variar, es un negrazo tremebundo, con unas dimensiones comparables a la de un armario ropero con las puertas abiertas. Para llegar hasta él, habremos de derrotar a una serie de boxeadores, de dificultad creciente, comenzando por el clásico mindundi escuálido que no tiene ni media bofetada.
¡Venga! ¡Menos cuento! ¡Que no ha sío pa tanto!

Si os fijáis en cualquiera de las dos capturas, observaréis que en la parte superior de la pantalla, hay dos muñequitos con un número en su interior. Éste representa el número de veces (asaltos) que el púgil correspondiente (nosotros a la izquierda, y nuestro oponente a la derecha) puede ser derrotado antes de perder el combate. Un poco al estilo Street Fighter, para que nos entendamos.

Hay dos formas de vencer un asalto: infligiendo más daño a nuestro rival que él a nosotros, de modo que su barra de energía esté más baja que la nuestra cuando expire el minuto que dura cada asalto. O bien, (esta es bastante obvia), noqueándolo.

Durante los combates, podremos ver cómo el público grita y vitorea, pidiendo más carnaza. Sí: podremos VERLO, porque en realidad leeremos exclamaciones escritas dentro de "bocadillos", al más puro estilo de los tebeos (fijaos en la primera captura). Del mismo modo, nuestro protagonista pensará cosas al principio de cada asalto. Todo muy en clave de humor, eso sí. Si las cosas le van bien, se leerá algo como "¡Vamos allá!" y, si no, el mensaje será más parecido a "¡Sacadme de aquí!".

 
 

Simpáticos, pero demasiado simples para un juego de 1990. Es más: antes de cada combate, se nos mostrará una ficha de los contendientes. Bueno pues, estoy en condiciones de aseguraros que si existiera un trofeo al pixel más gordo, los de esa pantalla se llevarían alguno de los tres primeros premios, seguro. Son exagerados.

Aunque los sprites son relativamente expresivos (sobre todo el del árbitro), los de los púgiles son todos iguales. Podrían haberse esforzado un poco más en ese aspecto, digo yo, en vez de limitarse a cambiarles el color, lo que, teniendo en cuenta lo limitado de la paleta del C64, da lugar a aberraciones como la del primer rival, que es ¡morado!

Vaya, que en ese aspecto (y en muchos otros), este Pro Boxing Simulator palidece al lado de juegos como Fight Night. Aquel era multicarga sí, pero ¡cinco años más antiguo!

También parece sacado de un juego muchos años más viejo. Tanto los efectos como la música podrían estar bien en un título del 84, pero en el 90 ya se quedaban bastante cortitos.

Como la mayoría de los lanzamientos de CodeMasters: relativamente divertido, pero sin ninguna pretensión. Además, técnicamente, para 1990 estaba más obsoleto que el No-Do.

* Simpático.
* El detalle del árbitro.
* El mismo sprite para todos los boxeadores.
* Técnicamente obsoleto en 1990.