Emilio Butragueño Fútbol
Género: Deportes Música: Gominolas
Desarrollado por: Topo Soft / Ocean Año: 1988
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Está claro que sobre gustos no hay nada escrito. Pero en pocas ocasiones he estado tan en desacuerdo con la mayoría. Emilio Butragueño Fútbol, en general, gusta a los Commodoreros. Es más, los propios crackers que desprotegieron el juego, afirman en su intro que es magnífico, e incluso mejor que el Microprose Soccer.

Bueno, pues estoy ROTUNDAMENTE en contra. Emilio Butragueño Fútbol es un juego MALO. Al menos, en su versión de Commodore. Leed, si queréis saber mis razones...

22 Butragueñitos en el campo (más los linieres) Pasaré por alto detallitos tontos como el hecho de que todos los personajes que aparecen en el campo (incluyendo los jueces de línea -o "asistentes", como ahora se les llama-) son rubios (¿todos Butragueños?), o que el balón es amarillo. Eso sería dar caña porque sí, gratuítamente.

Centrémonos: está más que claro que con ese título y ese protagonista, el juego no va a ser un matamarcianos ambientado en la galaxia grijander, ¿no?

Y en mi opinión, NO es de los buenos. 

Quizás las primeras impresiones son aceptables; la música no está del todo mal, el menú de opciones es sencillo (en realidad, demasiado... sólo tiene dos: configurar la duración del partido, y elegir entre uno o dos jugadores), y cuando comienza el encuentro, los gráficos tienen una apariencia agradable.

Hasta ahí bien...

... pero empezamos a jugar...

El juego es de lo más tonto. Está claro que no se le pueden pedir peras al olmo, ni "Fifas 2001" al Commodore, pero Emilio Butragueño Fútbol es como la inmensa mayoría de títulos de este género para 8 bits: acaba reduciéndose a un partido entre un jugador de nuestro equipo, y dos o tres del contrario. Me refiero a que en la inmensa mayoría de las ocasiones, puedes olvidarte de pases, centros y demás zarandajas: puedes robar un balón en tu área, y con ese mismo jugador, avanzar hasta la contraria, sorteando a los oponentes que te salgan al paso, acercarte a la portería rival en diagonal (no de forma perpendicular), y cruzar el balón. Bueno: si lo envías entre los tres palos, entra en el 100% de las ocasiones.

Al principio, el juego es desafiante, pero en cuanto le coges el truquillo mencionado, se convierte en un correcalles...

Así pues, la mecánica termina por hacerse repetitiva.
Más cosas: en el aspecto técnico está MUY claro que los desarrolladores españoles no sabían programar el C64 (tanto es así, que los primeros títulos de Dinamic, como el celebérrimo Army Moves, fueron codificados íntegramente, en su versión de Commodore, por programadores extranjeros). Pero este no es el único punto negativo en lo referente a la mecánica del juego...
¡Sí, tú paras mucho ahora, pero ya nos han metido 4!

La escasez de opciones hace que sólo se pueda jugar un único partido. No hay posibilidad de liguillas, mundialitos, y demás historias... ¡hasta juegos de fútbol tan mediocres como Addidas Championship Football incluyen opciones similares!
Visualmente, el juego es agradable... ¡cuando se está quietecito!  En cuanto comienza la acción, empiezan a fallar flagrantemente los gráficos. Los sprites aparecen a veces incompletos, y es demasiado frecuente ver fragmentitos de jugadores materializarse, y desmaterializarse en el césped... o presenciar cómo de pronto aparece algún pequeño gráfico en algún sitio (un cuadradito gris, por ejemplo), y permanece ahí hasta que termina el partido. Ya me dirán ustedes...

Pero esperad, que la cosa no acaba ahí... en el año 1983 (5 antes de que se lanzara el juego), el inefable hippy Jeff Minter fue el primer programador que consiguió hacer que sonara música durante la acción en un juego, programando eficientemente las interrupciones. Todos sabemos que el 6510 del C64 no era especialmente rápido, pero toqueteando un poco los chips VIC-II (imagen) y SID (audio), no se notaba ni lo más mínimo. ¿Cuántos juegos de Commodore tienen música -de la buena- mientras muestran cantidades ingentes de sprites -sin fallos-, y despliegan un scroll rápido y suave, sin que se note el menor enlentecimiento de la ejecución? ... Haced la cuenta los Commodoreros... ¿cientos? ¿miles?

Bueno, pues aquí no: cuando se marca un gol, y la pantalla hace scroll hacia el círculo central para que se efectúe el saque correspondiente, a la música le da un jamacuco, y se ralentiza hasta lo ridículo... a todo esto: no hay posibilidad de jugar con efectos de sonido, y el dichoso tema musical que se escucha durante el juego, a mi no termina de convencerme. Es pegadizo, pero termina por hartar.

Así que, tras todo esto, me gustaría saber por qué a tanta gente le gusta. A mi me da la impresión de que es otro título más que puso de relieve el hecho de que en España no había buenos programadores de C64. (Está claro... si era el ordenador menos vendido aquí, y encima su ensamblador no tenía nada que ver con el del Z80 del Speccy y el CPC, poca gente habría que practicara con él...).

¿Y no hay nada bueno? Hombre... algo, algo, sí que hay. Con dos jugadores es algo más entretenido... además, recuerdo que en su momento, me hizo gracia el detalle de los jueces de línea, levantando el banderín cuando el balón sale de banda. Aparte de eso... las instrucciones aseguran que se puede hacer todo tipo de filigranas con la pelota, pero si os soy sincero, el juego nunca me interesó lo suficiente como para que las intentara.

 
 
* Con dos jugadores es más o menos entretenido.
* El detalle de los jueces de línea.
* Los gráficos no están mal... si no fuera por los bugs que tienen...

* Multitud de bugs en los sprites.
* La música se enlentece absurdamente cuando la pantalla hace scroll tras un gol. Además, termina haciéndose repetitiva.
* La mecánica del juego es bastante simple.
* Poquísimas opciones (tan pocas, como sólo 2).