Gremlins - the Arcade Game
Género: Arcade Música: ?
Desarrollado por: Atarisoft Año: 1984
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Seguro que los que más tiempo lleváis en esta historieta estupenda de los videojuegos (y sospecho que seréis una aplastante mayoría, entre los que tenéis a bien visitar mi página) conoceréis, aunque sea de oídas, la aventura conversacional basada en la célebre película del que fuera uno de los genios en ciernes del cine fantástico de los 80 (y que, salvo que me equivoque -reconozco que ya estoy bastante desconectado del tema-, de un tiempo a esta parte tiene más de ciernes que de genio. Vaya, que del señor nunca más se supo. ¿O es que ha vuelto a dirigir algo tan sorprendente como Gremlins?). Hablo de Joe Dante, claro.

Bueno, pues aquellas gamberradas perpetradas por jaurías de enanos verdosos y desaprensivos, que tanta gracia nos hacían (la verdad es que algunas eran auténticas crueldades pero... ¡en fin! se ve que hasta el más apocado tiene cierta vena sádica, y se lo pasa de miedo en el cine cuando a algún hooligan profesional -aunque tenga la apariencia de un duende caníbal- le da por catapultar a una vieja cascarrabias a través de las ventanas de su mansión) tuvieron en seguida su adaptación informática, en la forma de una estupenda aventura conversacional que en España se conoció (¿cómo no?) por su versión para Speccy. También los commodoreros (del resto del Universo, claro) pudieron disfrutar de una adaptación para nuestra máquina. Lo que ya no sabía yo, miren ustedes por dónde, es que también hubo un juego de acción basado en las andanzas de Billy Peltzer y su monísimo peluche cursi de orejas de cochinillo. Helo aquí.

En aquellos tiempos remotos (1984), las licencias cinematográficas no eran, ni mucho menos, tan literales como las que Ocean convirtió en su especialidad, a finales de los 80 y principios de los 90.

Gisssmo, cacaaaaaaa Imagino que sería cuestión de que las técnicas de programación aún no estaban muy maduras. Títulos como Ghostbusters, o este Gremlins - the Arcade Game, se basaban, diría yo, más en el concepto que en tratar de recrear ciertas escenas clave de la película, o de representar de un modo fácilmente reconocible a algunos personajes y algunos decorados.

Y el concepto de la película más conocida de mister Dante (con permiso de aquello de "En Los Límites de la Realidad" -¿se llamaba así?-) en este caso, se basó en las tres celebérrimas reglas acerca del cuidado y mantenimiento de los Mogwai; a saber:

- Que no les dé la luz directa. Y menos la del Sol, o se convertirán en una plasta blanducha, burbujeante y maloliente.

- Que no se mojen. Da igual que puedan vivir 100 ó 200 años, y no haya manera humana o semidivina de quitarles la peste a peluche revenío. Si les cae agua encima, se multiplican por esporas. Como si fueran hongos, igual.

- Que no coman después de medianoche. Una norma que queda de lo más fetén en el guión de una película de Joe Dante, pero que chirría por todas partes. No, no soy de los que van al cine a ver la última historieta de efectos especiales y monstruitos saltimbanquis, con el único ánimo de echarla abajo esgrimiendo pseudoargumentos pseudocientíficos y pseudosesudos. En realidad, no soporto a esa clase de capullos pseudointelectualoides (otro "pseudo" más, sí). Pero ¡chacho! ¿después de la media noche de dónde? ¿hora local? ¿hora de Greenwhich? ¿y si te llevas a un bichejo de estos al espacio intergaláctico, y lo inflas a fabada? ¿cuándo se supone que acaba la maldición de marras? ¿Cuando amanece? ¿A las seis de la madrugada? ¿A las doce del mediodía?

Erm... sí, acabo de sonar como un capullo pseudointelectualoide. Lo siento.

Vale, pues esas son las tres reglas que conducen el "gameplay" de este Gremlins, the Arcade Game. Y por cierto, que lo hacen de un modo muy efectivo y entretenido. En serio.
A ver, os cuento con más detalle:

El objetivo es sobrevivir a un montón de noches de caos y depravación, protegiendo a los Mogwai, y evitando en la medida de lo posible, que se transformen en Gremlins.

En la esquina superior derecha de todas las pantallas podréis ver una especie de corralito o de jaula. Bueno, pues allí es a donde tenemos que llevar los Mogwais. Uno a uno, eso sí. Billy no puede cargar con más.
Allí están en lugar seguro... a no ser que se les acerque un Gremlin a hurtadillas, abra la portezuela, y les deje escapar, echando por tierra el resultado de nuestra denodada persecución.

Y empezamos con la aplicación de las reglas:

1. Nada de luz fuerte.

Tenemos un tiempo límite para recoger a todos los Mogwais que pululen por la pantalla. A las 6 de la mañana amanecerá, y todo Gremlin que corretee a nuestro alrededor, quedará fulminado. El único efecto negativo que puede tener esto para la partida es que, si nos quedaban Mogwais por recoger, acabarán desintegraditos, los pobres. O sea, menos puntos.
En función de lo complicado que sea el nivel, partiremos con más o menos tiempo.

Eso sí, podemos echar mano de una serie de descargas de flash para aturdir momentáneamente a los salvajes de fauces afiladas. Pero taaambién son limitadas. Al menos, obtenemos una extra (y de paso, una vida), cada 10.000 puntos.

2. ¿Qué es eso de bañarse?

Pues sí. El agua multiplica a los Mogwai o a los Gremlins. En el primer caso, puede incluso considerarse como una ventaja. Cuantos más adorables muñecajos de peluche podamos rescatar, más puntos obtendremos. En el segundo, como que la cosa tiene menos gracia... Cada vez que uno de los animalitos pase sobre un charco, lo absorberá, y se dividirá en dos.

Conforme vayamos avanzando en el juego, encontraremos frigoríficos made by Rand Peltzer (el padre de Billy, un auténtico especialista en inventar gilipolleces inservibles) que muestran una simpatiquísima tendencia a escupir cubitos de hielo. Éstos rebotan por la pantalla, hasta que terminan cayendo al suelo, donde van derritiéndose poco a poco...  y formando otro charco. Vaya por Dios.

3. Prohibidos los piscolabis de madrugada.
Algún guarro se ha dedicado a dejarse los bocatas, las tarrinas de mantequilla, y otros delicatessen, desparramados por cada pantalla, al alcance de cualquier Mogwai famélico.
Qué gente más rara hay en este barrio

Cada vez que uno de ellos pase por encima de una pieza de comida, se transformará en un avieso Gremlin. Chungo. Y más cuando tengamos que enfrentarnos a pantallas en las que encontraremos otra de las brillantes invenciones de mister Peltzer senior: una máquina para hacer palomitas de maíz, que como te descuides, te ametralla.

Cada cierto tiempo, el cachivache empezará a escupir palomitas como loco, poniendo perdido el suelo de sus inmediaciones. Y claro, más comida contraindicada para los Mogwai.

La cosa no acaba ahí: en las pantallas en las que aparezca un frigorífico, no sólo nos las tendremos que ver con el congelador esquizoide escupe-cubitos... además, si merodea algún Gremlin por allí, no tardará en acercarse, abrir la puerta, y empezar a escarbar en su interior, en busca de pitanza. Lo malo es que la va arrojando por todos lados.

Los Gremlins son lo único que puede hacernos perder una vida. Les basta con rozarnos. La detección de colisiones funciona de maravilla, así que no seas demasiado confiado a la hora de acercarte a uno de ellos. A veces no queda más remedio, claro, porque Billy sólo cuenta con una espada para despacharlos.

Al menos, en algunos niveles veréis un televisor que podéis usar para distraer a unos cuantos animalitos desbocados. No hay más que tocarlo para encenderlo, aunque sólo tiene efecto sobre los que están cerca de él, y únicamente durante un tiempo.

Cada cierto número de fases, nos enfrentaremos a una en la que sólo hay Mogwais o sólo Gremlins (ni comida, ni agua, ni electrodomésticos). En el primer caso, el objetivo es tratar de salvarlos a todos antes de que amanezca. Y en el segundo, la cosa consiste en sobrevivir. Sin más. Pasarlos a todos a tizona.

 
 

Muy sencillos. Ni siquiera hay escenarios: toda la acción se desarrolla sobre un fondo negro salpicado de objetos (charquitos de agua, comida, cubitos de hielo derritiéndose, electrodomésticos...), sobre los que corretean los personajes. Éstos son simplemente correctos, aunque Billy está bastante conseguido.

Es comprensible, por otro lado: en algunos niveles, se organiza un auténtico caos, con la pantalla literalmente atestada de objetos y de bichejos que corretean a sus anchas, así que no creo que el o los programadores juzgaran muy sensato tener, además de todo esto, un fondo de lo más barroco, chupando recursos como un descosido y/o confundiendo al jugador. Lo que sí se echa de menos es un poco más de colorido. Los colores que hay, además de escasos, son bastante apagados.

Un par de tonadillas bastante simples, casi primitivas, y efectos de sonido meramente funcionales (y tampoco muy variados).

Gremlins, the Arcade Game, es muy entretenido. Precisamente, gracias a lo sencillo de sus planteamientos. Cuatro reglas de juego básicas, cuatro elementos que se repiten o se combinan para aumentar la dificultad, y la adicción por las nubes. 

* Adictivo, divertido y sencillo. * Colores escasos y apagados.