Impossamole
Género: Plataformas Música: Barry Leitch
Desarrollado por: Gremlin Graphics Año: 1990
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Me vais a perdonar, pero me temo que no voy a poder hacer una review demasiado detallada de este juego. Es de esos que nunca tuve pero, cierto día, vagabundeando por Inet, me lo topé en cualquier esquinilla, lo probé, me hizo gracia, y lo añadí a la colección.

Como además, resulta que no hay forma humana o sobrehumana de encontrar un puñetero manual por ningún lado, la cosa se quedará en una descripción más bien superficial.

Aunque bien pensado... tampoco creo que os importe mucho, ¿no?

¡Gracias! ¡Buena gente hay por aquí! ;-) Bien: manos a la obra.

Impossamole es la última entrega en las andanzas de uno de los personajes más conocidos en la historia de los 8 bits: el topo Monty, protagonista de plataformeros tan clásicos como Auf Wiedersehen Monty, o Monty on the Run.

¡Qué asco! ¡Pa mi que estás podrío!
En esta ocasión, el bichillo subterráneo comelombrices en cuestión, se ha transformado en una especie de superhéroe, con su capa y todo, que, no sé con qué objetivo, la verdad, debe recorrer una serie de lugares a cuál más peligroso, recogiendo objetos y enfrentándose o esquivando a malosos surtidos.

Lo curioso es que al comenzar el juego, podemos elegir la localización a la que podemos dirigirnos. Es algo parecido a tener la posibilidad de escoger una fase. Estas son: una mina en Klondike (que si no me equivoco, era uno de los lugares donde más agujeros se excavaron en la tierra durante la Fiebre del Oro, en Norteamérica, en el siglo XIX -la captura de arriba corresponde a ese nivel-), un paraje oriental (japonés, diría yo... ¡hay hasta alguno que otro paseando por ahí haciendo fotos con flash y todo!), un bosque amazónico (captura al canto, abajo) e Islandia.

En realidad, hay un quinto lugar (el Triángulo de las Bermudas), pero no es accesible al principio. Supongo que es necesario que completemos todos los anteriores.

En cada uno de los niveles, Monty debe coger objetos que le ayuden a recuperar la energía que le resten los malosos, u otros peligros, o armas que le permitan fulminar a alguno que otro (hay desde bombas... ¡hasta bazookas! ... manda huevos, tú, ¡un topo con un lanzacohetes al hombro!).

Claro que si se queda sin munición, siempre puede recurrir a la clásica técnica de la patadita en todo el epigastrio, que no se gasta nunca... eso sí: nos obligará a acercanos mucho al monstruito en cuestión y, como podéis imaginar, eso no siempre es saludable... ¡Yujuuuuuuu...!

El desarrollo es el de todo un plataformero con scroll multidireccional (o sea, que podemos avanzar hacia la derecha, arriba y abajo, aunque curiosamente, nunca podremos volver a pantallas anteriores: una vez que desaparecen de nuestro campo de visión, las perdimos para los restos, de modo que es mejor que te asegures de no dejarte olvidado algún objeto curiosote mientras avanzas). Monty puede, además, llegar bastante lejos con sus saltos. No es que pueda volar exactamente, pero sí que planea un poco.

Y... erm... bueno... me temo que esto es todo lo que os puedo contar del juego. ¿Queréis saber más? Pues ¡a descargarlo tocan!

 
 

No sólo son simpáticos y coloristas... además son muy variados. Todos los niveles tienen su "personalidad propia", incluyendo su elenco de enemigos, a cual más curioso (como los ya mencionados turistas japoneses, cámara en ristre... ahora que lo pienso... ¿qué hace un turista nipón haciéndole fotos a una pagoda en el pueblo de al lado del suyo...?)

Bueno... pasa algo curioso con este apartado. Veréis: los efectos no están del todo mal, y la música de presentación, se ve que pretende ser una versión "bailonga" del fantástico tema de Monty on the Run, compuesto por Rob Hubbard.

Y no empieza tan mal... tiene mucho ritmo, pero cuando entra la voz principal... ¡horror! ¡rayos y centellas! ... thunderbolt and lightning, very, very frightening me! Galileo! (Galileo!), Galileo Figaro! (magníficooo)!-ida de olla que intenta (sin conseguirlo, claro) ser un homenaje a Queen-. El caso es que desafina hasta lo desagradable. Está terriblemente mal emulada. Tanto es así, que pensé que podía ser un problema del CCS64, pero no hijos míos, no... lo probé con el VICE... y con los mismos resultados. Tremebundo, en serio. En fin. De todos modos, aquí tenéis el archivo SID, porque no suena tan mal con el SIDPlay.

Sólo he conseguido leer una review de la versión de Speccy, en Internet. Y no es que pusieran a este Impossamole a caer de un burro... pero tampoco creáis que les faltaba tanto.

Supongo que el personaje tenía tanto... erm... "carisma" (si es que se puede decir eso de un topo que protagoniza videojuegos antediluvianos), que había dejado el listón demasiado alto para una conclusión de la saga como esta. Bien... humildemente, he de decir que estoy en desacuerdo. Quizás no causó un impacto equivalente al de sus precursores, pero creo que Impossamole es un plataformero de lo más cuidado y divertido, muy acorde con los tiempos que corrían cuando se lanzó (adiós a los sprites monocolores y escenarios tendentes a lo esquemático de entregas pasadas).

* La variedad y calidad de los gráficos y casi todos los personajes.
* Muy divertido. En mi humilde opinión, un digno colofón a la saga de Monty Mole.
* Lo mal emulada que está la música. ¡Qué cascarria, Diossss!