Labyrinth
Género: Aventura Música: Russell Lieblich
Desarrollado por: Lucasfilm Games Año: 1986
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Si hay algo que ha caracterizado a Lucasfilm Games, han sido las aventuras gráficas. Han creado verdaderos mitos. Es más: ellos fueron quienes hicieron que el género naciera. Su currículum es apabullante: Maniac Mansion, Indiana Jones and the Last Crusade, Day of the Tentacle, la saga de Monkey Island, Loom... en fin... una joya tras otra.

Aunque muchos no lo saben, los títulos más antiguos del género aparecieron también para el C64... siempre he dicho que nuestra querida maquinita tenía capacidad de sobra como para enfrentarse al reto de "animar" una de las primeras aventuras gráficas. El problema principal, creo yo, es que controlar la interfaz sin un ratón era bastante incómodo, y que yo sepa, la práctica totalidad de los commodoreros tenían joystick... pero de ratón nada (aunque se lanzó más de un modelo de este tipo de cachivache, para el commo), y claro, eso de mover el punterito, a base de empujar la palanca... como que no terminaba de ser muy satisfactorio.

Quizás por eso, Lucasfilm tiró por la calle del medio a la hora de desarrollar la interfaz de este JUEGAZO, basado en una curiosa película a medio camino entre programa infantil e historia surrealista: Laberinto.

Labyrinth tiene ingredientes de aventura gráfica y de juego de acción. El protagonista se controla con el joystick, y se utilizan las teclas para escoger la acción a realizar. Un estilo al Knightmare, aunque más elaborado ya que el vocabulario cambia en función de la fase en la que estemos.

¿Y de qué va la película? Bueno... pues una chica que está hasta el gorro del llorón de su hermanito pequeño, cierto día, en un arrebato de... gilipollitis (no creo que merezca otro nombre), no tiene otra ocurrencia que recitar una especie de invocación, que figuraba en uno de los muchísimos cuentos de fantasía que leía, con el fin de librarse de su murga constante... para su sorpresa, el conjuro surte efecto, y el mismísimo Rey de los Goblins (interpretado por, ni más ni menos que ¡David Bowie! -en la película, claro-... creo que le va ni pintado el papel... si obviamos los matices infantiloides) aparece en su casa, para llevarse al bebé.

¿Cómo os las arregláis para ir al retrete? Jareth, que así se llama este que es sin duda uno de los malosos más glam de la historia del cine, le da un ultimatum a Sarah (la metepatas en cuestión): si no consigue alcanzar su castillo, en el centro de un terrible laberinto, antes de 13 horas, su hermanito se convertirá en un goblin, y pasará a engrosar sus huestes... para siempre.

Bueno: a grandes rasgos, podríamos decir que este es también el argumento del juego... sólo que aquí no hay bebé llorón que rescatar. Resulta que el protagonista (o la protagonista: podemos escoger si interpretaremos a un tipo o a una tipa, además del color principal del sprite), acude a ver la película "Laberinto" (precisamente), una noche lluviosa.

... y cuando la proyección comienza, Jareth nos habla desde la pantalla, y nos captura. El desafío es prácticamente el mismo: si no conseguimos alcanzar el centro del laberinto antes de 13 horas, terminaremos atrapados en él eternamente.

Por cierto: esta primera parte de la historia se desarrolla como una aventura de texto. Es curioso; imagino que el objetivo es que el jugador se familiarice con el método de control del juego (al que estaban bastante poco acostumbrados los commodoreros). En vez de teclear órdenes, formamos frases simples, combinando un verbo y un sustantivo, de sendos menús. Podemos cambiar de uno a otro, pulsando la barra de espacio.

Para acceder a una palabra completa, hemos de teclear sus iniciales. Si hay varias palabras que tengan la misma inicial, podemos, digamos, "refinar" la búsqueda, tecleando más letras de la palabra en cuestión. Es algo así como un juego conversacional "guiado", ya que si la palabra que queremos introducir está en el vocabulario, accederemos a ella al teclear sus primeras letras. Y si no, los bordes de la pantalla parpadearán brevemente en rojo.

No creáis de todos modos que el (breve) trozo de aventura de texto no sirve para más. En realidad, hay un par de elementos que nos pueden salvar la vida durante el juego en sí. ¿Por ejemplo? Si ves a un mendigo, dale una limosna, y fíjate en la palabra que te dice a cambio, porque te ayudará a salir de algunos olvidaderos. ¿Que qué es un olvidadero? Pues un agujero en la tierra a donde se arroja la gente para olvidarse de ella... algo así, vamos (estoy recitando de memoria la definición de la película). Aunque no es el único peligro con el que nos toparemos en el Laberinto, sí que es el principal: caeremos a uno de estos pozos si nos toca algún goblin. En principio, siempre hay una escapatoria... e insisto en eso: "en principio"; porque dependerá de qué objetos tenemos.

Una de las cosas que más me han llamado siempre la atención de este juego, es que a veces uno tiene la sensación de que el Laberinto "está vivo". Me refiero a que el desarrollo no es nada lineal, y es muy frecuente que dos partidas no se parezcan demasiado. 

De hecho, hay cierta fase que descubrí tras bastante tiempo, y que antes nunca había visto. Las salidas de cada nivel pueden variar mucho de una partida a otra, y desde luego, la sensación de andar dando vueltas en un laberinto, está más que lograda. Es más: en ocasiones, volveremos a fases que ya habíamos superado. Ese montón de lata no tiene muy buenas intenciones...

A lo largo del juego, nos toparemos con muchos de los personajes y escenarios de la película: Hoggle, Sir Didimus, Ludo, el Pantano del Hedor Eterno, hordas de goblins... y hasta el Wise Man (el Sabio), y su curioso sombrero (vamos, en realidad, es un pajarraco parlante).

Además, como en toda buena aventura, habremos de recoger y utilizar todo tipo de objetos surtidos.
Pero no creáis que todo se resuelve a base de usar no-sé-qué en no-sé-dónde... más de una situación se supera hablando con algunos de los personajes.

Para orientarnos un poquillo, en muchas de las fases (concretamente, en las que ocupan varias pantallas), dispondremos de una especie de "escaner" en la parte inferior del área de juego, en el que se nos muestran las salidas, los personajes (puntos blancos), y los objetos (puntos negros).

 
 
Magníficos. Especialmente, los personajes. Son sprites enormes y expresivos.
Hay un par de temas musicales (el de presentación es una de las canciones de la película: "It's only forever") simplemente correctos, y bastantes efectos de sonido que, en general, ambientan lo suyo.

Me gusta especialmente el golpeteo metálico, como de un montón de cacerolas chocando entre sí, que emiten los goblins mientras arrastran sus barrocas armaduras tras nosotros. 

Uno de los juegos más divertidos e inteligentes que recuerdo, para C64. Un dignísimo precursor de las aventuras gráficas de Lucasfilm.

* Complejo, cambiante, inteligente, divertido...
* Los personajes.
* ¡Salir del jardín del Wise Man es una pesadilla!