Leaderboard Golf
Género: Deportes (golf) Música: No tiene
Desarrollado por: Access Año: 1986
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¿Os gustan Los Simpsons? Para mí, es una de las mejores series que ha dado la televisión. Llevo siguiéndola desde aquel remoto 1991, cuando se estrenó en España. Y aunque ya hace un par de temporadas que empiezan a notárseles los achaques y el deslustre, tengo que tener un motivo verdaderamente importante e inaplazable para perderme un capítulo.

Bueno, pues recuerdo uno titulado "Marge, no seas orgullosa", en el que Bart se empeña en convencer a su madre para que le compre un videojuego de lo más arrollador y espectacular llamado Bonestorm (una especie de tremebundo y huracanado Mortal Kombat, con una tronante banda sonora de rock duro y unos personajes que parecen escapados de cualquier película barata de alienígenas invasores de látex mal pintarrajeado). Bueno, pues como el condenado cartucho cuesta la intemerata, Marge se niega a concederle el capricho a su retoño.

Cierto día, el mayor de los niños Simpson, mientras camina por los pasillos de un centro comercial, ve cómo uno de los empleados se deja abierta, en un descuido, la vitrina en la que guardan los videojuegos. El presupuesto de Bart sólo le da para compararse... el desafío golfístico de Joe Carvalo ... erm... vaya, que el pobre sucumbe a la tentación, le echa el guante a un Bonestorm, y huye del centro comercial.

Claro, después lo pillan (concretamente, un guardia de seguridad que aquí doblaron con una voz curiosamente parecida a la de Jesús Gil, jojo), se forma un pifostio de lo más simpático, y bla, bla, bla...

El capítulo termina cuando Bart repara su error, y como compensación, Marge le regala un videojuego: ¡el desafío golfístico de Joe Carvalo! Jejeje, tendríais que ver la escena final, que muestra la pantalla de la videoconsola, mientras la versión virtual de ese tal Carvalo (vaya usted a saber quién es) (matizo: vaya usted a saber, profanísimo en esto del golf, como el que suscribe, quién es... no sea que se me solivianten los fans de este deporte) recita una serie de consejos aburridísimos, con una voz nasal y monótona.

La última frase del episodio sale precisamente del anodino monigote de chalequillo, gorra y palo de Hierro-9, y viene a ser algo así como: "Ha mandado la pelota al aparcamiento. ¿Desea jugar de nuevo? ... Ha seleccionado NO."

¡Que se aparten los calvos!
Supongo que, al lado del apabullante Bonestorm, aquel "desafío golfístico" rayaba la estupidez más imperdonable. Y reconozco que a veces, en mis tiempos, cuando me echaba mis buenas partiditas al Hole In One (el único juego de golf que, en aquel entonces, tenía yo para mi C64), me sentía un poco... "bicho raro".

En lugar de andar en ni se sabe qué galaxia lejanísima, acribillando hordas de babosos marcianos, ahí me tenían ustedes, imaginando que estaba pasando una tarde agradable dando un garbeo a través de un prado lleno de estanques, veleros, bosquecillos...

Parece ser que el golf es un deporte de ricos. Hombre, no sé lo caros que son los carritos, los palos y demás componentes de su atrezzo pijomorfo, pero realmente no veo qué tiene, así a priori, de elitista. Sospecho que los precios en los clubes esos son estratosféricos. Sospecho, nada más. Y lo sospecho de los de aquí, porque en Inglaterra, donde eso de pasear por un par de hectáreas de césped primorosamente cuidado endiñándole mandobles a una pelotita indefensa, está bastante más extendido que por estos lares, uno no se gasta mucho más dinero en la casa/bar/salón de té al final del recorrido, que en cualquier pub mugriento, al fondo de alguna calleja angosta y recóndita de Sheffield. Por ejemplo.

Las pocas veces que he tenido la oportunidad de blandir un palo de "madera-no-sé-cuántos", y pasear una bucólica tarde veraniega en pos de la condenada bolita, han sido en Inglaterra. Y nunca fui acompañado por los Duques de Windsor, precisamente. Más bien de gente tan corriente y moliente como la que más.

En el fondo, me parece un entretenimiento verdaderamente sano y cívico. Un club de golf es algo así como un parque, pero suelen estar bastante mejor cuidados (no veréis ni una pintada, ni ningún busto de este o aquel poeta, a medio mutilar y lleno de graffiti cochambroso, desconchones y arañazos... por poner dos ejemplos) . Pagas por tomarte unos cafelitos y por dar un tranquilo paseo al sol, entre estanques y sauces, pero no son cantidades astronómicas, ni mucho menos, y desde luego, conozco muchas formas peores de pasar una tarde de domingo. Y más caras. Y menos sanas.

Esto... vaya... me temo que una vez más, he terminado desvariando. Bueno, no importa: podéis tomaros semejante perorata como una introducción a esta ficha. Hala, ahora ya puestos todos en antecedentes, y bien conscientes de que estamos ante un juego de golf (poderosísimas dotes de deducción, las mías), podemos proceder a la descripción de la mecánica en sí. ¿Os parece? Vamos a ello...

Paso a paso: primero, cuando el juego carga y comenzamos una partida, tras elegir el número de jugadores y teclear sus nombres, se nos ofrece la posibilidad de escoger el nivel de dificultad, de entre tres posibles, a saber: novato, aficionado y profesional. En el primero de estos, tener una puntería colosal es algo sencillísimo. Los mamporros no se verán afectados ni por el viento, ni por el efecto que podamos darle (aunque sea sin querer) a la pelotita. ¿Cómo habrá llegado este hasta aquí?

Es decir, que si apuntas justo al frente, allá que irá la bola. De este modo, la única dificultad del nivel "novato", consiste en medir tus fuerzas, y en saber qué palo tienes que elegir, para no poner la pelotita en una órbita estacionaria alrededor de  Saturno, cuando tenías el hoyo a 25 centímetros.

En el nivel "aficionado", hay que comenzar a andarse con ojo a la hora de propinarle el guarrazo a la bolita, ya que, además de la fuerza, ahora influye el "gancho" de la maniobra, que puede mandar nuestra jugada al quinto pino. La verdad es que la secuencia de pulsaciones del botón de disparo es muy, muy similar a la que hay que seguir en el 10th Frame (se nota que los dos juegos son de la misma compañía), y se representa casi de la misma forma en pantalla, mediante un recuadro que se va llenando con barras amarillas (fijaos en esos rectángulos en el panel, junto a las palabras "Power" -referida a la potencia del porrazo- y "Snap" -en referencia al efecto-).

Y en "profesional", además de estas penurias, tenemos que tener en cuenta la fuerza y la dirección del viento, representadas por una línea azulada, en el panel de la derecha de la pantalla, y justo bajo la palabra "Winds". El rayajo celeste será tanto más largo, cuanto más fuerte sea el viento, y señalará el sentido en el que sopla.

El resto... bueno, supongo que ya os lo imagináis: completar los 18 hoyos que hay en cada recorrido (el juego incluye 4 de éstos) con el menor número de golpes posible, echando mano de los palitroques que consideremos más convenientes (en la documentación se nos muestra una relación de todos los disponibles, con las distancias máximas y mínimas alcanzables, en circunstancias normales, con cada uno) en función de la distancia al green (por cierto: cuando estemos a menos de 64 pies -bonita cifra- del hoyo, sólo podremos utilizar el "putter", que es ese que termina en una especie de pie estrecho y alargado, y que se utilizar para conducir la pelotita hacia el agujero, con un suave toquecito) e intentando que la bola, ni se salga de la pantalla, o se caiga al agua (en ambos casos, perderemos un golpe, y tendremos que volver a lanzarla desde el mismo sitio). (y hay que ver cómo me gustan los paréntesis (tanto que (de hecho (ahora meto unos dentro de otros (mola, ¿eh?))))) (P.D: Hay que ser gilipollas, sí). 

 
 

Agradables y nítidos. El protagonista está dibujado en alta resolución, y su animación es estupenda. Los fondos son, sin embargo, un poquito monótonos. No hay ni un mal arbusto que rompa con ese paisaje tan tremendamente plano. Lo único que da un poco de variedad a los escenarios, es el agua.

Eso sí: ¡en cantidades ingentes, que aparece la jodía! No creo yo que haya ningún recorrido de golf en el mundo con esa proporción de estanques. Vaya, es que algunos de los hoyos están formados por islotes en medio de una laguna. Claro que, es comprensible: me da la sensación de que, para trazar los escenarios y dotarlos de cierta "tridimensionalidad", la gente de Access recurrió a los gráficos vectoriales. Era la única forma (que se les ocurrió) de mantener la coherencia de la perspectiva y las referencias. Fijaos cómo se redibujan los escenarios después de cada golpe.

No hay música, y los efectos de sonido son bastante escasos. Si he decidido otorgarle un aprobadillo a este apartado, es porque la intentona de los programadores por conseguir sonidos razonablemente realistas, es de lo más simpática. Y no creáis: también resulta ciertamente efectiva. Escuchad el ruido que emite la pelota cuando cae al hoyo. 

Sí, está claro que este Leaderboard Golf no es el título que uno recomendaría al clásico nene hiperactivo. Probablemente, deglutiría el joystick, patearía al ordenador, bailaría un zapateao sobre el monitor, y pasaría por la turmix al imprudente ideólogo del regalito. Lo que no quita que el juego resulte verdaderamente entretenido (es más: no le falta adicción), y que técnicamente esté resuelto con mucha dignidad.

* Gráficos agradables.
* Entretenido e incluso adictivo.
* Escenarios poco variados y muy llanos, sin detalles como árboles, caminos...