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Out Run Europa
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Ya he dicho bastantes veces a lo largo de estas fichas que el Commodore 64 no tenía una arquitectura interna especialmente bien dotada para los juegos en 3D. Las maquinitas basadas en el Z80 (principalmente, el CPC y el Speccy), con sus fabulosos 3'5 MHz, eran mucho más adecuadas. Si había géneros en los que nuestro querido cacharro daba el do de pecho, era en cualquiera que empleara un desarrollo en dos dimensiones... matamarcianos, plataformeros y otras hierbas similares.
Por eso, tengo que decir que la mayoría de los juegos de carreras que surgieron para el C64 eran más bien bodrio. Claro, que como en todo, había excepciones. Y aunque sé que hay bastante gente a la que este Out Run Europa no termina de hacerle gracia, el caso es que a mi me parece uno de los títulos del género más logrados técnicamente. No sólo eso: es ferozmente rápido y lleno de momentos bastante emocionantes (ajj, qué cursi ha sonado eso).
El protagonista es el orgulloso propietario de un reluciente Ferrari F40, escudería emblemática de los míticos Out Run y Turbo Out Run (otra cursilada de frase... ¿me estaré amariconando? ¡naa! ¡serán los exámenes!).
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Cierto día, observa aterrado cómo unos ladrones de coches de lujo se lo birlan delante de sus narices. Y el tipo se ve que quiere a su buga por encima de todo, porque está dispuesto a violar todas las normas de carretera de la Unión Europea y a poner a media Interpol tras sus talones con tal de recuperarlo. |
Es más: lo primero que se le ocurre a este genio es convertirse él mismo
en un chorizo cualquiera y le roba la moto a un inocente macarrilla mientras se
tomaba unas birras en un bar. A bordo de semejante máquina, tendrá que recorrer las carreteras de las
inmediaciones de Londres (con su celebérrimo -y pastelero- puente al fondo) en
pos de su coche.
En realidad, esto es sólo el principio, porque la frenética persecución
continuará por casi todo el continente europeo (no sé yo si sale España...
creo que sí, a juzgar por nuestra banderita en la portada -con el funesto
aguilucho de marras como escudo; mira que ha costado que en el extranjero se
dieran cuenta de que hace casi 30 años que vivimos en Democracia aquí; pa mí
que algunos aún no lo saben... ni se han enterado bastantes paisanos nuestros,
conque figuraos...-) total, para que nos pinten como conductores de
cacharros desencuadernados de los años 50 y disfrazados de toreros, mejor que
ni hagamos acto de presencia... ¡aaay, esos puñeteros tópicoooos!).
Bueno, a lo que iba: como ya os he contado, nuestro protagonista no tiene
reparos en pulverizar todos los límites de velocidad concebidos y por concebir,
lo que no tarda en hacer que la policía decrete su busca y captura. Y tengo que
decir que precisamente esta cacería es una de las cosas que más me gustan del
juego. A mí me recuerda a las típicas escenas trepidantes de las películas de
acción, tumbando la moto a más de 200 por hora, sorteando coches (algunos
serán Ford Escort del año de la Catapita, sí, pero ¡cómo corren, los
condenados!), y huyendo de la policía, mientras escuchamos su sirena y los
vemos despuntar por la parte inferior de la pantalla, tratando de
adelantarnos. En serio, es de lo más emocionante.
Y entre curvas y recontracurvas, cuestas que hacen saltar a la moto, rampas
y túneles, avanzaremos hacia el fin del nivel. Lo esencial es evitar pegarnos un
guarrazo contra algún obstáculo, o que la policía consiga adelantarnos, con
lo que podemos darnos a nosotros por arrestados y a la partida por concluida...
a no ser, claro, que te queden "continues" de esos (para que nos
entendamos: vidas).
Si vemos que nos estamos quedando cortos de tiempo, o que la madera pisa el
acelerador cosa fina (no se cortan un pelo, los muchachos), siempre podemos echar mano del turbo, pulsar el botón
de disparo y observar cómo la moto, despidiendo toda suerte de chispazos por
el escape, pega un acelerón que ríase usted de los despegues del trasbordador
espacial y nos deja con el cerebelo adherido al cogote y a los agentes con un
palmo de narices.
Por fin, alcanzaremos las inmediaciones de Dover (con sus acantilados y todo, como podéis ver en la captura de arriba), y observaremos que los mangantes han cargado nuestro F40 en un ferry con destino al Continente.
| Así que no queda otra que echar a correr tras ellos... ¡con una moto acuática! La persecución continúa, aunque ahora no hay carretera y simplemente tendremos que intentar mantenernos dentro de unos límites poco definidos por algún que otro obstáculo que emerge del agua. | ![]() |
Nos toparemos con lanchas fuera-borda que surcan el mar a toda pastilla y veremos que la policía comienza a tomarse verdaderamente a pecho eso de cazarnos, porque ya no se contentan con enviar botes rápidos en nuestra búsqueda, sino que nos mandarán helicópteros que nos sobrevuelan mientras nos lanzan explosivos. Y, cosa curiosa en este tipo de juegos, podemos defendernos de ellos, disparándoles. (En esta fase, se sustituyen los usos del "turbo" por balas).
Creo que os hacéis una idea, ¿no? La carrera detrás del Ferrari prosigue a través de algunos de los países europeos y os puedo asegurar que, al menos en mi opinión, es de lo más intensa. Hay que querer mucho a un coche para arriesgarse de esa forma, la verdad... aunque también el juego exagera una miaja, ya que cuando la policía le echa el guante encima a nuestro fugitivo, un mensaje de texto asegura que es bastante poco probable que vuelva a ser un hombre libre. ¡Jopé! ¿Cadena perpetua? Bueno... ahora que lo pienso, lo de derribar a tiros a los helicópteros de la Interpol no debe de ser una falta leve, precisamente...
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Pues si os he de ser sincero, a mi me parecen estupendos. Todos sabemos que prácticamente ningún juego de carreras de C64 usa una gran definición en los vehículos o en los decorados y este no es una excepción... pero, sin embargo, todos los elementos están muy conseguidos, la carretera se tuerce y se retuerce, incluyendo subidas y bajadas, y la sensación de velocidad es simplemente asombrosa. |
Además, muchos de los coches están bastante bien dibujados (insisto en lo de
los Ford Escort... ¡se les reconoce en seguida!), aunque quizás coloreados con
poco tino.
En la segunda fase hay algo que me sorprendió: aunque el escenario es bastante
simple (como que se desarrolla en el mar), se ven algunos detalles, como faros
(¿que emergen del agua, así por las buenas?) y rocas que... ¡se reflejan en
las olas! Sí, claro, no es un efecto como para quedarse boquiabierto, pero ya
tiene mérito ese detalle y más en un juego de carreras y más aún en un juego
de carreras de Commodore 64. Fijaos en la parte izquierda de la segunda captura.
¿Veis cómo los colores del faro y esa especie de coral azulado se reflejan en
la superficie del agua? Es un reflejo en movimiento, además.
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El tema principal recuerda bastante al del Turbo Out Run (no llega a su nivel, eso sí... es un poco más macarrilla, la verdad), ya que está compuesto a base de samples digitalizados. El resultado es espectacular, pero la emulación no consigue reproducir la música fielmente y se escucha más la percusión que otras voces, con lo que el efecto final es un poco "atropellado" o "aturrullado". Durante el juego, escucharemos simultáneamente música (muy apropiada) y efectos de sonido (normalitos). |
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Insisto: sé que este no es precisamente el juego de carreras favorito de los commodoreros. Y no sé por qué, la verdad. Muchos se pirran por el Turbo Charge, que creo que es técnicamente bastante bueno, pero no transmite la sensación de velocidad desorbitada de este Out Run Europa. Es lo que más me gusta, en serio: que resulta verdaderamente emocionante a veces. |
| * Rapidísimo. * Algunos detalles en los gráficos. * El tema principal, compuesto con samples digitalizados. |
* Pues no se me ocurre ningún defecto más o menos importante, así a bote pronto, pero los hay, seguro... |