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Turbo Out Run
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Una de las recreativas más célebres de los 80 fue el Out Run, un frenético juego de carreras en el que debíamos pilotar un reluciente Ferrari Testarossa descapotable (con rubia maciza de serie) a toda velocidad, a través de autopistas atestadas de tráfico. La conversión de este juego a los ordenadores de la época, fue, para muchos, decepcionante. Personalmente, no me encuentro entre esos. Soy consciente de que no podía esperarse una adaptación fiel de una máquina con varios procesadores, a nuestros humildes cachivaches de 8 bits, y creo que el resultado, aunque mejorable (no lo niego), era lo suficientemente entretenido como para merecer la pena.
Eso sí: se ve que el aluvión de críticas caló hondo en U.S. Gold, así que para el lanzamiento de la segunda parte del clásico, se esmeraron. Turbo Out Run es uno de los mejores juegos de carreras de C64, lleno de infinidad de detalles técnicos sobresalientes, y que deja a su predecesor bastante lejos. Echémosle una ojeada, ¿os parece?
El objetivo es cruzar los Estados Unidos, de costa a costa, desde Nueva York hasta Los Ángeles, a bordo de un espectacular Ferrari F40 (de nuevo, con rubia de serie; además, en bikini).
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La cosa es bastante sencilla, por lo tanto: procurar terminar cada una de las 19 etapas, antes de que se nos agote el tiempo. Ya está. Y hay que admitir que casi nunca se hace escaso. Lo cierto es que Turbo Out Run es bastante más fácil que el juego original (y aquél tampoco era muy complicado...). |
Eso de "turbo" que sirve de prefijo al nombre del juego, tiene además una utilidad real: cada vez que pulsemos la barra de espacio (eso cuando escojamos cambio manual; si elegimos el automático, será con el botón de disparo), nuestro F40 comenzará a despedir fogonazos por el tubo de escape y, saldrá catapultado a 400 kilómetros por hora. Como para liarte las fosas nasales al cogote.
Eso sí: no abuséis de él, porque tiende a recalentarse. Si os fijáis en la parte inferior de la pantalla, en la captura de arriba, veréis una barra amarilla que llena un rectángulo negro, a cuya derecha aparece el texto "Overheat" (sobrecalentamiento). Representa la temperatura del turbo. Cada vez que lo empleamos, la barra amarilla aumenta de tamaño, y si alcanza la palabra "Overheat", se recalentará tanto que no podremos utilizarlo durante un tiempo (afortunadamente, el asombroso ingenio se enfría poco a poco).
En nuestra carrera desaforada a través de las grandes autovías norteamericanas, no sólo tendremos que esquivar toda suerte de coches (desde Porsches a Corvettes, pasando por Minis) con una tendencia de lo más irritante, por situarse en el mismo carril que nosotros, e incordiarnos todo cuanto les sea posible, sino que nos las veremos con obstáculos de todo tipo (vallas, socavones...), y hasta con tormentas y nevadas que... bueno... no parece que tengan ningún efecto aparte del más o menos estético, porque nunca he visto que frenaran al resplandeciente F40.
No es raro ver algún que otro coche patrulla. Imagino que en la recreativa tendrían algún cometido, o sea, perseguirnos implacablemente, cuadernillo de aviesas y astronómicas multas en ristre, en cuanto nos vieran adelantarlos como un auténtico proyectil (como pasa en el Out Run Europa). Pero en esta versión, se comportan como cualquier otro civil. O sea, que puedes golpearlos, embestirlos, o sobrepasarlos a la mitad de la velocidad del sonido, y los tipos ni se inmutarán.
Cada cierto número de etapas, accederemos a una especie de punto de control, en el que se nos ofrecerá equipar nuestro bólido con alguna ventajita mecánica.
| Hay tres de estos puntos, y en cada uno de ellos, podremos escoger entre instalar un motor más potente (¡je! como no sea el del Trasbordador Espacial...), mejores neumáticos, o un turbo más eficiente. Tened en cuenta que en cada "taller" sólo podremos elegir una de las mejoras. | ![]() |
De este modo si, por ejemplo, en el primer punto de control, optamos por mejorar
el motor del F40, en el segundo sólo nos quedarán las otras dos posibilidades
disponibles.
Si queréis que os diga la verdad, nunca me he fijado en que estas mejoras vayan
más allá de lo puramente cosmético. Ni el coche corre más, ni se agarra mejor
al asfalto en las curvas... vaya, al menos, a mí no me ha dado la impresión.
Puede que en la recreativa, las condiciones meteorológicas o las largas rectas
en las que el turbo es de lo más apropiado, sugirieran un tipo de ampliación
u otra, pero lo que es en esta conversión...
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Infinitamente mejores que los de la primera parte, se mire por donde se mire. Nuestro Ferrari está mucho mejor dibujado (fijaos en él, cuando golpeamos un obstáculo y hace un trompo), igual que los demás coches que ruedan por las autovías; el desarrollo es mucho más rápido, y los escenarios están mucho más trabajados. No tenéis más que prestar atención a los detalles de los objetos (rocas, edificios, carteles publicitarios...) que jalonan la calzada. |
En general el nivel en este apartado es muy alto. Y no sólo hablo del juego en sí: también las pantallas de "intermedio", en los puntos de control, tienen muchos detalles dignos de aplauso, como una simpática animación en la que el conductor de un reluciente Porsche 959 hace señas a la rubia jamona que nos acompaña, ésta se baja y se va con él, y nuestro desdichado piloto rompe a sollozar sobre el volante.
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Apabullante. Turbo Out Run tiene algunas de las canciones más espectaculares que he oído nunca en un C64, incluyendo el tema de presentación, una variante muy funky y llena de samples digitales, del mítico tema principal del Out Run original, que dura alrededor de 8 minutos y, según he leído, ocupa la friolera de... ¡56 K! |
Cuando lo escuché por primera vez, en mis tiempos, me quedé boquiabierto. Desde
entonces, para mí, eso de "One, two, three, hit it! Out Run!"
es tan mítico como la bienvenida de Elvin Atombender en el Impossible
Mission.
Pero ese no es el único tema espectacular. En la siguiente pantalla, suena otro
igual de sorprendente, también repleto de voces digitales, ¡incluyendo hasta
el rumor del público vitoreando y aplaudiendo, como si la música sonara en un
concierto en directo! Es una pena que ningún emulador las reproduzca perfectamente
(ni siquiera el SIDPlay).
El resto de la música del juego es también muy buena, y acompaña a algún que
otro efecto de sonido (más bien testimonial, eso sí) durante el desarrollo del
juego. Si hay que ponerle un pero al juego en este apartado, es que la música
se "reinicia" cada vez que terminamos una etapa y comenzamos la siguiente.
Os parecerá una tontería, pero a mí se me hace un poco incómodo tener que escuchar
el inicio de una canción una y otra vez, cada vez que entramos en una nueva
etapa.
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Uno de los mejores juegos de carreras para C64. Verlo, y compararlo con otras versiones basadas en el Z80, me ha hecho darme cuenta de que, en el fondo, el Commodore no sólo no estaba mal dotado para los títulos de este género, sino que con bastante frecuencia, lograba versiones mucho más rápidas que las de otras máquinas comparables. |
Y es que Turbo Out Run es sencillamente frenético. Añadidle los toques de calidad
gráfica, y una banda sonora sencillamente para ponerse en pie, y entenderéis
por qué muchos commodoreros lo aclaman como el mejor juego de coches de la historia
de nuestra maquinita.
¿Alguna pega? Sí: ¡es muy fácil! En la partida que hice para redactar este comentario,
me lo terminé. Me llevó unos tres cuartos de hora, sí, y consumí los tres créditos
(o vidas) que se nos ofrecen, pero lo acabé. (Bonita pantalla final, por cierto).
| * Buenos gráficos. * Rapidísimo. * Tiene algunas de las mejores canciones que he escuchado nunca en un C64. |
* Facilón. |