R-Type
Género: Shoot'em up Música: Chris Hülsbeck & Ramiro Vaca
Desarrollado por: Rainbow Arts Año: 1988
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¿Me permitís una de mis repolladas? ¿Sí? ¡Gracias! 

Como enamorado de la Astronomía, siempre me ha llamado la atención cómo muchos matamarcianos de la era de los 8 bits llevaban nombres de términos relacionados con esta ciencia. ¿Ejemplos? Ío, que es una de las lunas de Júpiter, y el cuerpo más volcánico del Sistema Solar (es verdaderamente espectacular; os recomiendo que busquéis imágenes en Internet. O Parallax, que, en español, se traduce como "paralaje", y que es una forma de medir la distancia de nuestro planeta a las estrellas más cercanas, basada en una trigonometría relativamente básica.

Uno verdaderamente curioso es R-Type. Aunque me da la impresión de que los autores del juego "escucharon campanas y no supieron donde", y terminaron adjudicándole el término a la poderosísima nave que pilotamos contra las hordas del malvado Imperio Bydo, el caso es que la palabreja se utiliza para clasificar a un tipo de asteroide. Ya sabéis, esos enormes pedazos de roca que flotan por el espacio.

Bueno, pues los asteroides de Tipo R, (o R-Type, en inglés), se caracterizan, entre otras cosas, porque reflejan gran parte de la luz que les llega. Son muy raros. De hecho, tan raros, tan raros, que sólo se conoce uno que entre en la categoría, y que recibe el poco pronunciable nombre de Dembowska.

Bueno, ¿y todo esto a qué viene? Lo cierto es que absolutamente a nada. Simplemente tenía ganas de contároslo *sonrisa exagerada y estúpida*

Mooola... no se me ocurre otra cosa...
Ya os digo: imagino que el título del juego le viene por la clase de la potente nave protagonista que, curiosamente, coincide con el nombre de un vetusto modelo de coche: R-9. Eso sí: os aseguro que el chisme con el que nos enfrentaremos al terrible Imperio Bydo, da bastante más de sí que aquel entrañable cacharro fabricado por la Renault *sonrisa babosa e imbécil*

¿Y el juego? ¿Qué tal?

Pues igual creéis que me paso, pero... aunque no me gustan los matamarcianos (en líneas generales), y aunque tampoco se puede decir que los haya visto todos... creo que estoy en condiciones de asegurar algo tan rotundo como que, en mi opinión, este R-Type es uno de los mejores que jamás se hicieron, para C64. Absolutamente ESPECTACULAR. He visto las otras versiones de 8 bits, y tengo que decir, esta vez con total objetividad, que palidecen al lado de la que la gente de la compañía alemana Rainbow Arts, lanzó para nuestra querida breadbox.

Siempre he dicho que el Commodore era la máquina ideal para videojuegos de acción en general, y matamarcianos en particular. He aquí una de las pruebas más contundentes. Resulta asombroso ver cómo con sólo 1 MHz, hubo gente capaz de meter scroll (muy suave) en varios niveles, multitud de sprites en pantalla, un escenario con construcciones casi faraónicas, algún maloso de fin de nivel sencillamente descomunal, música y efectos de sonido simultáneamente, sin que se observaran los menores síntomas de enlentecimiento (salvo en momentos muy puntuales y si uno se fija mucho). ¡A esto llamo yo optimizar el código! A lo mejor os parece exagerado, pero estoy seguro que hoy en día, para hacer algo comparable, serían necesarios un buen chorro de megas de disco duro y RAM.

El argumento es lo de menos, como suele ocurrir en los juegos de este género. Y, bueno, estoy seguro de que ya os imagináis la mecánica, ¿no? Están presentes todos los ingredientes típicos de los masacramarcianos, a saber, las oleadas de enemigos, algunos de ellos volando a distintas alturas, y otros correteando por el suelo, las torretas y cañones fijos en algunas de las superficies del escenario y que comienzan a disparar como locos en cuanto nos acercamos a ellos y, por supuesto, los sempiternos power-ups o ventajillas que aumentan la capacidad destructiva de nuestra nave, su velocidad y otros parámetros, y que en este caso, no es que sean deseables... ¡es que son imprescindibles!

La velocidad, sin ir más lejos. Quiero decir que, al comenzar el juego, nuestra R-9 flota por el espacio en las inmediaciones de la fortaleza alienígena, con un cuajo más que proverbial. Cualquiera de los malosos es considerablemente más rápido que nosotros y, dado que no se lo piensan dos veces a la hora de sembrar nuestro camino de proyectiles de todo tipo, conviene aumentar la celeridad de nuestro movimiento lo antes posible. Esteee... perdone usted, me he equivocado de videojuego... ya me voy...

Pero no es lo único. A veces, podremos conseguir "añadidos" que se unen a nuestra nave, ya sea en el morro o en la popa y que, además de absorber los impactos de los malos que lleguen por ese lado, con frecuencia nos proporcionan una capacidad de disparo mayor. Algunos de estos "módulos" nos otorgan armas verdaderamente espectaculares. Desde enormes ondas luminosas a rápidos rayos que vuelan en diagonales y rebotan en el escenario.

Y creedme, lo mejor que podemos hacer es proveernos de todos los que podamos. Misiles, rayitos mil y toda suerte de ingenios para hacer pupa al prójimo de la manera más eficiente posible (y eso que nuestro rayo básico puede alcanzar potencias muy considerables; basta con mantener el botón de disparo pulsado para hacer que una barra junto al texto "Beam", en el marcador de la parte inferior de la pantalla, se llene rápidamente. Al soltar el botón, la descarga será tanto más destructiva cuanto más llena esté esa barra). Y es que los malos de fin de nivel de este R-Type no sólo se cuentan entre los más descomunales y asombrosos de la historia de los videojuegos de C64... además ¡son duros, los jodíos!

 
 

Impresionantes. Asombrosos. De hecho, les habría dado todo un 10, si no fuera por algunos pequeños fallos que se producen cuando nos enfrentamos a alguno de los gigantescos monstruos de fin de nivel y algún que otro enlentecimiento en el desarrollo.

No, no es que sean muy incómodos unos u otros, pero, claro, es inevitable que le resten puntos a la calificación final, porque dan la impresión de que el juego fue programado y comercializado a toda prisa, sin pulir algunas de sus aristas. Y la impresión, además, es correcta: sucedió exactamente eso, según he sabido en el foro de Lemon64.

Sobresaliente. Durante el juego se simultanean músicas bastante espectaculares y frenéticas con efectos de sonido muy trabajados. El resultado final es digno de las mejores videoconsolas de la época.

Uno de los mejores matamarcianos de la historia del C64. Multitud de sprites simultáneamente en pantalla, scroll en varios niveles, música, efectos de sonido, armas espectaculares, acción frenética, monstruos gigantescos... ¡y todo ello, a la vez y sin que nuestro viejo 6510 diera muestras de que su megahertzio escaso se le quedaba pequeño!

... bueno, vale, las da, de acuerdo, pero, he de insistir en ello: se debe al apresuramiento de los programadores, que lanzaron el juego sin terminar de optimizar el código. Aún así, los enlentecimientos son escasos y poco perceptibles. Todos conocemos matamarcianos aún más espectaculares, gráficamente, que este, y que se deslizan con mucha mayor fluidez y sin el menor parpadeo. ¿Ejemplos? Enforcer y Turrican 2. Por nombrar sólo dos.

En resumen: aquí tenemos un buen ejemplo de lo que el Commodore podía dar de si cuando caía en manos de los programadores adecuados. Comparadme este R-Type con bodrios de la calaña del Escape from the Planet of the Robot Monsters, por poner un ejemplo, y decidme... ¿es que el 64 no daba para más, o es que simplemente había programadores que eran rematadamente malos?

* Los gráficos.
* La música y el sonido.
* Inmensamente adictivo.
* Uno de los mejores matamarcianos para C64.
* Por decir algo, se producen pequeños fallos en los gráficos cuando nos enfrentamos a los enormes malosos de fin de nivel.