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Shadows of Mordor
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Quizás os suene a topicazo, pero tengo que decirlo: El Señor de los Anillos es, para mí, uno de los mejores libros de fantasía que se escribieron en el siglo pasado (hablo del XX; ya va siendo hora de que nos acostumbremos a pensar que el "siglo pasado" no es el XIX). Aunque hoy en día ya estamos más que acostumbrados a esa especie de mitología artificial de espada y brujería, lo cierto es que fue el profesor Tolkien quien empezó todo, en un esfuerzo por crear algo parecido a una colección de leyendas y mitos basados en las tradiciones sajonas (una de las culturas con menos imaginación y riqueza a la hora de inventar historias sobre dioses, monstruos, gestas, hazañas y héroes - y si no, comparadla con la griega).
Tolkien no sólo creó una serie de libros verdaderamente preciosos: se inventó todo un mundo (mapas incluidos; una idea magnífica que, libros muy posteriores con una temática similar, convirtieron en una costumbre), linajes, aventuras y hasta idiomas. No es broma: en El Silmarilion, uno puede encontrar una especie de diccionario Español - Elfo con algunas de las palabras del idioma de los Silvani y compañía, traducidas al nuestro y documentadas con el cuidado y rigor que sólo un filólogo como el profesor, podía darles. Recuerdo, por ejemplo, que la raíz "Mor" significa "oscuridad". De ahí lo de las Minas de Moria, o sin ir más lejos, la Tierra de Mordor, donde tiene lugar esta aventura, segunda en la saga de títulos conversacionales inspirados en la magnífica novela (que en realidad, consta de tres partes, a los que se les dedicaron sendos juegos... o para ser más exactos, en realidad, se publicó originalmente en un solo tomo, pero las editoriales lo dividieron luego en tres libros).
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Comienza con The Fellowship of the Ring (La Compañía del Anillo), en la que Frodo Bolsón recibe la visita de Gandalf el mago, quien le informa de que Sauron, el Señor Oscuro, forjador y dueño del malvado Anillo Único, está a punto de localizarle, en lo más profundo de la tranquila y aislada Comarca, tierra de los Hobbits. |
Deben emprender una huída hacia adelante, con la única misión de destruir el Anillo en las llamas del Monte del Destino, de las que nació.
En Shadows of Mordor, los hobbits Frodo y Sam, deben adentrarse en la tenebrosa tierra de Sauron, acompañados del escurridizo Gollum (que todavía ansía el Anillo Único; era suyo hasta que Bilbo, tío de Frodo, se lo robó, como se describe en The Hobbit). Vamos, lo de escurridizo es más que literal: el energúmeno es una especie de cruce entre hobbit calvo y anguila cabezona, de lo más repugnante. En realidad, Gollum es un hobbit (de nombre, Smeagol) corrompido tras años de maldad y de vivir en la oscuridad de una laguna subterránea, poseído por el Anillo Único. Un angelito. Y que huele a pescadilla revenía, además.
La historia concluye con The Crack of Doom, donde Sam (no sé por qué no sale Frodo en esa... al menos, al principio; no lo he jugado en profundidad, y hace tanto tiempo que leí el libro que ya no recuerdo por qué en esa parte sólo aparece uno de los dos hobbits) se acerca al Monte del Destino.
En este juego que nos ocupa, nos las veremos con los peligros del terruño de Sauron, incluyendo algún que otro laberinto (¡la pesadilla de todo aventurero informatizado! Luego dicen que a los expertos les encantan semejantes abominaciones. ¡Ja! Lo que hacen algunos por meter con calzador un par de localizaciones más, ahorrándose de camino un puñado de bytes). Me refiero al típico grupito de "pantallas" (si es que se puede hablar de algo así en un juego conversacional) prácticamente idénticas, y conectadas sin ningún orden ni concierto, de modo que si estás en una de ellas, caminas hacia el Este y, de la nueva localización, vuelves al Oeste, no regresarás al punto de partida, sino a otro vaya usted a saber en qué esquina perdida del mapa. Absurdo. La única manera de conservar la paciencia en sitios así, es emplear la Estrategia Táctica y Militar de... Pulgarcito. O sea, dejar miguitas de pan por el camino o, en su defecto, objetos que nos permitan distinguir entre las localizaciones.
Peor aún son los absurdos laberintos a oscuras. Y en este Shadows of Mordor nos toparemos con uno demasiado pronto. Crean unas situaciones de lo más estúpidas, al no permitirte ninguna maniobra porque "está demasiado oscuro para hacer eso". Vale: que uno no pueda realizar un par de saltos mortales con tres tirabuzones y medio, patada a la luna y culminación con doble loop invertido hacia atrás, en esas condiciones, me parece razonable. Pero que no puedas NI SACAR LA CAJA DE CERILLAS de la mochila, para intentar alumbrarte, roza lo gilipollesco. Perdón, no lo roza: se mete de cabeza.
Imaginaos: entráis en una habitación, pero está tan, tan, tan, tan oscura, que ni siquiera podéis encender la luz, sacaros un mechero del bolsillo, o volver por donde habíais llegado. La leche.
| Bueno, ¿y qué otros escollos tendrán que superar Frodo y Sam en su penosa peregrinación? Porque estaremos hablando de una aventura conversacional, sí, pero eso significa que no puedan aparecer personajes hostiles, monstruos y otros peligros que le den un poco de chispa a la historia, ¿no? | ![]() |
Lo cierto es que nunca me he encontrado con nadie más que con el gusarapo rezumante de Smeagol, que se pasa toda la aventura "sneaking into the bushes" a la menor oportunidad.
Aunque, a juzgar por la portada y por lo que recuerdo del libro, es más que
probable que nos las tengamos que ver con una de las amiguitas del traicionero
ex-hobbit (y actual pez-sapo con patas), con quien contacta para tratar de
arrebatarnos "sssu tesssoro" (o sea, el Anillo Único).
No, la amiguita no es ninguna elfa despampanante, o señora hobbit maternal. Es una
araña gigantesca y babosa, conocida como Ellalaraña (curioso nombre; me
recuerda, no sé por qué extraña y cuasienfermiza asociación mental, a la
tortuga que sostenía al Universo sobre su caparazón, creo que en el bonito
cuento de Michael Ende, Momo, y que se llamaba "La Vetusta Morla"),
que no tendrá el menor reparo en zamparse a los dos imprudentes canijos de pies
peludos.
Si habéis jugado a alguno de los otros títulos de la saga, no os encontraréis con ninguna sorpresa en este. La interfaz es virtualmente idéntica, las ilustraciones que aparecen en algunas de las localizaciones siguen siendo simplemente funcionales en la versión en cassette y sensiblemente mejores en la versión en disco, y se nos muestran a pantalla completa (no en una ventana bajo la cual se escriba el texto descriptivo del lugar en cuestión), y el parser sigue siendo igual de potente... y de lento.
Sé que muchos commodoreros no pueden soportar los títulos que Melbourne House dedicó a la inmortal obra de Tolkien, pero a mí me encantan. Si os gustan las aventuras conversacionales, no perdéis nada por echarle un vistazo a esta.
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Los de la versión en cassette, que teníais aquí originalmente, no eran especialmente llamativos. Sin embargo, ahora podéis echarle el guante a la versión de disco que, como ocurre con The Hobbit y The Fellowship of the Ring, son bastante más detallados y, lo que es casi mejor (al menos, a mí me gusta), aparecen en casi todas las localizaciones y no en una inmensa minoría de ellas, por lo inconveniente de usar multicarga en la versión de cinta. |
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Ni el más mínimo pititido. Nada. |
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Hombre, tal vez por la presentación (aquella magnífica caja con forma de libro), o por el encanto que tenía, mi preferida siempre será The Fellowship of the Rings (o The Lord of the Rings, como se llamaba la versión que yo encontré en Inglaterra). Sin embargo, este Shadows of Mordor no está nada mal. |
Puede que incluso sea más fiel a la obra de Tolkien que el capítulo anterior (criticado por muchos aficionados -y con razón- por su profusión de absurdos anacronismos). En cualquier caso, es una aventura conversacional con un parser magnífico y un tema muy atractivo. Lástima que tenga tan pocas ilustraciones, y que nos topemos tan pronto con un laberinto oscuro (¡pánico!).
| * La historia. * El parser es muy potente. |
* Sigue siendo más bien lento. * Que nos encontremos tan pronto con uno de esos nefastos laberintos oscuros. ¡La pesadilla de cualquier aventurero, digan lo que digan! |