Zaxxon
Género: Shoot'em up Música: No tiene
Desarrollado por: Synapse Año: 1984
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Hubo un tiempo, a principios de los 80, en los que conseguir juegos originales de C64 era tan difícil que, en muchos casos, tuvieron que pasar casi 20 años para que su seguro servidor (y ese soy yo -cortesía, ya saben-) pudiera echar un vistazo a sus portadas. Encima, los pocos sobre los que uno era capaz de echar el guante, eran los distribuidos por Inves, que tenía la extraña costumbre de utilizar una carátula genérica para todos. Supongo que pensarían que aquello de los videojuegos era un entretenimiento minoritario (tenía gracia ver cómo las instrucciones, escuetísimas, mal traducidas y hasta con un toque de desorientación y despiste, trataban al usuario de "usted"... casi hacían que un chavalín de 10 años como yo, se sintiera importante), y que no merecía la pena gastarse pelas en reproducir las carátulas originales en distintos formatos. Vaya usted a saber. El caso es que la decisión nos hizo la pascua a muchos que, un tiempo después, nos convertiríamos en verdaderos coleccionistas.

La principal "fuente de ingresos" en mi juegoteca particular era (ya os lo he contado en otras ocasiones) la trastienda de Control y Sistemas, el servicio técnico oficial de los ordenadores Apple en mi ciudad, y que, un tiempo después se pasaría a Commodore. Allí, tenía yo un conocido admirador del C64, que cada vez que podía, me grababa una copia de la última maravilla que caía en sus manos (a veces de regalo, y otras por un precio módico). Así conseguí la inmensa mayoría de mis primeros juegos. Y este estaba entre ellos.

¡Catapúm, blum, blum! (Copyright, Homer Simpson) Había oído hablar de este Zaxxon, lejanamente y de forma bastante vaga. Era un tiempo en el que las únicas recreativas que conocía no iban mucho más allá del Galaxian y el Karate Champ, así que supuse que se referirían a alguna esotérica versión desarrollada para algún oscuro y arcano sistema que sólo algún que otro norteamericano pudiente tenía la suerte de permitirse.

Decían que era "el juego con los mejores gráficos del mundo". Algo que también se comentaba a propósito del Saucer Attack, por cierto.

Está claro que en aquellos tiempos remotos, sorprender al usuario con los gráficos de un juego era de lo más fácil. Cualquier cosa más avanzada que un par de monigotes esquemáticos pegando histéricos saltitos a través de plataformas multicolores, y perseguidos por engendros cuadriculados que pretendían ser algo así como espeluznantes alienígenas blanduchos y antropófagos, pero recordaban más al retrato en punto de cruz de una boñiga gigante con patas, conseguía dejar boquiabierto al más pintado.

Así que, cierto: me encantaron los gráficos de este Zaxxon.

A pesar de mis muchas horas (y moneditas de cinco duros) gastadas ante el Galaxian, lo cierto es que los matamarcianos no me terminaban de convencer. Ya, tan pronto, sí.

Si me fascinaba tanto aquella maquinita poblada de estrellas de colorines, marcianos con forma de caricaturas de insectos, y sus ridículos "pius-pius" cuando el protagonista abría fuego, era por la pura novedad.

Así que los juegos de este género no abundaban en mis estanterías (por aquel entonces más bien despobladitas de cintas). Es más: yo diría que este fue el primero de ellos que tuve. Supongo que por eso me sigue gustando tanto, a pesar de los pesares (que los hay).

Zaxxon es un clásico, donde los haya. Hombre, tampoco es que llegue al nivel del Donkey Kong o el Pac-Man, pero creo que cualquier aficionado a esta cosa tan curiosa de los videojuegos "retro" (qué mal me suena ese palabro, por cierto) tiene que, por lo menos, haber oído hablar de él.

Supongo que, en una época de scrolls verticales patateros, el que a Sega le diera por lanzar un videojuego que se desarrollaba con uno ... ¡diagonal! debió de parecer, a la clientela de los recreativos, la releche en bote. El colmo de la originalidad. La repanocha. O como dijeran en aquella época. ¿Chulo? ¿Guay?

No, nada de "ot-tia, tío, qué pazo de juego, cagontosmismuelasyenmicalaveraydepasoenlamadrequeteparió". Esas lindezas son más propias de los nenes de 10 años de ahora. Angelitos. Es muy duro que un casi-treintañero hable de "sus tiempos", pero ¡qué diablos! ¡es cierto! ¡En mis tiempos éramos una miaja menos garrulos que ahora!

Bueno, pues sí: Zaxxon se desarrolla con scroll diagonal. Nuestra navecita, además, tiene la posibilidad de ascender y descender. O sea, que para más pasmo, la perspectiva es... más o menos tridimensional. Imagínense ustedes el babeo proceloso y el desorbite de ojos de los preadolescentes ante semejante maravilla. ¡Nada de marcianitos con pinta de garrapata cósmica o de chinche interplanetario! ¡Eran avioncitos como los de verdad! ¡Y había radares, y cañones!

El objetivo del juego es destruir a Zaxxon, una especie de supercomputadora armada con un misil tierra-cogote-de-héroe, y que se ve que está dotada de la inteligencia (artificial claro) suficiente como para sojuzgar a cuantos sistemas planetarios se le ponen en el disco duro.

El engendro se refugia en una especie de fortaleza erigida en un asteroide que flota en medio del vacío sideral. Antes de llegar a ella, tendremos que cruzar otra, defendida con menos fiereza, y un tramo que se desarrolla en pleno espacio y en el que nos las veremos con cazas enemigos (foto a la derecha). ¡Dios mío! ¡Todo el mundo va en dirección contraria, menos yo!

La gran novedad de esta etapa con respecto a los matamarcianos clásicos de la época, es la "tridimensionalidad". Es decir: tanto las naves enemigas como la nuestra pueden subir o descender. Se mueven dentro de un volumen, de modo que si no estamos a la misma altura que ellas, si les disparamos, las descargas les pasarán por encima (o por debajo), sin hacerles ni una rascadita. Para ayudar un poco en la tarea de desguace del avieso caza enemigo, cuando uno de ellos está justo en línea con nosotros y a la misma altitud, aparece un punto de mira morado ante el morro de nuestra nave, y se escucha una señal acústica (claro, si se escucha, no va a ser aromática, ¿no te jode? ¡aaaaaay, qué noche más tonta tengo, cohone!).

Los peligros en las dos fortalezas consisten principalmente en una serie de cañones más bien poco útiles como antiaéreos... ¡porque disparan al frente, no hacia arriba!

Si el megacomputadorquetecagas de Zaxxon fue el responsable de planificar sus defensas, se ve que ahí se le fue la RAM una miaja. Mientras las sobrevueles, no tendrás ningún problema... claro que tampoco conseguirás muchos puntos... y lo que es peor: no tendrás la oportunidad de destruir los tanques de combustible que, al ser desmanganillados por nuestro láser, aumentarán (como en el Skramble) el nivel del que tu caza devora a marchas forzadas.

Eso sí: tienes que andar con ojo a la hora de pasar por los huecos angostos que se abren en algunos muros, entre los enormes bloques de piedra y un campo de fuerza de lo más dañino. Estos obstáculos aparecen sobre todo en la segunda fortaleza.

Pero hay más escollos: misiles tierra-aire que se disparan desde una serie de silos y que, merced a una detección de colisiones que... por decirlo con la frialdad y asepsia de una expresión técnica: hiede a perenjeta revenía cosa mala, pueden ser tan peligrosos como inofensivos... según le dé a algún ignoto generador de números aleatorios, supongo yo...

Cuando lleguéis hasta el mismísimo Zaxxon, el cachivache endiablado hará acto de presencia, emitiendo toda suerte de atronadores ruiditos restallantes, y acercándose a vosotros lentamente, enarbolando un cohete, como una caja de cartón armada con una baguette (¿qué esperábais? ¡el juego es del 84, coñe!). Tened en cuenta que es indestructible... salvo que le acertéis al misil antes de que lo dispare. Si lo conseguís, el chisme saltará por los aires. Si no, os lo lanzará, y se retirará tan fresco. El proyectil no representa un verdadero peligro. Resiste tres impactos, e irá directo hacia vosotros (es imposible esquivarlo), pero si aporreáis con saña el botón de disparo, lo reduciréis a pan rallao sin la menor dificultad.

Chamusquéis a Zaxxon o no, el juego comenzará de nuevo (algo muy típico en la época; no olvidéis que muchos títulos estaban basados en recreativas, y cuando la RAM andaba más cara que el quintal de angulas, las compañías de turno no se podían permitir según qué lujos... así que, si un juego se les quedaba cortito, ¡nada, nada! no se incluía un final concreto, sino que se tenía al usuario vaporizando marcianos ad infinitum. O ad eldueñum del baretum se le inflaban los escrotum y te largaba a la cochina vía pública). En la segunda vuelta, las cosas se complican sensiblemente y, por ejemplo, en las fortalezas, a veces tendremos que destruir o esquivar un misil guiado como el que nos dispara Zaxxon.

 
 

Hombre, no es que fueran realmente "los mejores del Mundo", como clamaban los admiradores del juego, pero hay que reconocer que están bastante por encima de lo que era usual en aquel entonces.

Los escenarios están trazados en alta resolución, y los personajes tampoco son feos. Quizás lo que mas me llamaba la atención en mis tiempos era la espectacularidad de las explosiones (fijaos en la primera captura).

En lugar de música, te da la bienvenida al programa una especie de pedorreta cibernética continua. Durante el juego, podremos escuchar un gorjeo electrónico de fondo (muy típico de las recreativas de marcianitos de la época), y efectos de sonido muy conseguidos (mención especial para el zumbido de los campos de energía; casi parecen sacados de alguna película de ciencia-ficción de serie "B"). 

Simple, más bien facilón (quizás se complica un poco la cosa en las etapas entre dos fortalezas) y corto, pero entretenidísimo. Y además, una conversión muy, muy fiel. Un clásico, sin duda.

* Buenos gráficos.
* Entretenido.
* Facilón y corto.
* La detección de colisiones es, como diría un experto, usando uno de sus tecnicismos: SALCHICHERA.