Portada de Renegade 3 - The Final Chapter

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Renegade 3 - The Final Chapter

GéneroLucha
Desarrollado porImagine
MúsicaJonathan Dunn
Año1989
Veredicto originalPscheee…
Valoración6/ 10
Gráficos
8
Sonido
8

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Que algunos videojuegos requieran toda una saga para contar una historia, me parece perfecto. De hecho, en algunos casos, se convierte en algo imprescindible, como con la legendaria serie Ultima y sus 9 capítulos (ni más ni menos), estructurados en tres trilogías.

Sin embargo, en otras ocasiones, las compañías echaban mano de las continuaciones y recontinuaciones simplemente para explotar algún filón. Nunca he entendido, por ejemplo, lo de las sagas de los juegos de lucha. Todos los Tekkens, Mortal Kombats y demás zarandajas. ¿Es que las entregas sucesivas realmente aportan algo nuevo al género? Salvo contadísimas excepciones, no.

Aún peor: los juegos de mamporros surtidos y capones de todos los colores no suelen tener un argumento lo que se dice atrayente o profundo. Si quieres lanzar una segunda parte, tienes que empezar a exprimirlo hasta niveles absurdos. Y es como intentar sacar zumo de un zapato. La única forma de mantener con cierta coherencia y atractivo a los títulos de la serie, es dotándolos de una buena jugabilidad y, a ser posible, un acabado técnico aseadito. Me viene un ejemplo a la mente: el Double Dragon 2.

Renegade fue un buen juego de lucha en su tiempo. El argumento era una gilipollez, para variar, pero en aquel caso no importaba, porque el resultado era bastante entretenido. Le siguió una segunda parte (Target: Renegade) brillante en el aspecto técnico, pero con una jugabilidad que comenzaba a tambalearse seriamente. Y el colofón a una saga de poco comprensible origen (salvo, repito, el de ordeñar una vaca lechera que les había salido más o menos rentable a los de Imagine), fue este Renegade 3. ¿Funcionó? Veamos...

Esto no salía en Parque Jurásico... Así, a bote pronto, la respuesta debería ser una gallegada: depende. (A veces se nota mi ascendencia, jeje). O sea: sí, funcionó para los fans más recalcitrantes del género y del personaje. Alguno habría, digo yo. Hay gente pa'to, como aseguraba el torero. Y no funcionó para el resto de la comunidad commodorera. O funcionó a medias, vaya.

A ver, a ver, aclarémonos: Renegade 3 manda a tomar viento al argumento, sin el menor asomo de vergüenza. Tenemos que seguir rescatando a la plasta de nuestra novia, que se ha vuelto a dejar raptar. Pero ahora, hemos de llevar a cabo nuestra misión ¡a través del tiempo! ¡Toma castaña! O sea, que nuestro aguerrido macarra tiene que liarse a puñetazos, patadones y llaves de artes marciales diversas con trogloditas, dinosaurios y hasta momias revividas en el Antiguo Egipto. Impresionante.

Está claro que a los responsables del desarrollo de este título les pareció que no había por donde coger semejante tontería, y decidieron darle un toque de humor a la aventura. No era para menos. Si encima pretendían que nos la tomáramos en serio...

Vale, vale... con un poco de benevolencia, podríamos decidir que tamaña chorrada es, en realidad, una idea bastante original, y que podría dar lugar a un juego divertido.

Pero no fue así.

Una de las razones (yo diría que la principal), es la dificultad del juego. Veréis: hubo muchos títulos de patadones en la epiglotis y codazos en los escrotos en la época de los 8 bits. Pero muy pocos resultaron verdaderamente jugables. Muchos de ellos tenían un potente tufillo a arcade que, en mi opinión, los alejaba de lo que deberían ser en realidad. Ninguna plataforma ha visto juegos de lucha tan conseguidos como las recreativas y, en menor medida, las consolas, creo yo. En los ordenadores de aquel entonces, el desarrollo a veces recordaba al de un matamarcianos. Pulsar el botón repetidamente, una y otra vez, para lanzar bofetones a diestro y siniestro, contra las hordas de enemigos que se nos abalanzan, incansablemente.

¿Que a dónde quiero llegar? Pues a que Renegade 3 es uno de esos casos, y tales defectos acaban incidiendo en su nivel de dificultad. Ejemplo: los malos nos dañan por contacto. Algo prácticamente inexistente en los verdaderos títulos de lucha. Basta con que uno pase a tu lado y te roce, para rebajar tu energía. No necesita ni endiñarte un bocao en la yugular ni arrearte con una cachiporra en todas las meninges. Nada de eso.

Además, todos los enemigos se mueven infinitamente más rápido que nuestro protagonista, y es virtualmente imposible esquivarlos quitándonos de su camino: seguirán nuestra trayectoria imparables y raudos como proyectiles tierra-cogote-de-héroe.

Otro de los problemas que alejan a este Renegade 3 de una nota más alta (siempre en mi humilde opinión, claro; ¡faltaría más!) es que la mecánica de todos los niveles tiende a ser bastante repetitiva. Incluso yo diría que muchos de los enemigos que aparecen en cada fase, no son más que versiones algo más resistentes de los de las otras (y con otro sprite, claro). Por ejemplo, los dinosaurios de la etapa de la Prehistoria se comportan de un modo sospechosamente parecido a los "Anubis" de la del Antiguo Egipto. Y hay más casos.

Además, todas las fases se organizan en dos niveles: uno cercano a la parte inferior de la pantalla y otro a media altura. Ambos están conectados de alguna forma: agujeros en la roca, a modo de escalera, en la primera fase; cuerdas en la segunda...

Ambos suelen tener obstáculos que hemos de saltar o, si su anchura es demasiado grande, rodear pasando al otro nivel: huecos llenos de púas pétreas o charcas de lava en el primer nivel, agujeros sin fondo en el segundo... etcétera...

Un detalle que sí me gusta de este Renegade 3, es la posibilidad de quedarnos con el arma de algunos de los enemigos. No es frecuente que se nos ofrezca esa ventaja, pero si se presenta, no hay que desaprovecharla porque si, por ejemplo, le echamos el guante a una de las enormes cachiporras que blanden los trogloditas de la primera fase, podemos hacer estragos entre los malos. ¿Os gusta este souvenir que me he traído del Paleolítico?

Además, si terminamos un nivel con un arma en la mano, se nos guardará para el siguiente (de ahí que, en la captura de arriba, Renegade esté a punto de plancharle sus orejas de chacal a esa especie de Anubis de cuarto de pelo que se le acerca con aviesas intenciones, con una garrota de la Edad de Piedra). 

Cada vez que mandemos a un enemigo a criar malvas, recibiremos una unidad de energía, y eso es algo que siempre nos vendrá como agua de Mayo; no sólo por la peligrosidad de que hace gala hasta el último mico que nos atacará durante la aventura, sino porque, por algún extraño motivo, la vitalidad de Renegade baja continuamente. Y por si fuera poco, tenemos un tiempo límite para completar cada nivel. Muy fácil todo ¿eh?

Ah, por cierto, no os he contado cuáles son las fases de las que consta el juego. Bueno, no creo que eso os haga muchísima ilusión, pero en aras de tener un comentario más o menos completito, os diré que... queee... erm... quee no estoy seguro :-P
El caso es que el manual no las describe, y yo no he podido pasar nunca de la segunda (pese a que, como el juego es multicarga, cuando pierdes la última vida a partir de la segunda fase, puedes continuar en ella, sin tener que comenzar desde el principio, pero perdiendo toda tu puntuación -menudo trauma-). De todos modos, creo que son la Edad de Piedra, el Antiguo Egipto, la Edad Media y el Futuro. No sé si hay alguno más. Quizás un día de estos lo compruebe y os lo cuente.

Lo mejor

* Los personajes.
* La música.

Lo peor

* Muy difícil (¿por qué puñetas los malos tienen que dañar al protagonista con sólo tocarle?).
* El desarrollo es un poco repetitivo entre las fases.