FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Rogue Trooper

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Cuando era niño me encantaban los tebeos. Sobre todo, devoraba con avidez los
de Mortadelo y Filemón, aunque prácticamente me tragaba todo lo que caía en
mis manos. Los "comics" eran auténticos mundos para mí. Eso sí:
solían gustarme más los caricaturescos. Quiero decir que los
"realistas" o de acción no solían hacerme gracia. Cosas de la edad,
supongo.
Sin embargo, no tardé en aficionarme también a algunos de ellos. Sobre todo,
los de superhéroes norteamericanos. Supermán nunca me llamó la atención. Era
demasiado ñoño. Un nene bueno, guapito, formal, repeinado y enfundado en unas
mallas horteras. Qué asco. Pero Spiderman era un tipo interesante. Un auténtico
antihéroe, con una mala pata asombrosa, pero que, a pesar de todo, conservaba
un sentido del humor inteligente y socarrón.
De vez en cuando le echaba una ojeada a otras historietas de héroes de acción
menos populares, como Judge Dredd (que tuvo
su juego, más bien mediocre, de la mano de Melbourne House), o un tal Sam
Blade -o algo parecido- que vivía en un mundo futurista poblado y gestionado
por robots, para goce y disfrute de una Humanidad ociosa. Su misión era meter
en vereda (a base de protonazos y bombazos) a los androides descarriados que
en lugar de llevar a sus amos las pantuflas y una copita de coñac, los hacían
tasajo y se comían el picadillo resultante. Un fallejo técnico sin importancia.
Y en alguna ocasión, pude leer alguno protagonizado por este siniestro soldado
cibernético, Rogue Trooper. No me gustaban. Eran muy oscuros. Muy fatalistas.
Pero, aún así, cuando encontré el jueguecito de rigor, basado en el personaje,
en Inet, lo descargué en seguida.
Bueno. No sólo por el tal Rogue Trooper en sí, sino porque recuerdo haber visto un reportaje sobre la versión de Speccy en un número de la Micromanía del año de la Catapita que me llamó la atención.
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Pues esta versión de C64 es exactamente igual. En serio: exactamente igual. En lo bueno y en lo malo, ya sabéis (incluyendo la lentitud de muchas de las conversiones directas de juegos de la máquina de Sir Clive Sinclair a la nuestra). |
No estoy muy al tanto de la historia, pero entre lo poco que recuerdo, lo que
pueda deducir o intuir y lo que me invente, nos las arreglaremos, jeje.
Veréis: no sé si estamos en el siglo sotopocientos o en el planeta Raticulín,
según se entra por la Vía Láctea, a mano derecha. El caso es que se está
librando una guerra cruel entre dos facciones. Los "Norths" (los del
Norte) y los... bueno, los del Sur (imagino que les llamarán los "Souths",
o algo así). Rogue pertenece al bando sureño y su misión es recorrer el campo de batalla,
sembrado de ruinas, alambradas, torretas blindadas armadas hasta el último
transistor y, por supuesto, muuuchos Norths esquizoides, en busca de ocho cintas
de vídeo (sorprendentemente parecidas a las del sistema VHS).
Con ellas pretende convencer, de algo importante, al alto mando. Imaginaos vosotros el qué. ¿Que él es inocente de vaya usted a saber qué tremendos cargos y debe suspenderse la orden de busca, captura y ejecución sumarísima mediante inmersión en un bañito de aceite hirviendo -tras un juicio justo, claro- que pesa sobre su casco? ¿Que se está fraguando alguna traición o similar, y los altísimos mandamases de nuestro ejército deben estar al tanto? Lo que sea. Vosotros buscad las ocho cintas, y tan amigos.
Su misión se desarrollará a lo largo de un buen número de pantallas en... algo parecido al 3D de juegos como Nosferatu the Vampyre (de hecho, la compañía que programó este Rogue Trooper es precisamente la misma: Macmillan; y este título guarda bastantes similitudes con el protagonizado por el chupasangres transilvano, como el menú de opciones, los gráficos monocolores... y una música que suena tan agradable como la melodía de una olla express cayéndose por unas escaleras). El mapa se divide en una serie de zonas, cada una con un color distinto, incluyendo un desierto, una región salpicada de edificios en ruinas, etc.
Para defendernos de los Norths contamos solamente con una ametralladora y munición limitada (aunque puede reponerse si cogemos ciertas cajas que encontraremos diseminadas por el campo de batalla). Bueno, y con un detalle bastante original: tres "biochips".
Ojo a la idea, que tiene hasta su posito de filosofía y todo (fíjate qué cosa): estos ingenios contienen las personalidades, almas, consciencias, o como queráis llamarlo, de tres compañeros de Rogue, caídos en combate. Dejando de lado lo poco factible que la cosa resulta (miniaturizar todas las sinapsis y conexiones neuronales en general, de un cerebro humano, hasta en el caso de algunos ceporros que andan, o mejor dicho, reptan, por ahí sueltos, y meterlas en un microchip, suena tan creíble como la física que hay detrás de los Power Rangers), hay que admitir que no está mal pensado.
Los tres chips albergan las mentes de Helm, Gunnar y Bagman.
El primero de ellos es el sensato de la reunión, y recuerda al Rogue Trooper cuál es su misión, y que no se le vaya la cabeza perpetrando salvajadas surtidas. Gunnar es todo lo contrario. Un auténtico psicópata más que dispuesto a arengar a nuestro héroe a la menor señal de la presencia de Norths, para que los agujeree y esparza sus tripitas palpitantes por el desierto. Un angelito. |
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Y Bagman se encarga de manejar los objetos que podamos encontrar durante nuestra misión, y de utilizarlos cuando sea conveniente (por ejemplo, en el caso de los botiquines; recoger uno de ellos no implica un aumento inmediato de la vitalidad del protagonista, sino que Bagman lo guardará para más tarde y sólo lo utilizará cuando el Rogue Trooper comience a parecerse a una morcilla a medio fabricar; original idea, repito), avisándole de ello puntualmente.
Los Bio-Chips y lo que nos dicen, se muestran en una ventana situada en la parte superior derecha de la pantalla. Justo a la izquierda de esta región, encontraremos lo que el juego llama "la computadora de combate", en la que aparece un mapa de las inmediaciones (muy simple, eso sí; apenas podemos sacar de él más información que el tipo de terreno que encontraremos), junto con la puntuación, munición restante, botiquines, cintas encontradas y resistencia del protagonista.
La verdad es que el desarrollo pseudotridimensional no está mal conseguido, pero hasta que te acostumbras a él, es un poco paliza. Apuntar a los malosos a veces es bastante complicado (por supuesto, ellos no tienen problemas de ningún tipo a la hora de rellenar a nuestro héroe de plomo).
↑ Lo mejor
↓ Lo peor
* La música. FEA con ganas.



