Portada de Space Taxi

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Space Taxi

GéneroArcade
Desarrollado porMuse Software
Música¿John F. Kutcher?
Año1984
Veredicto originalMola
Valoración8/ 10
Gráficos
5
Sonido
6

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Aquí tenéis un típico ejemplo de juego de 8 bits, de esos que poseen ese "algo" que los hace diferentes a cualquier cosa que se lance en la actualidad.

Y no, no es adicción. A pesar de mi nostalgia, y de que nunca he encontrado ninguna máquina de 8 bits tan adecuada para los videojuegos como el Commodore 64, acepto que hoy en día se programan títulos terriblemente adictivos. De esos que te pegan a la pantalla hasta que tienes que hacer un esfuerzo por levantarte a comer algo... sí, a mi me sucedió cierto verano con el Baldur´s Gate. Luego me pasaron factura en Septiembre mis loables y egregios profesores, faltaría más.

No; hay algo más. Es eso que los gringos y afines llaman "feeling" (por muy partidario -chauvinismo obliga- de las lenguas románicas que sea vuestro seguro servidor, hay que reconocer que el inglés tiene una capacidad expresiva asombrosa), y que no sabría cómo traducir. ¿Sensación? No... eso suena a Coca-Cola. ¿Manejo? ¿Impresión? ... "Feeling", ya me entendéis.

Bueno, pues este Space Taxi tiene un "feeling" que te cagas.

¡Qué empalague! ¡Uff! Interpretamos el papel de un taxista del futuro, que pilota su vehículo a través de una serie de coloristas escenarios, llevando pasajeros de aquí para allá. Sí: "pilota" su vehículo. No lo conduce. Y es que el taxi revolotea como un gorgojo de la escarola... pero un gorgojo que evoluciona por el espacio de acuerdo con la Mecánica Newtoniana. No debe de haber muchos, no.

Quiero decir que la inercia del taxi es muy similar a la que encontraría una nave espacial o, en general, cualquier objeto que viaje por un vacío en el que no hay aire o gases similares, que puedan ejercer un efecto de rozamiento. ¿Qué quiere decir esto en el lenguaje de los seres Humanos? Pues que, salvo la gravedad, no parece haber ninguna fuerza que actúe sobre el cachivache volador, de modo que si aceleramos, teóricamente seguiremos avanzando eternamente. Teóricamente porque, entre otras cosas, hay bastantes posibilidades de que nos comamos algún obstáculo, y terminemos con nuestro flamante bólido volador reducido a chatarra.

Así, por ejemplo, si avanzamos hacia la izquierda, y giramos el coche, seguiremos avanzando hacia la izquierda... pero de espaldas. ¿Lo pilláis? Es sencillo. Para maniobrar, entonces, hay que hacer casi lo mismo que el Trasbordador Espacial, las sondas de exploración de la NASA y demás ultratecnológicos archiperres interplanetarios, es decir, si volamos hacia la izquierda de la pantalla y queremos frenar, tenemos que mover el morro hacia la derecha, y activar los propulsores para que su empuje contrarreste poco a poco el impulso.

Vale. Ya está bien de lecciones de física salchichera. Lo mejor que podéis hacer es bajaros el juego, y echar alguna que otra partidita para cogerle el truco. Y aunque no es nada sencillo, no creáis que se tarda mucho. Es bastante más fácil que en el 1985: The Day After, en el que, aunque el planteamiento es similar, nuestra nave sólo tenía un propulsor.

Hay un total de 25 pantallas (más una "misteriosa", como la llaman las instrucciones) que debemos recorrer secuencialmente. La primera es una auténtica chorrada. Hay una sola plataforma, y sólo recibiremos un encargo: subir hacia la siguiente fase.
Pero conforme vayamos avanzando, encontraremos niveles de lo más retorcidos, incluyendo una enorme planta de judías mágicas (sí, como la del cuento aquel que aseguraba que, en la cúspide de la planta, había un castillo sobre un mar de nubes, habitado por un gigante antropófago que recitaba aquello de "Fi Fa Fo Fuuuu" -ahora que me doy cuenta... ¡qué cafres eran los cuentos infantiles clásicos!, ¿eh? El malo, que tenía por costumbre devorar a algún inocente, acababa siempre escoñado, machacado o, en general, asesinado-) con ramas que crecen poco a poco para formar nuevas plataformas, o incluso una enorme mesa de ping-pong con una pelotita que rebota incesantemente, de extremo a extremo de la pantalla, con el peligro que ello implica.

Cuando aparezca un cliente (sí: aparecen; se materializan de la nada), pronunciará un ronquísimo "Hey, taxi!" digitalizado para llamar nuestra atención. Tenemos que volar hacia ellos, y posarnos a su lado (ojo, no vayáis a aterrizarles en el cráneo; eso no les sienta bien). -acordaos de sacar antes el tren de aterrizaje-. ¿Esto es una tumbona playera o un aeropuerto internacional?

Cuando el pasajero aborde el taxi, nos dirá a qué plataforma quiere que le llevemos. En realidad, estas plataformas no son más que destinos posibles, numerados, dentro de la pantalla. Vamos, que no tienen por qué tener la apariencia de una especie de pista de aterrizaje para helicópteros, o algo por el estilo. Y si no, fijaos en la captura de arriba, donde esas "plataformas" están situadas en una nube, en una tumbona playera y en lo alto de una sombrilla.

Desde el momento en que aparece un cliente en la pantalla, y nos llama, se pondrá en marcha el taxímetro más extraño de la Galaxia... en vez de aumentar exponencialmente... ¡desciende! Sí señor. Cuanto más tardemos en cumplir con nuestro servicio, menos dinero obtendremos. Curioso. Si fuera así en el mundo real...

Bueno, pues tenemos que cumplir todos los encargos con la mayor diligencia y suavidad posibles (cuidado con aterrizar pegando botes; eso no les hace gracia a los clientes, y la mayoría de ellos son bastante espléndidos, y siempre que tienen la oportunidad, nos dejan alguna propinilla).

Cuando hayamos efectuado suficientes servicios, aparecerá un pasajero que nos pedirá que le llevemos arriba. En ese momento, desaparecerá una especie de campo de fuerza que bloqueaba la salida de la pantalla, por su parte superior, y podremos acceder a la siguiente.

Controlar el taxi no es sencillo, ya os digo. Y además, hay que añadirle a esto el hecho de que el nivel de combustible desciende con bastante rapidez cada vez que estamos en vuelo. Afortunadamente, de cuando en cuando aparecerá una lata de gasolina (o lo que demontres gaste semejante vehículo... ¿uranio? ¿plutonio? ¿antimateria? ¿puré de lentejas desnaturalizado e ionizado?) que podremos coger... a expensas de perder unos cuantos dólares, claro, porque no hay ni un solo momento de descanso en el juego, y en cuanto dejemos a algún pasajero en su plataforma de destino, aparecerá otro en alguna otra parte, y si queremos emprender una escapadita relámpago para repostar, tendremos que hacerle esperar un poco.

Lo mejor

* Divertido, simpático e inmensamente adictivo.
* Las voces digitalizadas son horribles... y precisamente por eso, tienen bastante gracia.

Lo peor

* Dificilísimo.