FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Spikey in Transylvania

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Este juego me recuerda bastante al Robin
Hood Legend Quest. Tiene muchas similitudes con él, a saber:
- Los dos fueron producidos por CodeMasters.
- Los dos se lanzaron en los 90.
- Los dos pertenecen al género de la aventura (aunque en el protagonizado por
el mítico arquero de Sherwood, había un fuerte componente de acción).
- Los dos fueron absolutamente desconocidos, en su tiempo, en nuestro país.
Bueno, y ahora también.
- Y no tengo ni pajolera idea acerca de qué van.
Al menos, el personaje principal del otro era bastante célebre, pero... ¿Spikey?
¿Quién leches es ese? Tiene un parecido más que notable con Olaf, el Vikingo.
¿Alguna vez habéis leído sus tiras cómicas? No están del todo mal, aunque
me gusta más Garfield.
Sin embargo no es él, eso seguro, porque en USA se le conocía como "Hagar,
the Horrible" (curiosa traducción la nuestra). Pero eso de llamar "Spikey"
a un barbudo guerrero... ¿"Pinchitos"? Será por el casco cornudo...
Pero, por encima de todo, está el más apabullante de los misterios. ¿Qué hace un vikingo con cara de pánfilo y semejante mariconada de nombre... EN TRANSILVANIA? Me lo expliquen...
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Ni la más remota idea, oigan. Además, para tratarse de la legendaria patria de Drácula, el lugar tiene un aspecto de lo más alegre... hasta que uno se mete en las profundidades de un castillo bastante siniestro, poblado por fantasmas y ratas del tamaño de un perro salchicha (en la captura de la izquierda tenéis dos hermosos ejemplares, mostrándole a nuestro héroe sus relucientes incisivos, como muestra de su aprecio). |
De hecho, la zona recuerda más a una especie de colorista versión idealizada de la Inglaterra medieval, que a la supuestamente lúgubre tierra del Príncipe de las Tinieblas (tanto como nos han pintado siempre aquella región balcánica como envuelta en una eterna noche tormentosa, y lo mismo luego resulta que es un lugar de lo más florido, lleno de conejitos, ardillitas, pajarillos y laguitos de ensueño, a los que solo les falta alguna que otra Heidi correteando descalza por sus orillas, vaya usted a saberlo... y cuando vuelva, me enseña las fotos).
Lo cierto es que con estas premisas, y el detalle del lamento de uno de los campesinos que pasean por las inmediaciones de la pantalla en la que comenzamos la partida, quejándose el hambre canina que tiene, ya podemos hacernos una idea del argumento del juego. O séase, habremos de considerar la siguiente ecuación:
Pueblo medieval + gente con un hambre mu mala + enorme castillo lleno de guardias feroces, fantasmas y prisioneros inocentes = el malo vive en la enorme fortificación, y tiene al reino, condado, baronía, poblacho, o feudo, absolutamente puteadito. Y nosotros, en el papel del guerrero vikingo más heroico, peludo y... pazguato, hemos de desfacer aqueste entuerto.
Ahora, ¿qué pasos hay que dar para liberar a la gente de su esclavitud?
Pues ni
idea.
Al menos, algunos de los personajes que nos encontraremos por el camino,
tendrán a bien darnos alguna que otra pista, o contarnos qué objetos
necesitamos. Como un simpático posadero que nos atiende en la Taberna del
Rebelde (la foto de arriba), y nos informa de que, lamentablemente, si no
tenemos una corbata no podremos entrar a comportarnos como un buen vikingo, esto
es, trasegar unas cuantas jarras de birra, cogernos la castaña del siglo (XI,
por lo menos), ponernos violentos y arrasar, a sangre y fuego, el local,
después de comernos los higadillos de los parroquianos.
Otro ejemplo: en cierto lugar del castillo, nos toparemos con un mago, ante un caldero
lleno de alguna guarrería burbujeante, que nos cuenta que necesitamos un libro
de conjuros, zumo de sapo y ala de murciélago... no se sabe muy bien para qué.
(Curiosa costumbre esa de los hechiceros de cuento, de requerir los ingredientes
más marranos para sus pringues embrujadas; nada de unos cuantos champiñoncitos
gratinados, un chorrito de vino blanco y una miaja de nuez moscada; mira que son
guarros). Pero, ya os digo, al menos, aunque no haya podido encontrar las
instrucciones (¿será porque ni me he molestado en buscarlas?), el juego se
"autodocumenta" lo suficiente, a través de sus personajes, como para
que uno no esté totalmente perdido.
| Además, la interfaz es relativamente intuitiva y fácil de usar. De todos modos, para simplificaros las cosas, os cuento brevemente cómo va la gestión de los objetos que encontraremos: Spikey puede llevar encima hasta seis cacharros. | ![]() |
Para coger uno (acabo de darme cuenta de que los argentinos se tienen que partir de risa cada vez que escribo eso de "coger un objeto"), hemos de situarnos junto a él, y pulsar fuego + arriba.
Para soltarlo... lo adivinasteis: fuego + abajo.
Y si mantenemos el botón presionado, al tiempo que movemos el mando a izquierda
o derecha, recorreremos la lista de cachivaches que tengamos (y que, por cierto,
aparecen en esa ventanita azul que se ve en la parte inferior derecha de la pantalla; el
número amarillo que está en una de sus esquinas, se refiere al de la
"casilla" del inventario, de 1 a 6).
Utilizar los objetos también es bastante fácil. Para muchos de ellos (las llaves, por ejemplo), basta con seleccionarlos (es decir, mostrarlos en la ventanita azul de marras) y movernos hacia el punto de la pantalla donde queramos aplicarlos (en el caso de las llaves, pues... a los fogones de una cocina alimentada por gas Mengano, y sobre los que ebullen un par de cacerolas de acero inoxidable... nos ha jodío). En otros casos, basta con soltarlo en el sitio correcto. Sencillo, sí.
La verdad es que no hay grandísimos y dificilísimos puzzles en este juego; al contrario. De hecho, para frenar al jugador, e impedir que lo termine de una sentada, el asunto se basa más en el daño devastador que nos inflinge hasta el más escuchimizado de nuestros enemigos, y el hecho de que es bastante difícil encontrar comida para reponer la energía.
↑ Lo mejor
* Gráficos simpáticos y agradables.
* Muy entretenido.



