FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Star Soldier

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COMENTARIO ORIGINAL
La review
Cuando tenía 14 ó 15 añitos y salía de excursión por esos mundos de
Dios, uno de los alicientes de la aventura era buscar tiendas de informática,
en la que pudiera proveerme de jueguecitos de C64 que fueran imposibles de
encontrar en mi terruño. O sea, prácticamente cualquiera.
Las "razzias" se celebraban, normalmente, en Inglaterra (¡coñe!
¡lo digo como si fuera todos los días!). Allí,
donde el Commodore tenía un impacto comparable al del Speccy en España, uno
encontraba verdaderas maravillas, hasta en las esquinas más recónditas del
país. Pero ¿y aquí, en nuestro Pellejo de Toro? Puess... supongo que en las
grandes ciudades, las cosas eran bastante más sencillas. En las medianas,
tirando a chiquitillas, no.
Y en una de las visitas a mi medio-tierra, Galicia, me dejé caer por Orense, y
hete aquí que, tras muchísima búsqueda infructuosa, lo más que pude
encontrar fueron... DOS juegos de C64. DOS, sí. Uno de ellos, este que nos
ocupa. ¿Y cómo es?
Bueno, pues imaginaos que cogéis un mata-mata del estilo del Commando,
y le metéis todo tipo de ingredientes interplanetarios y cósmico-futuristas.
Imaginaos que añadís al juego la posibilidad de hacer de mercenario, de soldado
de fortuna, y prosperar en vuestra (más bien sanguinaria) carrera a base de
cumplir misiones en planetas repartidos por toda la Galaxia. Imaginaos que con
el dinero que ganéis en cada batalla librada en cada mundo, podáis comprar más
y mejor equipo y diversos archiperres surtidos para hacer pupa al prójimo.
No es mala idea, ¿verdad? ¿Qué creéis que saldría de esto?
...
Pues un coñazo. Sinceramente.
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Sí, sí, reconozco que la idea no es mala. Es más: habría sido muy buena si los responsables del programa (entre los que se encontraba el inefable Kyle Hodgetts, un verdadero especialista en ocurrencias imaginativas y con muchas posibilidades, desastradas por una realización pavorosa, como le ocurrió con su Black Knight) hubieran sabido sacarle todo el jugo que tenía. |
La idea de ser un mercenario espacial, subiendo peldaños en su truculento escalafón a base de cumplir misiones en mundos exóticos, podría dar lugar a un juegazo.
Y, mirad qué lástima, en lugar de eso, a lo que dio lugar fue a un
bodrio, mala imitación del Commando y otros juegos similares.
Al comienzo de la partida, se nos mostrará una ventanita con un fondo de
estrellas y algunos planetas, sobre el panel de nuestra computadora. En ésta,
se puede ver nuestro armamento y nuestros fondos, y se nos da la posibilidad de
comprar equipo para las misiones: energía, granadas, dinamita...
todo eso.
Uno de los botones del ordenador nos muestra una lista con los trabajos
disponibles. En cada uno, se nos indica el nombre del planeta en el que tendría
lugar el fregado, su clima (que sólo influye en el tipo de escenario que
encontraremos; sí: no hay un escenario distinto para cada mundo; ¡ojalá! En
lugar de ello, todos los planetas de clima cálido tendrán el mismo -el de la
foto de arriba- todos los fríos, exactamente el mismo -el de abajo-, etc. Y
cuando digo EL MISMO, lo digo en el sentido más estricto y literal. No sólo
son iguales los escenarios: los objetos que aparecen, su distribución y otros
detalles menores, son, también, idénticos. Vaya, que comparten el mismo mapa. Primer bostezo cavernoso...), su
ejército (no he visto que influya demasiado: el juego es prácticamente tan
difícil en los mundos en los que la computadora asegura que no hay ejército,
como en los que el informe advierte de la presencia de tropas de elite. Segundo
bostezo cavernoso), a qué misión nos enfrentaremos (que puede ser destruir un
grupo terrorista, detener una sublevación... vaya, cosillas que, en la
práctica, sólo se distinguen sobre el papel, porque, a la hora de emprender la
misión, TODAS consisten exactamente en lo mismo: pegar muchos tiros mientras
vamos avanzando. Nada más. Tercer bostezo cavernoso), y qué recompensa
obtendremos si la completamos.
Cuando hayamos decidido a qué mundo queremos acudir (habiéndolo seleccionado en la ventanita que muestra el espacio interplanetario), sólo tenemos que pulsar el botón "Go" en nuestra computadora portátil, y ¡a repartir estopa!
Las misiones, ya os digo, son prácticamente idénticas. Se desarrollan con scroll lateral, mientras avanzamos tratando de barrer a la resistencia que nos aguarda.
| El juego adopta, en ese momento, la forma de un mata-mata de lo más ordinario y vulgar. Un montón de sprites (exactamente iguales que el del protagonista, por cierto, pero con otro color... cuarto bostezo cavernoso) se nos echa encima, a tiro limpio. | ![]() |
No encontraremos prácticamente nada más. Sólo soldaditos, siempre con el mismo comportamiento, siempre con el mismo aspecto, siempre con las mismas armas... si acaso, en alguna contadísima ocasión, tendremos que vérnoslas también con algún otro obstáculo, en forma de cañones de lo más anodinos, que disparan a intervalos más o menos regulares, y algún que otro aderezo igualmente poco interesante. Quinto bostezo cavernoso.
¿Y qué ocurre cuando terminamos una misión? Bueno, pues... si queréis que os sea franco, la verdad es que nunca he conseguido cosa semejante. O, si lo he logrado, ya ni me acuerdo. Consecuencias de la mezcla de la dificultad del juego con mi desinterés por él. Ya veis.
↑ Lo mejor
↓ Lo peor
* Aburrido, lento y repetitivo.
* Quitando la música, el sonido es patético.



