FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Technocop

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Hoy en día, es más fácil que un videojuego guste. Entendedme bien: sé que el trabajo ímprobo que hasta la más chusquera de las producciones de la actualidad tiene detrás, no puede ni compararse con aquellos proyectos individuales que un joven melenudo recubierto de acné sacaba adelante en sus ratos libres, programando en su dormitorio, y en un par de meses. Ahora, se invierten verdaderas fortunas. El mundillo se ha industrializado hasta tal punto que los lanzamientos más caros llevan detrás toda una batería de publicidad que poco a poco empieza a ser comparable a la de los éxitos de Hollywood.
Con los recursos de que se dispone (megahertzios y RAM a porrillo, entre otras cosas), los enormes equipos de programadores, grafistas, dobladores, ingenieros de sonido, y la experiencia de un mundillo que ya está más que consolidado, y lleva décadas sabiendo por dónde coger al usuario y qué cosas ofrecerle, es raro encontrarse con un juego que, más o menos divertido, no asombre aunque sólo sea por su calidad técnica.
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En ese sentido, ya tenía mérito hacer juegos en los 80 que pudieran mantener al jugón pegado a la pantalla durante mucho tiempo. La adicción pura y dura (estilo Tetris) no basta. Vale, te puede enganchar de una forma enfermiza (a mí nunca me ha ocurrido, pero he oído hablar de casos), pero está claro que le falta profundidad. Y con las máquinas de 8 bits, ese parámetro era difícil de conseguir. Vaya, que no era nada fácil lograr darle variedad a un videojuego. |
Pues precisamente ese es el problema de este Technocop. Recuerdo que en las primeras partidas me pareció muy interesante y entretenido. El problema es que, a la larga, se hace de lo más repetitivo. Es más: roza lo machacón, hasta el punto de casi dar validez a aquello de que "lo bueno, si breve, dos veces bueno" (un dicho en el que nunca he creído, por cierto; ¡hay que jorobarse! ¿alguien quiere tener 20 segundos de algo muy bueno? Yo no. Ni siquiera sólo un año).
Vamos a ver: nuestro papel es el de un aspirante a Technocop, es decir, la policía de elite, ultratecnificada y archi-informatizada, del futuro, en permanente lucha contra una poderosísima organización criminal conocida como D.O.A, acrónimo de "Dead On Arrival" (Muerto Al Llegar. Pues sí...).
El juego se divide en dos etapas totalmente diferentes, que se alternan. Primero, hemos de patrullar las carreteras a bordo de nuestro blindadísimo Ferrari, a la espera de detectar alguna fechoría de los salvajes de la D.O.A. y recibir las órdenes de nuestra central, al respecto. Y la verdad es que no se puede decir que los responsables del guión del juego no le echaran imaginación, y hasta un poco de sentido del humor: hay crímenes tan curiosos como no pagar tickets de aparcamiento. Y desde luego, la policía no se anda con chiquitas. Es curioso cómo en muchas de estas fantasías de "ficción social", o sea, esos ejercicios, poco más que ociosos, de futurismo de cómic, se pinta a la policía del futuro como una organización neonazi, totalitaria y represiva, con unas normas brutales, y unos agentes más que contentos al llevarlas a cabo. ¿Ejemplos? Claro: las andanzas del Juez Dredd, en la monstruosa urbe de MegaCity One, donde es delito hasta tirar la monda de una manzana al suelo. O, sin ir más lejos, este Technocop, donde, desde la central, nos instarán a meterle un balazo entre ceja y ceja, a un macarra, pez gordo de la D.O.A., acusado de... poner la música demasiado alta. Ridiela.
La fase de conducción puede llegar a ser exasperante. Todo lo que circula por la carretera, es un incordio. Y aunque las instrucciones aseguren que el verdadero peligro lo constituyen los cochazos de la D.O.A. (los únicos de color negro que veremos), o una serie de enormes camiones de los que sale un macarra con cresta de pollo tomatero, que trata de echarse encima de nuestro bólido cuando intentamos adelantarlos, lo cierto es que cualquier conductor es susceptible de ser vaporizado a tiro limpio. Es más: obtendremos 1.000 jugosos puntitos por ello. No sé, pero yo hubiera preferido que se nos hubiera premiado por esquivarlos, y por sólo llevarnos por delante a los malos. Más emocionante y variado, ¿no?
| Cuando detectemos un crimen, nuestro protagonista saldrá de la carretera, y comenzará la etapa de "a pie". Contamos con un armatoste de computadora portátil en el que se nos indica qué tenemos que hacer con el sospechoso, (esto es, arrestarlo o transformarlo en abono), una especie de rudimentario scanner que nos muestra dónde está, nuestra energía, y el tipo de munición que tenemos activada. | ![]() |
Hay dos: balas normales y redes. Tenemos una cantidad ilimitada de las
primeras, pero sólo 15 de las segundas. Éstas se emplean para capturar a los
malosos que, según la central, deban ser detenidos, o aquellos a los que se
requieran "vivos o muertos".
Cuando demos con el energúmeno de turno, tenemos que cumplir con nuestras
órdenes, lo más rápidamente posible, antes de que él se nos eche encima (o
nos tire algo al colodrillo, o la emprenda a tiros...), y
nos derribe. Si lo logramos, subiremos un peldaño en el escalafón, lo que se
traduce en más equipo para nuestro pedazo de bólido (incluyendo algún que
otro misil termonuclear de bolsillo) y, si no, nos quedaremos como estábamos
(ojo, que lo mismo ocurrirá si se acaba el tiempo límite con el que contamos
en cuanto entramos en el escondrijo del macrogarrulo de turno).
El objetivo final es, por supuesto, asaltar el cuartel general de la D.O.A, y trinchar a su grandísimo y gordísimo jefazo, como si fuera un capón de Navidad.
Cuando termina una de estas misiones, ya sea porque perdemos toda la energía (ah, un apunte, antes de que se me olvide -a puntito he estado; menuda torrija tengo, madre mía-: cuando comenzamos una fase a pie, lo haremos con una unidad de energía más de las que teníamos al terminar la anterior) a manos de los matones de rigor, que la emprenden a cadenazos, cuchilladas y hasta jeringazos con nosotros, o por caídas desde demasiada altura, o incluso por pisar alguna de las minas que los muy bestias tienen puestas en sus escondrijos, o ya sea porque hemos conseguido dar con el sospechoso, debemos volver al coche. O sea, otra fase de conducción, que llevará a otra de a pie, que a su vez, enlazará con otra de conducción... bueno, ya me entendéis.
↑ Lo mejor
* Tras un par de misiones, el juego resulta muy entretenido...
↓ Lo peor
* Todos los coches en las fases de conducción, son susceptibles de ser destruidos. No sé, pero a mí me habría parecido más emocionante que hubiera que evitar a los civiles.
* Los personajes en las etapas a pie, son muuuy cuadriculados.



