Portada de Tetris

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Tetris

GéneroPuzzle
Desarrollado porMirrorsoft
MúsicaWally Beben
Año1988
Veredicto originalMola
Valoración7/ 10
Gráficos
6
Sonido
8

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

¡Huy, qué comentario más cortito va a ser esteee...! 

Cuando comencé a escribir estas fichas, pensé que llenarlas de texto superfluo, supuestas gracias y divagaciones surtidas (tan propias de mí), las haría demasiado aburridas, así que opté por la concisión. Ya veis lo que duró. Cuando iba por la D empezaron a alargarse, hasta que, ahora, si no lleno un par de pantallas, me parece que el comentario se queda cojo.

Sin embargo, hay casos en los que hay que ceder. No queda otra. Y este es uno de ellos: u os cuento una de mis películas chorras que a nadie interesan, para rellenar espacio, o me resigno a quedarme en un par de párrafos escuálidos.

Tranqui todo el mundo: esta vez tiraré por el camino de la síntesis. Eso sí: no os vais a librar de un par de reflexiones cortesía de la casa. 

Primera reflexión: "De cómo el Tetris llegó a hacerse mundialmente famoso y arrastró a muchos inocentes a cotas de adicción rayanas en lo enfermizo, amén de otros sucesos igualmente dignos de ser mentados".

La pieza más antipática, no hay duda La verdad, no me apetece escribir una frivolité de ensayo sobre por qué creo que el Tetris ha sido uno de los hitos en la historia del videojuego. Los rusos siempre han tenido cierta fama de eficiencia y pragmatismo en lo que a tecnología se refiere. Imagino que con los cuatro recursos ultracongelados que tienen, no pueden andar con despilfarros.

Así que a algún tovarich especialmente espabilao se le ocurrió la idea de diseñar un videojuego. Y se supone que los videojuegos deben ser divertidos y adictivos, ¿no? Pues ¿para qué andarnos con monsergas, samples digitales, unos gráficos fabulosos y catorce discos de datos? Un puñado de piececitas que caen y que el jugador puede rotar para ir ensamblándolas, procurando dejar el menor número posible de huecos entre ellas, y evitando en todo momento que la pila crezca demasiado. Se acabó. Dicen que la simplicidad suele hacer maravillas en la industria del entretenimiento digital. Y desde luego, el camarada padre de la criatura, dio en el clavo.

Segunda reflexión: "Que pretende explicar, así a bote pronto, como el que no quiere la cosa, y por seguir rellenando espacio tontamente, por qué este tipo de juegos hace furor entre las féminas".

¿Es, o no es?

¿Por qué a las chicas les gustan más los videojuegos de puzzles, pompitas de colores y animalitos monos? ¿Por qué ellas dicen que a nosotros sólo nos gustan los de despanzurre gratuito y desparrame indiscriminado de higadillos? ¿Por qué tanto ellas como nosotros tenemos razón?

Bueno, bueno, esto hay que matizarlo: es cierto que el Tetris fue especialmente popular entre las chicas. Muy curioso. Como también lo fueron el Pang, el Puzzle Bobble y muchos otros inventos (nipones la mayoría, por cierto) de categoría similar. Pero conozco a más de un tío que se lo pasa bomba encajando piececitas que caen. Y no, no son raritos. Que yo sepa, vamos. También conozco a alguna que otra chica que no le hace ascos a una buena partida al Doom. Y no, no son unas marimacho. 

(Doy fe de ello; he tenido dos novias doomeras). Será injusto generalizar (aunque no estoy muy de acuerdo: si la generalización es aplicable a un 80% de la población, de injusto nada. Es un modelo que sirve estupendamente para entender una realidad), pero ocurre así en una mayoría de los casos: ellas, burbujitas de colorines, dragoncitos babosos y niñitos cabezones de sonrisa desquiciada. Nosotros, monstruosidades contrahechas, deformes y pestilentes a las que hay que descuartizar a golpe de trabuco.

Tercera reflexión: "De cómo existe la cuadratura del círculo, o cómo es posible meter tres reflexiones en el espacio que prometí llenar con un par".

Ah, pero ¿aún queréis que os cuente de qué va el Tetris? No me lo puedo creer. Aunque ¿quién sabe? Igual hay por ahí alguno que ha pasado los últimos 20 años viviendo debajo de un pino, en Laponia, con el abuelito Yurupuki ese. Vamos a ver: fijaos en las capturas. ¿Ya? Vale. Pues lo que hay que hacer es mantener más o menos constante el nivel de piezas amontonadas. ¡Ay, cangustia, cangustia!

Éstas van cayendo lentamente (aunque su velocidad aumenta conforme progresamos en el juego). Podemos desplazarlas a derecha e izquierda (y a base de "saltos", no de una forma suave y continua -si no, sería demasiado complicado-), rotarlas 90º con una pulsación del botón de disparo, o hacerlas caer, empujando el joystick hacia abajo cuando creamos que la tenemos alineada con un hueco, o sobre la posición que más oportuna nos parece.

En la esquina superior derecha, justo bajo la puntuación y el número de líneas que llevamos completadas, se muestra la pieza que aparecerá en siguiente lugar, tras la que estamos manejando en ese momento. Buena cosa esta.

¿Y cómo se completan líneas? Fácil: cada vez que haya una fila (horizontal) en la que no queden huecos vacíos, se eliminará, y todas las piezas que queden por encima de ella, descenderán una posición (podríamos decir que el área de juego se mide en "posiciones" del tamaño de uno de esos huecos). Si lo hacemos muy bien, podemos incluso limpiar completamente la "cajita" en la que vamos acumulando esas piezas.

El juego terminará cuando el montón de piezas alcance tal altura que choque con la parte superior del área de juego. Ya está. Sencillo, ¿verdad? Pues precisamente por eso funcionó.

Lo mejor

* Adictivo.
* Una banda sonora de 25 minutos, bastante trabajada.

Lo peor

* ¿Qué queréis que os diga? A mí se me acaba haciendo repetitivo.