Airborne Ranger
Género: Arcade / Estrategia Música: Ken Lagace
Desarrollado por: Microprose Año: 1987
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Microprose siempre se contó entre mis compañías favoritas. Era de esas empresas norteamericanas que parecían empeñadas en hacer juegos que no tuvieran nada que ver con los frenéticos arcades europeos. De hecho, estaban especializados en simuladores de toda suerte y condición, y algunos de los mejores que pasaron por nuestra maquinita, en mi opinión, se debieron a la pandilla del comandante "Wild" Bill Stealey, un piloto retirado al que le dio, miren ustedes por donde (y en feliz momento) por dedicarse al desarrollo de videojuegos. ¿Ejemplos? El Gunship. O el Project: Stealth Fighter. Sencillamente asombrosos por su nivel de detalle y su realismo, sobre todo teniendo en cuenta la plataforma sobre la que funcionaban. 

Es curioso, porque lo de Microprose con los arcades parecía algo "personal". Era como si la gente de la compañía estadounidense le tuviera inquina a tan ilustre género. De hecho, recuerdo que en las instrucciones de este Airborne Ranger, en un par de líneas, y con cuatro plumazos, ponían a caer de un burro al grueso de los juegos de acción... diplomáticamente, claro. 

Venían a decir, poco más o menos, que eran títulos que podían tener su interés a corto o medio plazo. Que podían ser más o menos adictivos, y que podían tenerte enganchado durante un tiempo. Pero que no tenían más de lo que mostraban. Que no había más allá. Poca chica, vamos. 

Y ¿sabéis qué? ... yo soy de los que piensan que tenían razón. Todo un incomprendido en el proceloso océano de los fanáticos de los juegos de acción. 

Los manuales de los videojuegos de Microprose daban gusto. Merecía la pena pagar las pelas extra que costaban sus títulos, simplemente por lo cuidado de la presentación. Se notaba que habían invertido mucho tiempo y trabajo en ella. Y claro, eso cuesta unos pocos duros. 

Con la rasca que hace, y yo con este rapado... Aparte del inevitable libraco de instrucciones (nada que ver con el panfletillo cutre, chusquero, desaliñado, mal impreso, y hasta con faltas de ortografía, que otras compañías te largaban acompañando a su último bodrio -y encima, te cobraban por él como si tuviera el  más mínimo mérito-), la gente de Microprose no escatimaba en detalles. 

Gunship y Project: Stealth Fighter, por ejemplo, incluían sendas plantillas que uno colocaba sobre el teclado del C64, para tener siempre a la vista los controles del cachivache, y evitar recurrir al manual cada dos por tres.

Pero eso no era todo: por el mismo precio, y de rondón, te regalaban toda suerte de extras. Desde minicatálogos con las aeronaves aliadas o enemigas de uno de sus simuladores, y un cursillo acelerado de mecánica de fluidos, fundamentos de la aviación, y maniobras usuales en combates aéreos, hasta, como en el caso del Airborne Ranger, un capítulo, conciso pero denso, con la historia de este cuerpo del ejército de los USA.

En resumen: en Microprose pensaban que el usuario era un tío inteligente. De hecho, no sólo lo pensaban: lo proclamaban. Y ¿qué queréis que os diga? ... a mí, eso me gusta. 

O sea, que aunque a primera vista os dé la impresión de que estamos ante un mata-mata al más puro estilo del Commando o el Rambo, no engañéis: Airborne Ranger tiene sus grandes dosis de arcade y acción, sí. Pero no le falta un fuerte componente de estrategia. De hecho, es una mezcla casi perfecta de los dos géneros. Pero vayamos por partes...

Para empezar: olvidaos de eso de asaltar un campamento enemigo a sangre y fuego, con tres o cuatro vidas mal contadas, y pasando a cuchillo a todo matarife que tenga la osadía de enfrentársenos. Tenemos UN solo ranger. Con UNA sola vida. Y el tipo no es precisamente un rinoceronte en plena carga. Un par de tiros en mal sitio, o una explosión cercana, y a pesar de sus protecciones, nuestro heroico hombrecito pasará a formar parte del ecosistema, por la parte más baja de la cadena alimentaria. Y se acabó la misión. Es más: y se acabó el ranger. Definitivamente, vaya. 

Me explico: al igual que en otros programas similares de Microprose, cuando comenzamos una partida, tenemos que crear un "personaje". Lo haremos progresar, ganar condecoraciones, ascender en el escalafón, lo que, creo yo, tiene bastante atractivo. Y claro, si en una de estas, algún psicoesquizo totalitario lo vuela por los aires, lo perderemos, con todas sus medallas, horas de experiencia y demás, y tendremos que crear otro (eso, o apagar rápidamente el ordenador, antes de que nadie se dé cuenta del desaguisado). 

A lo largo de su carrera, el ranger se enfrentará a toda suerte de misiones en terrenos muy distintos... desde el desierto hasta zonas en pleno ártico (con sus laguitos congelados y cubiertos por una traicionera costra de hielo, que aprovecha la menor oportunidad para ceder bajo nuestros pies, y obsequiarnos con una simpática hipotermia).  El ranger, en pleno fregado

Algunas misiones nos obligarán a comernos con patatas al enemigo. Tendremos que causar toda la devastación que podamos. Pero estas son las menos... y, aunque no os lo creáis, suelen ser las más fáciles.

Es de cajón: si nos encomiendan una tarea que implica adentrarnos en un territorio comanche... plagadito de indios locos por arrancarnos la cabellera a pellizcos retorcíos, lo que se impone es el sigilo. Y no es broma: hay muchas misiones en las que se nos exhorta a armar el menor jaleo posible, hasta que lleguemos al objetivo concreto (y hay de todo: capturar a un oficial enemigo, volar alguna instalación...). O sea: trata de arrastrarte por las trincheras, no correr -se hace mucho ruido- salvo para pasar de un escondite a otro rápidamente, y si tienes que quitar del medio a algún desdichado incordiante, que sea a machetazo limpio. Nada de meterle una granada anticarro en los calzoncillos. Sí, será muy divertido, pero forma un escándalo considerable. Aparte de dejarlo todo perdido. Y luego, el sindicato de las señoras de la limpieza, organiza una huelga de mochos caídos, y no veas el espectáculo que tiene que ser un campamento de recios guerrilleros en el desierto, a 50º, y sin chozos limpios durante varias semanas. Un asquito, vaya.

Ya veis: nuestro ranger no es una máquina imparable de combate. Es casi tan vulnerable como cualquiera de los malos (bueno, sí, un poco menos), se cansa si se pasa demasiado tiempo galopando como una chotacabra, y tiene munición muy limitada (amén de otras restricciones que uno no encontraría jamás en un juego de acción pura y dura). 

Incluso el armamento se nos suministra con cuentagotas: cuando comenzamos la misión, el protagonista sobrevuela la zona de combate a bordo de un Osprey (que si no me equivoco, es ese curioso artefacto, a medio camino entre un avión y un helicóptero. Tiene dos pequeños rotores al final de sendas alas cortas. Cuando despega, los orienta hacia arriba, y cuando avanza, los inclina hacia el frente. Muy curioso el chisme, ya os digo...). Podemos (y debemos, diría yo) lanzar hasta un máximo de 3 bolsas de equipo, con más munición y un botiquín. Es esencial, en serio. Por ejemplo, comenzamos sólo con uno o dos (perdonadme, pero no lo recuerdo exactamente) cohetes antitanque, que hacen maravillas con los bunkers (aunque seguro que a los ocupantes de esos bunkers no les hacen tanta gracia). 

También contamos con un par de granadas de mano, y alguna que otra bomba de tiempo (se fijan a una construcción o a algún chisme, y sales por pies antes de que detone, tras 5, 10 ó 15 segundos -a elegir-). Apuntad bien cuando soltéis los suministros: si caen sobre edificios, o en terreno muy accidentado, se perderán. 

Lo mismo ocurrirá cuando el ranger tenga que saltar del Osprey en paracaidas: procurad que no aterrice sobre un campo minado, o hará el ridículo más espantoso... por ponerlo de un modo suave...

Cuando completemos la misión (si la completamos), tenemos que dirigirnos hacia un punto marcado con una "X" en el mapa (al que podemos acceder en todo momento). Sabréis que estáis justo sobre él, porque el ranger se pondrá azul. Entonces, no tenéis más que pulsar la teclita de rigor (flecha atrás, en un C64 real, creo recordar), y esperar a que el Osprey pase por allí y os suelte una escalinata. 

Ojo: el tiempo para concluir una misión es limitado, así que no os recreéis. Tened en cuenta además que el Osprey tarda un rato en acudir al punto de cita (hombre, tampoco es que se tire tres cuartos de hora brujuleando por las inmediaciones, dejando que los malosos nos mordisqueen el peroné un ratito, para distraerse). Lo digo porque a mí, en más de una ocasión, me ha pasado que he alcanzado la "X" de marras con el tiempo tan justo que, mientras aguardaba el rescate, el contador llegó a cero. Imaginaos la cara de pasmo que se le queda a uno.

 
 
Hombre... lo cierto es que no son nada del otro mundo. Hay cierta variedad en los escenarios, objetos, construcciones, objetivos, eso sí.

Veréis bunkers, trincheras, alambradas, tiendas de campaña, cazas sobre una pista, torretas de radio, y otros elementos que pueden variar en función del tipo de terreno en el que se desarrolle la misión. Todos ellos se limitan a cumplir. Funcionales, digamos. 

Eso sí: los personajes son sensiblemente más flojos. Sólo hay un tipo de ellos: todos los soldados tienen el mismo sprite que nuestro ranger (de otro color, claro), y son de lo más cuadriculados.

En general, no obstante, la impresión visual del juego es más que correcta.

Siempre lo digo... es curioso cómo muchos juegos norteamericanos eran tan flojos en el apartado de audio. Y este no es una excepción. El tema principal, de Ken Lagace, el compositor en plantilla de Microprose (eso que los ingleses llaman "in-house musician") es bastante flojito. Y no sólo técnicamente.

¿Los efectos de sonido? Pues los inevitables tiros, explosiones y demás. Sin embargo, me gusta que no estén sólo de adorno. Quiero decir que en ocasiones, es importante prestar atención al ruido de pasos de soldados enemigos a nuestro alrdedor, especialmente en misiones en las que se nos exija sigilo. Es muy emocionante eso de estar tirado en una trinchera, y escuchar cómo se acerca alguien, cautelosamente, antes de llegar a verlo aparecer en la pantalla. 

Es uno de los juegos con más elementos de arcade, de Microprose. No es un programa tan detallado y lleno de toques asombrosos como los celebérrimos simuladores de la compañía, pero aún así se las apaña para crear cierto realismo.

En líneas generales, Airborne Ranger me parece un juego interesantísimo y de lo más recomendable. Quizás un pelín rudimentario en el aspecto audiovisual, eso sí.

* Más profundo que un simple "mata-mata". * Los gráficos y el sonido son normalitos.