Gunship
Género: Simulador de vuelo Música: ?
Desarrollado por: Microprose Año: 1989
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En los 80, parecía que a los europeos nos encantaban los matamarcianos, mientras que a los norteamericanos, lo que les pirraban eran los juegos más complejos y profundos... aventuras gráficas, simuladores de vuelo, RPGs... de hecho, muchas de las compañías que lanzaban sus títulos exclusivamente para Commodore 64 (y si acaso, para alguno de los otros sistemas con cierta popularidad en Estados Unidos, como el Atari 2.600), desarrollaban juegos que, la verdad, con mucha frecuencia le dejaban a uno con la boca abierta. Era todo un mérito meter en 64 Kb joyas como Labyrinth, Eidolon o Rescue on Fractalus (de Lucasfilm Games), la celebérrima saga de "Games" de Epyx, o los simuladores de vuelo de Microprose... como este Gunship, sin ir más lejos.

(Un breve inciso: síiii, ya lo sé... muchos de esos títulos se versionaron para máquinas más extendidas en Europa -léase CPC y Speccy-, pero eso se hizo para facilitar su venta en el Viejo Mundo. Originalmente, los títulos se crearon para el Commodore).

Ojo: esa es TU base. No te la cargues, que te veo venir :-p Lo dicho: todo un mérito, meter juegos como Gunship en un humilde C64. ¡Y con qué éxito! En términos relativos, le da un baño a su secuela (que apareció cuando los PCs ya estaban más que instaurados en el mercado mundial), Gunship 2.000.
Es un simulador de vuelo con todas las de la ley, que disfruta de cantidades ingentes de detalles, y que traspira calidad por todos los costados.

¿El protagonista? El helicóptero de combate AH64-AA Apache.

Al principio, tenemos la posibilidad de escoger alguno de los pilotos ya existentes, o crear uno nuevo. En cualquier caso, hay que decir que esta opción (que se hizo ya prácticamente fija en los simuladores de los 90) aumentaba el interés del juego. No se trata de volar misiones sueltas... ni siquiera de participar en una campaña: además de esto, nuestro piloto progresará a lo largo de cada una de ellas, y en función de sus logros, recibirá medallas, ascensos... y por supuesto, si metemos la pata, lograremos que termine en manos del enemigo, o incluso criando malvas.

Una vez seleccionado al piloto, se nos presenta un menú con tres opciones principales:

- Misión: se refiere a la campaña en la que vamos a participar. Lo más aconsejable para ir abriendo boca es, obviamente, el entrenamiento, en el que nos enfrentaremos, en cierto lugar de los Estados Unidos, a oponentes "de pega", con armamento de fogueo, y en situaciones en las que, en principio, el único peligro es pegarnos un cebollazo con nuestro helicóptero.
Las otras campañas tienen lugar en (por orden de dificultad creciente): el Sureste Asiático (es decir: Vietnam y alrededores), Centroamérica, Oriente Medio y Europa Oriental.

- Estilo de vuelo: o lo que es lo mismo, dificultad. Además, podemos seleccionar el potencial del enemigo: "de tercera fila" (poco más que un puñado de patanes armados con tirachinas), "de segunda fila" (quizás no tengan el mejor armamento, pero saben cómo utilizarlo) y, claro, "de primera fila" (estos son la monda: son combatientes de élite, con experiencia y equipados con el último grito en tecnología para hacer pupa a discreción).

- Nivel de realismo: que nos permite configurar tres parámetros como "fáciles" o "realistas", a saber: el manejo del aparato, los aterrizajes, y el clima.

Y no creáis que estas opciones están de adorno. Afectan realmente al desarrollo del juego. Por ejemplo, un clima cálido y húmedo (como el de América Central), afecta a la mecánica de vuelo y, por tanto, a la cantidad de equipo y armas que podemos cargar.
Además, a poca altitud, encontrarás ciertas turbulencias que dificultarán el manejo del Apache.

Todas las misiones siguen exactamente el mismo esquema. Lo único que varían son las condiciones que acabo de contaros, y que se generan de forma casi aleatoria (temperatura, hora -de día o de noche-, etc...). Siempre hemos de destruir dos objetivos, uno de los cuales (el primario) tiene más prioridad que el otro.

Esto podría dar cierta sensación de monotonía, pero no creáis: en realidad, la enorme cantidad de parámetros que influyen en el juego, ayuda a obviar esa falta de variedad en las misiones. Además, mientras estemos pilotando nuestro helicóptero entre ríos y montañas, los enemigos no están quietecitos, esperando a que los agujereemos. ¡Qué va! Los muy taimados se mueven. Se aprecia cierta estrategia en las filas de los malosos, y es posible ver cómo tanques o vehículos antiaéreos aparecen en una carretera en las inmediaciones de uno de nuestros objetivos, cuando un ratillo antes no estaban, o cómo helicópteros enemigos emprenden nuestra persecución en cuanto empezamos a ponernos pesados.

Aunque, como todo buen simulador, Gunship tiene su jugosa ración de teclitas y controles (y un manual que parece un códice sixtino, de lo gordo que es), no es demasiado complicado hacerse con los mandos en poco tiempo. Los entrenamientos contribuyen bastante a eso, claro está... Nocturnidad, premeditación y alevosía...

Además, la cabina del helicóptero está recreada con la suficiente claridad como para que nada esté fuera de lugar. Uno se termina familiarizando con todos los indicadores, paneles y pantallitas, sin demasiada dificultad.

Es que, además, la cabina está diseñada magníficamente. Incluso disponemos de una pequeña pantallita CRT (perdón por el tecnicismo gilipollesco; "CRT" es el acrónimo inglés de "Tubo de rayos catódicos"... ¿que qué es eso? pues lo que tiene dentro esa caja a la que estás mirando en este mismo momento, jejeje) en la que es posible ver el mapa de la zona en la que estamos, mensajes que nos mande la base (y algunos son importantes: por ejemplo, en campañas bélicas, cuando nos acerquemos a ella para aterrizar, nos pedirán el santo y seña: hemos de responder a una palabra clave, con otra -en el manual tenéis las correspondencias-, y si nos equivocamos, ¡nos freirán a tiros! -curiosa protección anticopia-), o una imagen ampliada (vectorial, claro) del objetivo al que apunten nuestras armas, junto con su identificación, distancia y aumentos de la imagen. Insisto: todo un mérito para 64 Kb de RAM y algo menos de 1 MHz de frecuencia de reloj.

Es prácticamente imposible resumir la inmensa cantidad de opciones, posibilidades y parámetros de este Gunship en una review chusquerilla, así que os remito a bajaros el juego, y echarle un rápido vistazo al manual. Si os gustan los simuladores, veréis que merece la pena.

 
 

La cabina está magníficamente realizada, y el dominio de los gráficos vectoriales de los programadores del juego, es indiscutible. El exterior aparece muy detallado, con sus ríos, carreteras, montañas y edificaciones. Además, se mueven con una agilidad más que razonable.

Para poner la guinda al conjunto, en ocasiones podemos ver ciertos dibujos, muy logrados, y casi a pantalla completa, en función del éxito o fracaso de nuestra misión.

Mención especial para la secuencia de presentación, con un enorme helicóptero Apache surgiendo desde la parte inferior de la pantalla.

La música es una versión SID simplemente simpática de la Cabalgata de las Walkyrias, pero los efectos tienen detalles que les destacan por encima de la media, como el zumbido de los motores al encenderse, creciente en frecuencia e intensidad, o el "traqueteo" del rotor principal cuando comienza a girar (por cierto: lamentablemente, estos efectos no se escuchan bien en las versiones emuladas).

Uno de los mejores simuladores de vuelo para C64, lleno de detalles y posibilidades, técnicamente fantástico, y que tiene potencial para ofrecer muchísimas horas de entretenimiento a los seguidores del género. Ah, una nota antes de terminar: en la protección anti-copia del principio, el vehículo que aparece, siempre es el T-74.

* Infinidad de detalles, opciones, combinaciones, posibilidades...
* Los gráficos están muy trabajados.
* Complejo, pero no difícil de aprender.
* El esquema general de las misiones es siempre el mismo.