Rescue on Fractalus
Género: Arcade / Simulador Música: ?
Desarrollado por: Lucasfilm Games Año: 1985
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Como informático, tengo que aplaudir a la gente de Lucasfilm Games. Ya lo he dicho en más de una ocasión: los tíos tenían la rara habilidad de adelantarse a su tiempo con cada uno de sus productos y, encima, parecía que les resultaba fácil.

Véamoslo desde la óptica actual; supongamos que trabajo en una empresa de entretenimiento, llega el jefazo y me dice: "A ver, Angelito, necesito que programes un juego en el que una nave sobrevuela un planeta representado con gráficos fractales. La vista será en primera persona, y el desarrollo será una mezcla entre arcade y simulador de vuelo. El objetivo será rescatar a una serie de pilotos derribados por el enemigo, de modo que tendrás que poder aterrizar en cualquier momento y donde te dé la gana y, si es posible, que la orografía sea muy escarpada, y todo esté lleno de montes, valles y demás. Ah, por cierto, cuentas con 64 K de RAM y 1 Megahertzio".

Dependiendo del grado de confianza que tuviera con el mandamás en cuestión, le preguntaría si aún sigue con su afición de meterse un pelotazo de ron por las mañanas, si se ha dedicado a esnifar lejía, o si simplemente, no se le habrían olvidado un par de ceros en las cifras de recursos del sistema. 

Bueno, pues ahora imaginad que la escena se desarrolla en 1985. ¿Tiene o no tiene mérito? 

Fractalus, capital Cannabis Está claro que sí. Y más si tenemos en cuenta que es una conversión de uno de los juegos más emblemáticos de, creo, el Apple II (llamado originalmente "Behind Jaggi Lines"), uno de esos títulos que los usuarios de la máquina  usaban para vacilar ante los Commodoreros, diciéndoles algo así como "en la vida tendréis un juego como este para vuestro ordenador". Pues lo tuvimos.

El nombre del juego (y del planeta en el que se desarrolla) ya lo dice todo: Fractalus. ¿Habéis oído hablar de los gráficos fractales? Hace ya bastante tiempo que no los veo (al menos, explícitamente) en la pantalla de un ordenador, pero años atrás, se empleaban con bastante asiduidad en demos y otros programas de cierto corte psicodélico (yo tenía uno, para mi antediluviano 386, que los generaba, y les aplicaba ciclos de colores ideales para acompañar una party de los 70 con todos sus ingredientes y alucinógenos).

Los fractales son una especie de invento (¿o descubrimiento? ... hmmm... con las Matemáticas es difícil determinar si las cosas se descubren o se inventan) de un señor muy inteligente y/o muy aburrido. Por decirlo de un modo muy superficial, y para que todos nos entendamos, son dibujos infinitos, esto es, están formados por detalles que, si se ampliaran, darían lugar a otros dibujos con más detalles, que se podrían ampliar a su vez, etc... espirales, curvas de Maldelbrot, ángulos extraños, conforman una fauna casi surrealista.
 
Alguien debió de darse cuenta de que muchos de estos dibujos se parecían a objetos de la vida real, como el perfil de una costa vista desde el aire, una columna de humo o las hojas de algunas plantas (tipo helecho). Ahora, que de ahí a que a Lucasfilm se les ocurriera emplearlos para modelar un planeta extraño sobrevolado por una poderosa nave espacial llamada Valkyria, hay un buen trecho, ¿eh?

La idea es brillante, de todos modos. Y Rescue on Fractalus, a pesar de sus pixels descomunales (inevitable, si se quería cierta rapidez en el desarrollo), crea el entorno 3D más realista que se había visto hasta la fecha en un simulador de vuelo (o similar) que corriera en un C64. Emplearon la técnica en otros juegos igualmente sorprendentes, como The Eidolon o Koronis Rift, con un éxito comparable; claro que en Rescue on Fractalus pilotamos un vehículo volador, de modo que la sensación de libertad es mucho mayor que en los dos otros títulos, en los que viajábamos con un cacharro terrestre. 

Sin embargo, la Valkyria no es tan maniobrable como los cazas protagonistas de los verdaderos simuladores de vuelo (del estilo del Fighter Bomber, o el Project: Stealth Fighter) y, así, no se nos permite realizar giros en tonel o rizos. En realidad, es como si condujéramos un camión volante. Podemos cabecear a derecha e izquierda; podemos ascender y descender, aumentar y disminuir nuestra velocidad, y aterrizar cuando lo estimemos oportuno, pero todo ello con bastantes restricciones (por ejemplo, nada de bajadas en picado, o subidas "balísticas", de esas en las que el avión forma un ángulo de 90º con el horizonte). 

Controlar a la Valkyria no es nada fácil. A veces, es incluso frustrante. Afortunadamente, contamos con unos escudos potentísimos que nos protegerán de roces y golpes leves contra las paredes de las montañas. Eso sí: no las embistas, o terminarás hecho un cromo.

Pero ¿de qué va el juego?

Pues como os he contado, tenemos que rescatar a nuestros compañeros pilotos, que se han estrellado durante las batallas contra una especie alienígena hostil: J'hagga Ri Katchatki, o "Jaggi" (mejor así). Los combates se desarrollan en Fractalus, el planeta más inhóspito del sistema (ojo, ojo) Kalamar. Sí, parece de coña, pero se llama así. Imagino que a los gringos les sonaría de maravilla.

Bueno, pues Fractalus es un auténtico infierno. A mí me recuerda bastante a Venus, con su aplastante presión atmosférica, su cielo amarillento... eso sí, seguramente no alcanzará las temperaturas de nuestro vecino planetario (que superan los 500º centígrados), ni estará cubierto por un manto de nubes de ácido sulfúrico concentrado. Si fuera así, no habría bicho viviente que pudiera reptar sobre su superficie. Y, precisamente, los pilotos que encontremos, tendrán que echar una carrerita hacia nuestra Valkyria una vez que hayamos aterrizado dentro de su alcance (dos unidades o menos, en el panel de la derecha).


En los niveles más bajos, la cosa es prácticamente un paseo. Apenas veremos fuerzas Jaggi, que suelen estar compuestas  por emplazamientos en los picos más altos, que tratan de seguir con sus cañones a nuestra nave y freírla a base de láser, y platillos volantes kamikazes, que intentan estrellarse contra nosotros. Podemos volar rápido para evitar a unas y a otros, o podemos desintegrarlos a protonazo limpio. 
¡Que no llevo suelto, coñe! ¡Que me dejes en paz!

En esos niveles iniciales, además, nuestras andanzas tendrán lugar en las inmediaciones de uno de los polos de Fractalus, con una orografía bastante plana y luz perpetua. Esto tiene varias ventajas:

- Con un terreno menos escarpado, podemos localizar visualmente (no sólo mediante los instrumentos) a las naves derribadas, que hacen parpadear una luz verde para atraer nuestra atención. 

- Es más fácil aterrizar cerca de una de ellas, sin perderla de vista, lo cual nos permitirá observar al piloto según se nos acerca corriendo. Y esto puede llegar a ser muy importante, porque en función del color de su casco, distinguiremos entre los pilotos normales, los ases y ¡los Jaggis! Y es que los muy blanduchos tratarán de colarse en la nave por todos los medios, así que si veis a un personajillo con la cabeza verde, no lo dudéis y conectad los sistemas de la nave. Esto genera un potentísimo campo de fuerza que desintegrará a cualquier bicho viviente que merodee por los alrededores (incluyendo a los pilotos, así que sólo debéis usarlos cuando estéis seguros).

En niveles más avanzados, los Jaggis usan cascos de pilotos humanos, y te pueden dar el pego. No te fíes de nadie. Si abres la puerta a uno de estos horrendos energúmenos, liará la de San Quintín dentro de la Valkyria, y si la nave nodriza no está en ese momento sobre tu posición (se te avisa con un mensaje en pantalla: "Mother Ship!", como en la captura de arriba), no podrás escapar de Fractalus, y acabarás estrellándote.

Lo mejor para detectar a los Jaggis es esperar a que el presunto piloto llegue hasta nuestra nave. Si llama a la puerta, es que es de los nuestros: no tenemos más que abrirle. Si es uno de los malos, pegará un bote sobre el cristal de la cabina, hecho una furia (¡no os imagináis qué susto me llevé la primera vez que lo vi!) y comenzará a aporrearlo como loco (mirad la segunda captura). Conectad rápidamente los sistemas para freírlo, o conseguirá romper el cristal y... fin de la historia. ¿Moraleja? Cuando rescatemos a un piloto, conviene destruir su nave, para evitar que algún Jaggi se esconda en ella, y nos meta un susto de narices en niveles posteriores.

Conforme vamos progresando en el juego, las cosas se complican, y mucho. Iremos acercándonos al ecuador, donde advertiremos la (imposiblemente alta) velocidad de rotación de Fractalus: da una vuelta sobre sí mismo cada ¡18 minutos! Esto quiere decir que cada 9, nos enfrentaremos a su noche, terriblemente oscura, en la que tendremos que confiar en nuestros instrumentos. Para colmo, los Jaggis serán mucho más agresivos, y las torretas-láser de lo alto de los picachos afinarán su puntería cosa mala.

 
 

Sí, no es que estén en alta resolución, pero son asombrosos (para la época). El entorno es muy realista, y se mueve con bastante rapidez... a veces, de hecho, con demasiada rapidez.

El juego está lleno de detalles dignos de mención, como la secuencia de descenso a Fractalus, cuando abandonamos la nave nodriza, y podemos ver el planeta emergiendo desde la parte inferior de la cabina, envuelto en su atmósfera rosácea, aumentando suavemente de tamaño y recortándose contra las estrellas. En su tiempo, me parecía fantástico. Un efecto muy propio de Lucasfilm. 

Tampoco hay que olvidar el enorme gráfico de los Jaggis, cuando uno de ellos salta sobre nuestra nave, o cómo el sprite de un piloto aumenta de tamaño de un modo muy convincente (repito: para la época), conforme corre hacia nosotros.

Las músicas no son nada del otro mundo, pero hay muchos efectos simplemente magníficos, como el de los rayos de las torretas Jaggi, o sobre todo, el que emiten sus platillos volantes.

Rescue on Fractalus es una joya. Y no sólo técnicamente: además es muy divertido y está lleno de detalles muy inteligentes que le dotan de una enorme personalidad. Probad a volar a gran altitud y veréis cómo la densa atmósfera del planeta difumina los rasgos de los picos más altos.

O elegid niveles avanzados para experimentar la rápida rotación de Fractalus, y ver cómo los colores se van apagando según anochece. En fin: una maravilla. La única pega, para mí, es que el control de la Valkyria roza a veces lo frustrante.

* El entorno es muy realista, y se mueve con bastante rapidez.
* Algunos efectos de sonido son muy buenos.
* Multitud de detalles magníficos: los atardeceres, la secuencia de descenso al planeta, el ataque de un Jaggi...
* La nave que pilotamos es terriblemente poco maniobrable.