|
Paradroid
|
||||
|
||||
|
Si frecuentáis las páginas inglesas dedicadas al C64, os daréis cuenta de
lo que gusta este juego. De hecho, más de uno lo tiene como su título favorito
de todos los tiempos.
¿Y qué opino yo? Pues veréis: hace tiempo que vengo leyendo todas las noches
los números "escaneados" de la celebérrima revista Zzap!64, en http://www.zzap64.co.uk.
Es de lo más entretenido. Y si seguís mi página con cierta asiduidad, habréis
visto que en alguna ocasión he dicho que no suelo estar de acuerdo con las conclusiones
de su equipo de comentaristas. Pero lo que me llama la atención es que el grueso
de los inglesitos SÍ que lo están. Vamos, es que da la impresión de que la Zzap!64
era una especie de medio de formación de opiniones. ¡Es la monda!
O eso, o es que los sajoncitos tienen una forma de pensar bastante predecible.
No, en serio: es curioso comprobar, estadísticamente, como una gran mayoría
de los nostálgicos commodoreros de las Islas que uno puede toparse en Inet,
siguen los postulados de Rignall y compañía casi al pie de la letra. Si en Zzap!64
decían que Hubbard es Dios, pues ¡hala! para la "scene" de C64 en
la Red, Hubbard es Dios. Si aseguraban que el Blackwyche
era terriblemente malo (curioso: proclamaban eso un par de meses después de
subir al Entombed a los altares, alegando
que los gráficos ya estaban algo obsoletos... pues sí que envejecieron rápido...),
pues nada, nada... para los commodoreros británicos, el Blackwyche es un cagarro.
... o, sin ir más lejos: si en la revistilla en cuestión, ponían a este Paradroid por las nubes, después de hacer un seguimiento puntual de los padeceres de su programador (el brillante Andrew Braybrook) para desarrollarlo, a lo largo de varios números, pues como era de esperar, para la comunidad de inglesitos devotos de la "breadbox", el Paradroid es lo mejor que se ha inventado desde el pan Bimbo...
![]() |
Lo más difícil de las reviews es comentar eso tan etéreo de la "jugabilidad". Es el parámetro que, precisamente, hace que un juego le guste a unos y sea aborrecido por otros. En otras palabras: es el aspecto más subjetivo. |
Los gráficos saltan a la vista y el sonido... vaya, aunque no es
sencillo describirlo, está claro que, o es bueno, o no lo es. Está claro
que un
chirrido cascatímpanos no le suele gustar a nadie, por poner un ejemplo.
Técnicamente, Paradroid es correcto. La idea no es mala y, al final, resulta
un juego divertido, original y adictivo.
Pero ¿y la jugabilidad? Está claro que la mejor forma de que os hagáis una
idea de ella es descargándoos el juego y probándolo vosotros mismos. Por lo
pronto, os puedo decir que sí, que estamos ante un título bastante jugable.
Peeeero... tampoco creo que sea como para colgarle sotopocientasmil medallas de
oro y galardonarlo con puntuaciones estratosféricas.
A la hora de hacer esta review, he tratado de ver el juego como si estuviéramos en los 80 y acabara de descubrirlo. Un ejercicio de lo más complicado, como podréis imaginar. Y aún así, no he considerado que merezca (siempre en mi humildísima opinión, claro) más de un 7. O un 8, si me apuran mucho. Pero dejemos de desbarrar: ¿de qué va?
Pues de controlar a un robot a lo largo de los pasadizos y salas de una enorme nave espacial fuera de control, rebosando de droides alocados, que se dirige hacia la Tierra. Tenemos que destruirlos a todos, antes de que caigan en malas manos. Y para ello, a los responsables de la misión no se les ha ocurrido nada más inteligente que darnos al cachivache más endeble del catálogo de engendros electrónicos. Eso sí, al menos tiene una habilidad única: la de transferir su "consciencia" a otros de los personajillos cibernéticos con los que se topará en su periplo interestelar. Para que os hagáis una idea, es algo similar a la maniobra de "grapple" del Magnetron, esto es: nuestro robot asalta a otro y trata de asimilar sus sistemas. Si lo consigue, conseguiremos controlarlo, lo que implica que podremos mejorar nuestro poder de disparo o nuestra resistencia.
El tipo de robot en cuestión viene dado por tres dígitos en la superficie del icono de turno. Sí: del icono. En realidad, el juego tiene un desarrollo bastante esquemático. Y quizás es que estoy malacostumbrado por los atronadores despliegues de no-sé-cuántos polígonos texturados de la actualidad, pero eso es precisamente lo que, para mí, hace que este Paradroid resulte un poco monótono a la larga.
Pero sigamos, sigamos: mirad la captura de abajo. Nuestro robot (ah, por cierto, no os lo he dicho aún pero tiene el nombre de "Dispositivo de Influencia") tiene el número "001" sobre su superficie.
| Significa que es el más débil que existe. No podrá destruir a ninguno de los malosos cargando contra ellos (para conseguir algo así, necesitará aumentar su rango) y precisará bastantes disparos de su láser para acabar con los más poderosos. | ![]() |
Si pulsamos el botón de disparo mientras mantenemos el joystick centrado,
entraremos en el modo de transferencia. Nuestro droide comenzará a parpadear y
podremos acercarnos a algún enemigo y tratar de controlar sus circuitos. En ese momento (más similitudes con el Magnetron) accederemos a una pantalla en
la que se muestra una especie de chip alargado, y flanqueado por una serie de
líneas.
El chip tiene un total de 12 celdas. Bueno, pues se trata de elegir un color
(amarillo -a la izquierda- o morado -a la derecha-), e intentar colorear al
menos 7 de esas casillas, con el mismo. ¿Y cómo se hace eso? Pasando un cursor sobre una serie de líneas conectadas a
los pines (las entradas) del chip y pulsando fuego para mandarles una señal. La
celda correspondiente se pondrá de nuestro color.
Pero claro, el robot asaltado se defenderá con uñas y dientes... erm... connn
transistores y condensadores (¡buena gilipollez, sí señor!), y tratará de
dar su color a las casillas. Hay varios tipos de líneas: algunas no están conectadas con el chip, otras sí
lo están, directamente, o incluso a través de una especie de... hmmm...
¿sabéis lo que es un multiplexor? :-p ... bueno, pues un cachivache al
que le entra una línea y del que salen varias. Algo así como un cambio de
vías en una estación de trenes. ¿Entendéis? Así, podemos
colorear varias celdas a la vez.
Sólo podemos mandar un número limitado de pulsos a través de las líneas, así que elegidlos bien (no se os ocurra tratar de colorear una celda que ya tiene vuestro color, o perderéis una señal). Cuando acabe el tiempo, el lado que tenga más celdas coloreadas, vencerá (y si hay 6 por bando, habrá que empezar de nuevo). Si ganamos nosotros, nos haremos con los sistemas del robot asaltado, o sea, que nuestro sprite llevará su número. Y si el que nos moja la oreja es el maloso, saltaremos por los aires.
Sí: suena bastante confuso, parece bastante confuso y, al principio... es bastante confuso. Pero todo es cuestión de práctica, y no tardaréis en cogerle el tranquillo. No olvidéis que cuanto más alto sea el número de serie del robot al que asaltamos, más difícil será conseguir la transferencia. Siempre podéis recurrir a golpetearlo o a dispararle con el láser... pero cuidadín, porque algunos de ellos saben defenderse ¡y cómo!
¿Algo más? Pues un par de notas antes de terminar: cuando hayamos destruido a todos los robots de un nivel, se apagarán las luces y podremos proceder a otro, tomando un ascensor. Además, en cada piso encontraremos recargadores de energía y unos terminales en los que podemos consultar el tipo de robot que estamos controlando (con un dibujito bastante logrado del mismo) y un mapa del nivel actual, entre otras cosas.
|
|
|
||||||
![]() |
Tiran a esquemáticos, pero resultan bastante efectivos. Además, no faltan algunos toques dignos de mención, como los dibujos de los tipos de robots (que se muestran cuando, por ejemplo, vamos a intentar una transferencia). |
Sin embargo, tanto la mecánica como el desarrollo del juego terminan por hacerse bastante repetitivos y, dado que las partidas pueden ser relativamente largas, la verdad es que me cuesta entender cómo alguien puede estar enganchado horas y horas a este Paradroid.
![]() |
No hay música, sólo una variada colección de ruiditos electrónicos, pitiditos cibernéticos y otros efectos afines bastante conseguidos. |
![]() |
Divertido, adictivo, original, en ciertos momentos desafiante... un buen juego, sí señor, pero ¿tanto como para figurar en el primer puesto de las listas de favoritos de muchos aficionados? Hmmm... decididlo vosotros mismos. |
| * Adictivo y original. | * Se hace repetitivo a la larga. |