|
Scarabaeus
|
|||||
|
|||||
|
Una nave espacial aterriza junto a un enorme templo egipcio. De ella, salen
un astronauta... y su perrito, y ambos cruzan el oscuro umbral, hacia las
tinieblas. Entonces, el vehículo interplanetario despega, y el portalón de
piedra se cierra.
¿Cómo decís? ¿Que si me he fumado la comida de los peces? No, no, qué va.
En todo caso, lo haría el autor de este argumento. Estoy hablando del
Scarabaeus (¡anda! ¿a que no lo había adivinado nadie, después de haber
leído el encabezamiento de esta ficha, y de haber pinchado ex profeso en el
enlace pertinente, para llegar hasta aquí? ... si es que tengo unas cosas), uno
de los juegos más sorprendentes... al menos, en 1985.
Por algún extraño motivo, siempre me ha llamado muchísimo la atención eso de la "perspectiva subjetiva", o "en primera persona". Tipo Doom, para que nos entendamos. Ya en mis tiempos soñaba (literalmente) con un juego así. Y alguno que otro tuve, sí, pero claro, estábamos hablando de mediados de la década de los 80, y de ordenadores que no superaban las 64 K de memoria. No se podían esperar maravillas. Pero, sin embargo, alguna que otra pequeña joya sí que hubo.
Precisamente en 1985 se lanzó uno de los títulos técnicamente más trabajados de Lucasfilm, The Eidolon, que también empleaba una perspectiva 3D en primera persona (aunque, todo hay que decirlo, bastante más aparente que la de este Scarabaeus). La cosa no terminó de cuajar, claro. Las máquinas de aquel entonces no estaban preparadas para algo así, y los juegos 2D seguían siendo (en general) infinitamente mejores y más divertidos, por mucho Freescape que se empleara (hablo del tipo de gráficos de juegos como el Castle Master o el Dark Side).
![]() |
Bueno, a ver si puedo contaros el argumento con un poco más
de detalle, sin liarme. Es una miaja confuso, el condenado. A ver: nuestro héroe vuelve a la Tumba del Faraón (no dicen de cuál... ¿Profilaxis IV? ¿Lasnarices III? ¿Tú-tan-mamón-como-siempre XII?), en busca del mítico Escarabajo de Esmeralda y, de paso, de su salvación, ya que en la última expedición fue atacado por una araña venenosa y, ahora, agoniza poco a poco. |
No es demasiado complicado, ¿verdad? No, pero si tratamos de profundizar un poco más, os garantizo que terminaré
por meter el remo, así que intentaré no perderme. Veréis: la tumba consta de tres niveles. En el primero, nuestro objetivo es
perseguir a 9 fantasmas a través de los pasillos, hasta tocarlos. Cada vez que
lo logremos, obtendremos un jeroglífico. Los engendros aparecen de uno en uno, de manera que cuando hayamos conseguido
que uno se desmaterialice, dejándonos su jeroglífico, otro ocupará su lugar.
Los espantos flotantes (compuestos por una especie de nube traslúcida de pixels
gordísimos, con un cabezón orejudo sobre ella -fijaos en la captura de
arriba-) tratan de huir de nosotros desesperadamente. Para localizarlos,
contamos con un mapa en el que se muestra su posición y la nuestra.
Aunque podemos movernos entre los tres niveles libremente, lo más aconsejable es recorrerlos en su orden natural y no entrar en uno hasta que hayamos resuelto todos los problemas del inmediatamente superior. Y el problema del primero, ya os digo, consiste en recoger los 9 jeroglíficos. Sin su ayuda, es prácticamente imposible lograr nada productivo en el segundo nivel. (Por cierto: para movernos entre los niveles, tenemos que utilizar el ascensor; pero claro, no esperéis una máquina futurista con una pantalla sensible al tacto y reconocimiento de voz... es un cachivache antediluviano que debemos hacer funcionar moviendo una manivela. Es un poco engorroso: para subir, hay que girar el joystick en el sentido de las agujas del reloj y, para bajar, en el opuesto. Digo que es engorroso, porque si no lo haces PERFECTAMENTE bien, el ascensor se desplomará hasta el piso inferior, y perderás bastante energía).
¿Y en qué consiste ese segundo nivel? Pues en una especie de original y emocionante
persecución por los corredores... ¿como en el primer piso? Bueno... algo así,
sólo que ahora, los perseguidos somos nosotros y, los cazadores, una especie de
horribles arañas que levitan a través de los pasadizos. Os parecerá una
tontería, pero puede llegar a ser bastante acojonante.
Os cuento: el objetivo aquí es encontrar 8 medicinas y 4 trampas para zombis
(que usaremos en el tercer nivel). Tanto las unas como las otras se encuentran
ocultas en unos nichos habitados por uno de estos horrendos arácnidos. Si
tratamos de acercarnos a uno de ellos, el inquilino se nos echará encima y
perderemos energía.
¿Qué hacer entonces? Pues jugar al gato y al ratón con los bichejos. Tenemos
que pasar corriendo justo delante de un nicho. Su habitante emprenderá entonces
nuestra persecución, aunque, afortunadamente, son mucho más lentos que nosotros, así
que el truco consiste en hacerle dar un paseíto a través del laberinto,
mientras volvemos a hurtadillas al nicho. Cuanta más tierra hayamos puesto de
por medio, más tiempo tendremos para rebuscar pociones y trampas.
Accederemos a una pantalla en la que se nos muestran una serie de jeroglíficos asociados a uno de estos dos objetos. Nuestra clave (la que conseguimos en el nivel anterior), nos ayudará a distinguir las medicinas y trampas buenas, de los venenos y trampas malas. ¿Cómo? Pues fijándonos en qué jeroglíficos están asociados a cada objeto. Hay dos paneles: uno a la izquierda (que es el asociado a la poción) y otro a la derecha (que corresponde a la trampa). Cada uno tiene 4x5 jeroglíficos. Pues bien: se trata de identificar un cuadrado de 3x3, que contenga LOS MISMOS jeroglíficos que la clave que tenemos, pero en CUALQUIER orden. Ojo, que esto es importante: en cualquier orden. Es importante porque complica bastante las cosas y, esto, con una araña gigante pisándonos los talones, es bastante emocionante.
Bueno... ¿nos vamos entendiendo? Yo ya estoy empezando a perderme, así que... :-) Aún hay más: en este segundo nivel, encontraremos paneles de los que podemos deducir la clave que nos permita acceder a la Tumba del Faraón. Nunca he tenido muy claro cómo se resuelve el acertijo. La cosa consiste en mover un cursor sobre el panel, y pulsar fuego para que las piezas que lo componen se den la vuelta y muestren su otra cara.
| Un detalle más acerca de este nivel: sólo hay dos formas de matar a las arañas: recogiendo las 8 pociones, o dejándonos picar por una de ellas. Como que la segunda opción es un poquito gilipollesca, ¿no? Sin embargo, no es necesario eliminarlas: basta con conseguir que, mientras alguna nos persigue, pase de nuevo ante su madriguera vacía, para que se meta en ella otra vez. | ![]() |
Cuando tengamos las medicinas y trampas, es el momento de enfrentarnos al tercer
nivel, poblado por unos zombis bastante espeluznantes. Si, en el primer nivel,
los fantasmas tendían a huir de nosotros y, en el segundo, las arañas nos seguían,
pero torpe y lentamente, ahora, los guardianes de la Tumba, tratarán de cazarnos
yendo siempre por el camino más corto posible. La monda. Nuestra misión aquí
es... bueno... encontrar el celebérrimo Scarabaeus ese. Pero hay multitud de
problemas. 12 zombis famélicos, un montón de acertijos y jeroglíficos... vamos,
no se puede decir que sea una cosa sencilla.
Y me temo que lo más prudente es que no divague mucho más. Nunca he explorado
con detalle ese nivel. Os puedo decir que hay que ir abriendo secciones a base
de encontrar medicinas en unos nichos y que tenemos que intentar destruir a
todos los zombis que podamos, para ganar tiempo. Al final, habremos de resolver
un puzzle que nos abra la tumba del Faraón. Algo así, vamos...
|
|
|
||||||
![]() |
Están llenos de toques de mucha calidad, como la mano enguantada del protagonista sosteniendo la tabla con los jeroglíficos, la escena en la que se nos muestra, con una vista aérea, al héroe manipulando la maquinaria del ascensor, con su perrillo (que no sé qué demontres pinta en todo este tinglado)... |
Los escenarios se mueven de un modo bastante convincente. Avanzamos con suavidad
y aunque la libertad no es total (no podemos movernos en diagonal, lo que a
veces es un poco incómodo), sí que se consigue una sensación de inmersión bastante
decente.
Los malos están compuestos por un auténtico revoltijo de pixels, aunque imagino
que era la única forma de hacer que se "encogieran" o "agrandaran"
en función de la distancia y de un modo realista. Y lo hacen, sí. Además, a
pesar de su simplicidad, no niego que asustan un poquillo y todo.
![]() |
La música no está del todo mal, aunque no termina de gustarme, como composición. Los efectos de sonido son escasos, pero bien hechos. Durante casi todo el tiempo, nos acompañará el ruido de los latidos y la respiración del héroe, pero cuando toquemos un fantasma, o se nos acerque y nos ataque una araña, escucharemos una serie de curiosos efectos electrónicos (que, en algunos casos, hasta logran acojonarte un pelín, jeje). |
![]() |
Scarabaeus es un juego bastante original, aunque algo confuso. La perspectiva subjetiva está muy trabajada, y resulta bastante satisfactoria. De hecho, puede que sea una de las más convincentes de los juegos de C64. |
| * La perspectiva subjetiva es bastante convincente. * A veces, consigue hasta asustarte un poquillo. |
* Confuso. * El manejo del ascensor es bastante engorroso. |