Summer Games
Género: Deportes Música: Randy Glover
Desarrollado por: Epyx Año: 1984
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Ni dimensiones paralelas que palpitan ocultas entre los pliegues de algún felpudo embrujao, ni alienígenas blanduchos y gelatinosos que se deslizan a través de los cráteres de algún asteroide-hamburguesería con autoservicio, ni brujos malvados y poderosísimos, empeñados en sojuzgar a vaya usted qué reino, a fuerza de superpoblarlo con miríadas de conejitos-sacados-de-una-chistera, dotados de un apetito atroz y el tamaño de un autobús urbano. Nada. Un juego de deportes. Na más. Así, no veáis qué difícil es echar mano de la imaginación. Pero haré lo que pueda... 

¡Hombre! ¡El Summer Games! ¿Algún Commodorero no lo conoce? Tendría que haber pasado toda la década de los 80 en una gruta marciana, con un calcetín en cada oreja y jugando exclusivamente al Maziacs, para no haber oído hablar de uno de los juegos más emblemáticos de Epyx y el que inició su celebérrima saga de "Games", que si se hicieron célebres por algo, fue por la inmensa calidad técnica que despilfarraban a bytes llenos. Toda una leyenda, en serio.

¡Hop! Siempre dije que Epyx estaba bastante por delante de su tiempo. Cuando, en los plataformeros, primaban cosas de la índole del Hunchback, ellos iban y te sacaban el Impossible Mission, apabullando los tímpanos de los commodoreros que en el mundo éramos, con las mejores voces digitalizadas que habíamos oído nunca. Y eso era sólo un rasgo de los muchos, y de altísima calidad, de aquel juego.

Y cuando, en los juegos deportivos, se veían cosas como el entretenidísimo Decathlon, estos chavales no tenían cosa mejor que hacer que dejar pasmados a propios y extraños, con este Summer Games. Comparad la captura de la prueba de salto con pértiga del título de Activision con la que tenéis aquí. Y sólo unos meses separaban a ambos lanzamientos. La pera.

Acostumbrados como estábamos a presentaciones espartanas en los juegos, a base de cuatro caracteres de colorines y alguna que otra raya chillona como para no dejar tanto espacio vacío en la pantalla, aún recuerdo qué impresión me causó ver la "ceremonia de inaguración" de estos Juegos Olímpicos de bolsillo.

Un atleta, que, seguramente es primo hermano del Agente 4125 del Impossible Mission, aparece corriendo desde la parte derecha de la pantalla, enarbolando la mítica Antorcha Sagrada.

Sube unos escalones, hasta un pebetero, lo enciende y se aleja mientras una bandada de palomas blancas emprenden el vuelo. Ahora, en estos tiempos poligonales y cuadrofónicos, haced el esfuerzo de rebobinar mentalmente la película de la nostalgia hasta 1984, e imaginad cómo se nos abrieron las boquitas, tiernos infantes que éramos, al ver semejante maravilla. ¿Quién quería una recreativa teniendo aquello en su casa? ¡Impresionante!

En Summer Games pueden participar hasta 8 jugadores, de 17 países (incluyendo una especie de hipotética "Epyxlandia", para los apátridas de la reunión -y es que tiene que haber de todo, digo yo-), incluyendo a nuestro rancio Pellejo de Toro (con la siniestra banderita preconstitucional y todo; no, y todavía les costó un par de "Games" a los de Epyx ponerse al día) en un total de 8 pruebas diferentes.

Erm... matizo: en un total de 8 pruebas. Diferentes, diferentes, lo que se dice diferentes, son 6. En seguida os cuento a qué me refiero.

Las pruebas en cuestión son:

Salto con pértiga (foto al canto, arriba), salto de trampolín (foto al canto, pero abajo), 400 metros relevos, 100 metros lisos, gimnasia, natación con relevos, natación individual y tiro al plato.

No hace falta ser el descubridor de un sistema de fusión fría entre materia y antimateria que no produzca plasma iónico radiactivo y permita propulsar una nave intergaláctica a velocidades hiperrelativisas (no os cuento más, que me pisáis el invento) para darse cuenta de qué pruebas son las más parecidas entre sí: 400 metros relevos y 100 metros lisos por un lado, y natación con relevos y natación individual por otro. ¡Yujuuu! ¡Hoolaa! ¡Puriii! ¿Me se veee?

Si queréis que os sea sincero, eso me fastidiaba lo mío. Vaya forma de ahorrarse tiempo de programación. Coges, por ejemplo, la prueba de 400 metros, le mantienes el escenario, el método de control y los sprites (de nuevo, dos clonecitos del Agente 4125), le recortas la duración, y ¡hala! ¡prueba nueva! Pues sí.

Quizás os parezca una tontería, pero cuando uno tenía que esperar sotopocientos eones cósmicos a que a la puñetera versión en cassette le diera por cargar y se encontraba con un "Copy & Paste" del evento anterior (además, no se puede decir que fueran ni los mejores técnicamente, ni los más divertidos), en el fondo, en el fondo, una miaja de rechinar de dientes sí que se producía.

Aún así, Summer Games es todo un clásico. Y no sólo por su nivel técnico, fantástico para la época, sino porque rehuía bastante inteligentemente el método de control basado en el machaque furibundo y agónico del joystick (que su contemporáneo, el Decathlon de Activision, llevó a niveles que coqueteaban con la frontera de lo sancionable por la ONU en la extenuante, asfixiante y agotadora prueba de 1.500 metros lisos), sino que con frecuencia, la cosa consiste más bien en sincronización y rapidez de movimientos. Como Dios manda.

 
 

Pues van por la senda del sobresaliente, hasta que se hacen polvo contra el monolito de las pruebas de velocidad. Uff. Bueno, no son tan malas. Simplemente, se quedan en aceptables. El problema es que palidecen al lado de la mayoría de las demás. Algunas de las pantallas hacen gala de unos gráficos muy por delante de su época. Y la animación de los atletas (directamente sacada de la del protagonista del Impossible Mission) era asombrosa en aquel entonces.

Una enorme variedad de músicas (contando con los 18 himnos nacionales -o sea, los de los 17 países más esa curiosa Epyxlandia-) más que aceptables para lo que era frecuente encontrar en aquella época, y algunos efectos de sonido simplemente adecuados.

Por cierto, hablando de los himnos: se ve que Epyx no sólo metió el cuezo con la bandera de España (ya sabemos que el gringo de a pie nunca se ha caracterizado por tener una grandísima cultura general... ni, por lo visto, enciclopedias actualizadas... aunque, visto lo visto en esta vieja Europa nuestra de hoy en día, tampoco podemos presumir de nada, nosotros), sino con algunos de los himnos.

Por ejemplo, según creo, el de Australia no es el que el juego incluye. Aparte de ser la sintonía de aquella ñoñería de publirreportaje/aventura/serie de televisión sobre una especie de campamento internacional de verano lleno de adolescentes insufriblemente monos e higiénicos, llamada "Valle Secreto", tengo entendido que es un tema más o menos popular de aquel país, titulado algo así como "Waltzing Mathilda".

Ah, y por si fuera poco, en vez de sonar el verdadero himno de la URSS se escucha el de la Internacional Socialista. Bueno, tampoco andaban muy desencaminados, pero en aras del rigor... 

Uno de los juegos clásicos de deportes para el C64, basado más en la sincronización y en la rapidez de movimientos que en aporrear, patear, mordisquear, pisotear y abofetear el joystick con la saña que otros juegos similares exigían. Por si fuera poco, el nivel técnico es mucho más alto de lo que cabría esperar en un título de 1984. Además, es de lo más entretenido cuando participan varios jugadores. Una pena que se empeñen en repetir las pruebas menos entretenidas.

* Técnicamente por delante de su tiempo.
* Muy divertido cuando participan varios jugadores.
* No se basa en torturar el joystick, sino en los reflejos.
* Eso de "casi repetir" pruebas, como para rellenar espacio con el mismo esfuerzo.