FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Pole Position

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Es curioso lo de este juego. Ya en su tiempo, me parecía que, técnicamente,
se merecía un par de carcajadas (¡vaya pixels gordos, mamma mía!) pero, sin
embargo, por alguna extraña razón, siempre que lo cargaba y comenzaba una
carrera, la perspectiva y los gráficos me parecían agradables.
Algo parecido puede decirse de la mecánica: lo mejor que se puede decir de ella
es que es extraña. Ni por asomo simula ninguna de las fuerzas que se supone
están activas en una competición de Fórmula 1. Vaya, ni inercia, ni fuerza
centrífuga, ni la madre que les trajo a todas... pero aún así... Pole
Position es verdaderamente jugable.
Si Pitstop innovó incluyendo la posibilidad de parar en boxes para reparar nuestro bólido, Pole Position (basado, por cierto, en una recreativa) lo hizo precisamente con lo que su nombre indica: antes de cada carrera, haremos una vuelta de clasificación al circuito elegido (sólo hay tres: Malibu Grand Prix, Namco Speedway y Atari Grand Prix -ojo, diferentes de los que aparecen en la distribución de Datasoft-) y, en función de nuestro tiempo, ocuparemos un puesto u otro en la "Pole" de la competición en sí.
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¿Que qué es eso de la "Pole"? Pues la parrilla de salida. Ni más ni menos. Hay ocho posiciones en ésta y más os vale conseguir una buena en la vuelta de clasificación, porque si comenzáis desde muy atrás, os será bastante complicado remontar puestos. |
Los coches rivales, para variar, parece que funcionan a pedales y que su único papel es estorbarnos y servir de poco más que de obstáculos móviles que tenemos que esquivar. Y para colmo, al contrario que en la inmensa mayoría de los juegos del género, si chocamos contra uno de ellos, por muy leve que sea el toquecito, en lugar de simplemente pegar un respingo y perder algo de velocidad, nuestro coche reventará entre llamaradas, como si estuviéramos pilotando una carreta cargada de TNT. Chungo, sí.
Respecto a la velocidad de los oponentes: ya os digo. ¡Como pavas al trote,
van los condenados! Nunca he entendido qué le ven de divertido a esto los
aficionados a los juegos de carreras. Recuerdo uno de los títulos de este
género más emocionantes y adictivos que he conocido nunca: se llamaba Indy 500 y aunque era bastante simple para los estándares actuales (pero funcionaba
de miedo en mi antediluviano 386), era un auténtico desafío. ¿Que por qué?
¡Porque los rivales corrían como posesos! Las carreras eran auténticas
luchas, en las que, para desempeñar un papel digno, tenías que afinar
previamente tu bólido como si fuera un piano de cola, con toda la precisión y
con todo el cuidado del mundo. ¡Eso SÍ es un juego de carreras como yo
entiendo que deberían ser todos!
... pero bueno, tampoco es cuestión de exigir tanto siempre, ¿no?
Especialmente porque estamos tratando con un verdadero fósil en esto de los
videojuegos.
En Pole Position, nuestro bólido tiene dos marchas: baja ("Lo" -de "Low"-) y alta ("Hi", -de "High"-). Pues bien: en la más corta, alcanzaremos un tope que ronda los 140 km/h.
| Si quieres hacerte una idea de lo que debe de ser una carrera de Fórmula-1 de verdad, trata de conducir todo el tiempo con ella, porque tus rivales no circulan mucho más rápido. Vaya, como cualquier turismo en una autovía. A esa velocidad, sí que viviremos escenas verdaderamente emocionantes, tratando de adelantar a nuestros rivales. | ![]() |
Claro que, en cuanto metas la marcha larga y pongas el coche a más de 240 km/h, los demás parecerán haberse quedado literalmente clavados en el asfalto. De todos modos, en realidad, no te aconsejaría experimentar demasiado con la marcha corta, porque tenemos un tiempo límite para completar cada vuelta al circuito que hayamos elegido.
Muy al estilo Out Run, cada vez que crucemos la línea de meta obtendremos un minuto más, que se añadirá al tiempo restante. Si se nos agota, la carrera terminará, estemos donde estemos.
↑ Lo mejor
↓ Lo peor
* Que el menor roce con cualquier obstáculo, haga que nuestro bólido explote.



