Portada de Silent Shadows

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Silent Shadows

GéneroShoot'em up
Desarrollado porTopo Soft
MúsicaPablo Toledo
Año1988
Veredicto originalBodrio
Valoración4/ 10
Gráficos
4
Sonido
7

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

He aquí otra prueba fehaciente de que en España no se sabía programar el C64, salvo contadas excepciones. Una de las empresas más especializadas en hacerlo mal con nuestra maquinita, era Topo Soft. Si exceptuamos el estupendo Mad Mix Game, ahora mismo no recuerdo ningún título suyo cuya versión para el Commodore fuera de calidad comparable a las de las otras grandes máquinas de 8 bits.

Al menos, otras compañías, como Dinamic, de vez en cuando hacían alguna adaptación bastante buena, como sin querer y para despistar. ¡En serio! ¡Es que llega a fastidiarme! A veces casi me da por pensar que en Topo le tenían manía al C64 y hacían los juegos así de cutres, a propósito.

Así, no me extraña leer comentarios tan injustos como el que, hace un tiempo, encontré en no recuerdo qué foro de una página española dedicada al Amstrad. Alguien criticaba no sé qué juego del CPC, no especialmente bueno, argumentando algo así como: "¿qué va a pensar la gente de nuestro ordenador? ¡Para juegos malos, ya estaba el Commodore!". En fin. La frase es de lo menos ecuánime. Está bien claro que su autor no conoció mucho más allá de los títulos españoles. Así, es que no hay quien compita, claro. De hecho, he jugado a la versión para el ordenador de Alan Sugar, de este Silent Shadows, y le da cosa así de treinta patadas a la nuestra. Al César lo que es del César. Y que no me venga a decir nadie a estas alturas de la película que eso se debe a que el CPC estaba más preparado para los matamarcianos que el C64.

¡GRISSS! Esta versión es abismalmente aburrida, sobre todo por la asombrosa escasez de colores en los escenarios. El abuso de los grises llega a niveles que le hacen a uno preguntarse si el tal Jesús Medina (no, no tengo el gusto de conocerle; a Pablo Toledo, el que, según el SIDPlay, compuso la música, sí: fue compañero mío de carrera) tenía adicción a los tonos apagados y sufriditos. 

O simplemente, le caía mal el Commodore y pensó que así podría hundirlo un poquito más, al hacerlo palidecer al lado de las otras versiones del juego. Así nos fue. :-(

Pero no todo son palos para este Silent Shadows. Es bastante rápido. De hecho, en algunos momentos, es frenético. Lástima que los gráficos sean tan confusos que el mayor peligro es que uno no ve a los malosos y a sus proyectiles (¡todos grises! ¡puñetas! ¡todos grises!) y se los acaba comiendo con patatas.

Nuestro objetivo (por cierto, pueden participar dos jugadores simultáneamente, lo cual no era muy frecuente en los matamarcianos de la época, si exceptuamos el U.N. Squadron, el Silkworm, y quizás algún otro que ahora no recuerdo) es defender a nuestra nave madre mientras sobrevuela territorio enemigo. El inmenso vehículo está poco protegido contra las baterías antiaéreas, tanquetas y demás, así que es nuestra misión volar a una cierta distancia, por delante, para tratar de ir limpiando el camino. Tarea, por cierto, que no es que resulte complicada: es IMPOSIBLE. Simple y llanamente porque el scroll fluye continuamente (por cierto: es horizontal; esta es la única versión que lo tiene así; las demás se desplazan verticalmente), y por todos lados veremos cañones, tanques y demás, situados en puntos tan alejados que, si tratamos de machacar a uno de ellos, cuando tratemos de ir a por otro, la pantalla se habrá movido lo suficiente como para dejarlo fuera de nuestro alcance.

En el centro del panel que se encuentra en la parte inferior de la pantalla, podremos ver el porcentaje de energía que le resta a nuestra nave nodriza. Cuantas más defensas antiaéreas dejemos intactas, más rápidamente bajará y, si es destruida antes de que alcancemos el final de la fase, acabará automáticamente la partida, independientemente de las vidas que nos queden.

Aunque podáis pensar que lo mejor es esmerarse en limpiar el terreno, para que la gigantesca nave sufra pocos daños, el caso es que a veces creo que esa es la estrategia menos juiciosa. Si queréis que os diga la verdad, a mí, personalmente, suelen irme mejor las cosas en el juego, cuando me limito a volar a toda velocidad, despreocupándome de los antiaéreos y tratando de barrer de mi camino a las hordas de cazas, misiles y demás artilugios volantes que el enemigo envía. Cuanto más rápidamente crucemos una fase, menos expuesta estará nuestra nave nodriza al fuego de los antiaéreos.

Contamos con seis cazas para completar cada nivel. Y deberemos enfrentarnos a multitud de aviones, helicópteros y otros chismes más que deseosos de reducirnos a chatarrilla humeante y chamuscada.


Como en todo buen matamarcianos... perdón... eso parece querer decir que este es un buen matamarcianos (y NO lo es); como en cualquier matamarcianos (mejor así), hay varios tipos de malos, que nos atacarán en distintas formaciones. 
¿AZUUL?

En principio, se trata de aprenderse los patrones de comportamiento de los distintos tipos de aviones y similares cachivaches volantes, pero como os he dicho, entre lo frenético de la acción y la pobreza de los colores, tanto del escenario, como de los propios sprites de los malos, tienden a confundirse con demasiada facilidad. ¿Conclusión? Aporread como posesos el botón de disparo y, de vez en cuando, soltad alguna que otra "smart bomb" (manteniendo fuego presionado durante aproximadamente un segundo) para vaporizar a todo desdichado maloso que pulule por la pantalla en ese momento.

El juego consta de tres fases que se cargan de forma independiente (¡qué manía tenían los programadores españoles con eso! ¿no conocían la multicarga? Igual es que así aprovechaban más la memoria, ya que cada una de las etapas que componían sus títulos, eran juegos en sí mismas; con un sistema multicarga, sin embargo, se tiene que reservar parte de la memoria para compartir datos entre los niveles -como la puntuación; aunque ya me diréis qué derroche de RAM supone almacenar cuatro numerajos descarriados como ese-), de modo que, cuando terminamos una, nos dan la clave para la siguiente (algo que no es necesario en la versión que tenéis aquí disponible).

La primera se desarrolla sobre una zona boscosa. La segunda, sobre un desierto. Y la última tiene como escenario, el mar. Es, sin duda, la más vistosa de las tres... y tampoco eso es mucho decir.

Silent Shadows es bastante corto. Con un poco de habilidad, se puede completar cada fase en alrededor de 3 ó 4 minutos, así que echad las cuentas...

Lo mejor

* La música.
* Es muy rápido.

Lo peor

* Pocos colores, y bastante aburridos.
* Los malos son chiquitajos, sosos, y tienden a confundirse con el escenario.
* El scroll no es especialmente suave.