FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Way of the Tiger

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Lo confieso: este es otro de esos juegos que me atrajeron sólo por su portada. ¡La de veces que caí en esa trampa durante los 80! Afortunadamente, ya es mucho más difícil cazarme por ahí. Entre otras cosas, porque dejarse llevar por una carátula bonita, soltar el dineral que cuesta un juego moderno y meter la pata, debe de ser mucho más irritante. Cuando una cinta te costaba, como mucho, como mucho, 2.000 pelas (y el promedio eran 875), casi que te podías permitir algún patinazo que otro.
Afortunadamente The Way of the Tiger no es tan malo como otros títulos con
portadas atractivas, como el Terrorpods
o el Warlock's Quest. Eso sí: su carátula no
es que sea especialmente agradable de ver. Es casi hasta hortera y todo, con
ese despanzurre de amarillos, y ese tigre furibundo que parece salido de un
póster de adolescente aficionado a las películas de Jackie Chan.
Simplemente, me sugirió algo que no era. Al ver a ese ninja, esgrimiendo su
katana al pie de una escalera que conduce al interior de la garganta del tigretón
de marras, no imaginé que era una especie de conato de metáfora de barriada
inspirada en la filosofía zen, sino que, realmente, estaba ante una aventura
de artes marciales (al estilo del Fist 2).
Qué cosas, oigan. Menudas asociaciones extrañas que hacía yo. Bueno, y hago.
Complejos procesos mentales, ya sabéis.
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Pues nada de eso. The Way of the Tiger resultó ser un juego de lucha, con ciertos toques originales, no lo niego, pero que, en el fondo, no llevaba mucho más allá la idea del excelente Exploding Fist. Es decir: peleas a base de coces y bofetadas, entre dos contrincantes. |
La diferencia principal es que en este caso que nos ocupa, hay tres modalidades de combate: desarmado, blandiendo un palo, y enarbolando una espada.
Podemos practicar cualquiera de ellas, por separado, o enfrentarnos a todas, por orden, una tras otra. Si conseguimos derrotar a todos nuestros enemigos sin perder la única vida con la que contamos, completaremos el juego. Supongo que nos convertiremos en Grandes Maestros del alte de tlufal al honlado chinito, y salteal-lo con bambú y setas. O algo así.
En cualquier caso, The Way of the Tiger es un juego extraño. La etapa de
combate sin armas es muy diferente a las otras dos. Podemos caminar por el
escenario, libremente, mientras plantitas mecidas por el viento, columnatas
ruinosas o fuentes de las que mana un chorrito de agua, pasan a nuestros lados, a
bordo de un suave scroll parallax. Las nubes flotan en el cielo, también
siguiendo varios planos, al fondo, sobre las montañas. Muy bonito todo.
Nos irán asaltando una serie de malos, a cuál más fuerte, y siempre de uno en
uno. Cada vez que hayamos mandado a dormir a uno de ellos, al cabo de unos
segundos, aparecerá el siguiente.
Que decidamos avanzar hacia la derecha o hacia la izquierda del escenario, no
tiene ningún sentido. No llegaremos a ninguna parte, entre otras cosas, porque
el objetivo de esta etapa no es que alcancemos algún templo, ciudad o similar.
Simplemente, tenemos que derrotar a nuestros rivales, y se nos ofrece la
posibilidad de movernos con libertad hacia la derecha o la izquierda, para
alejarnos un poco de ellos (aunque si los dejamos atrás, volverán a aparecer
por el lado contrario). Vaya, que el combate no se restringe a una sola
pantalla.
El primer incordio irascible que nos saldrá al paso, será un ninja como el
nuestro (fijaos en la primera captura). Debemos derrotarlo haciendo uso de
patadones de toda índole, y guantadas de toda condición. Hay bastantes
movimientos, incluyendo saltos y bloqueos de los golpes de los enemigos, y la
animación no está mal.
Cuando derrotemos a este recio muchachote, nos las veremos con un enano feísimo
que esgrime un alfanje pavoroso, más grande que él, y que se nos acercará
brincando para asestarnos una estocada en todo el epigastrio. Un personajillo de
lo más desagradable.
Y así, continúa la progresión, obligándonos a combatir oponentes cada vez
más fuertes y dañinos (y no todos humanos).
Tanto nuestra energía como la de nuestros rivales, está representada
mediante dos círculos rodeados de puntos brillantes. Nuestros círculos son
amarillos, y los de los malos, rojos.
Los golpetazos de uno de los contendientes, restan un número variable de puntos
brillantes al círculo de su rival, bajo el texto "Endurance"
(resistencia). Cada vez que el círculo se quede sin puntos, se eliminarán unos
pocos de los del que se encuentra debajo de la línea en la que se lee "Inner
force" (fuerza interior). Entonces, el círculo de la resistencia, volverá
a rodearse de motitas blancas. Así, el combate prosigue hasta que el círculo
de la fuerza interior de uno de los guerreros, se queda más pelao que el culo
de un sapo. En ese momento, el derrotado se desploma.
Las otras dos modalidades de lucha, esto es, palo y espada, son tan distintas técnicamente (que no en el desarrollo) que, la primera vez que las vi, pensé que se había producido un error de carga.
| Después de contemplar las evoluciones de los sprites ... ¡transparentes! (mirad la captura de la derecha), casi llegué a concluir que era algún tipo de soplapollesca alegoría orientaloide, en la que se enfrentaban, en encarnizado y feroz combate, los espíritus, las esencias, las almas de dos guerreros. | ![]() |
Por fin, lo asumí: simplemente, y por razones que se me escapan, los
programadores decidieron hacer estas dos fases con personajes transparentes. Ni
siquiera monocromos: transparentes, transparentísimos. Vaya, fijaos en la foto
que podéis ver sobre estas líneas, en la que se muestra cómo nuestro
aguerrido ninja se las tienen tiesas, a palo limpio, contra un enorme esqueleto
(que no sé por qué, a mí me parece que anda vestido como un gaitero
escocés). Bueno, ¿veis ese pato que nada a la derecha del huesudo energúmeno?
Pues si pasa por detrás, o sea, en segundo plano, de alguno de los
contendientes, se verá a través de ellos. Extrañísimo, en serio.
Además, se elimina la posibilidad de avanzar libremente a través del
escenario, y los combates tienen lugar en una sola pantalla.
Poco más o menos, es lo mismo que sucede con la modalidad de lucha con espadas.
Al menos, la pantalla hace "un poquito de scroll". De nuevo, es algo
muy extraño: nuestro protagonista no puede salir de un área, bastante reducida,
delimitada por dos vallas de madera. Sin embargo, esta zona es menor que la
pantalla, y además, conforme nos movemos por su interior, hace scroll, como
intentando que el héroe esté siempre centrado. Aún más raro.
Y otra vez, tanto los oponentes en esta etapa, como el protagonista, son traslúcidos
como un cubito de hielo.
↑ Lo mejor
* Algunos personajes son bastante originales, y la animación no es mala.



