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Jungle Hunt
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Reconozco que con la mayoría de los juegos antiguos que aparecen por mi página, soy bastante más subjetivo que con el resto. Supongo que tiene su lógica: a fin de cuentas, eran los comienzos de este mundillo, uno tenía una edad en la que era bastante más impresionable y... a lo mejor, en el fondo, resulta que los juegos de antes de 1985, eran los más entretenidos.
Como este Jungle Hunt. ¡Qué recuerdos me trae! Ese es el caso: la sensación
de nostalgia no es, ni mucho menos, la misma, cuando hablo del Turbo
Out Run, por poner un ejemplo, que del Panic'64,
Pakacuda, Motor
Mania o Exterminator.
No sé si lo recordáis, pero en aquel entonces, muchos de los pocos juegos que
se distribuían en España para C64, venían en una cajita con una carátula genérica
(o sea: todos tenían la misma; en ella, aparecía algo así como una inmensa nave
espacial de forma esférica, sobrevolando una superficie rocosa), y los distribuía
Inves. Era más que difícil encontrar titulillos con los que alimentar a nuestros
flamantes Datassettes, y si no recuerdo mal, su precio oscilaba entre las 1.300
y las 2.200 pesetas. Bueno, o las 0 pesetas que a uno podían costarle si daba
la casualidad de que tenía un amiguete que trabajaba en el servicio técnico
de una tienda de ordenadores, y les copiaba alguna que otra cintilla con juegos
curiosos, jejeje... nooo, no estoy diciendo que ese fuera mi caso.
Lo mío con este juego fue algo así como un "flechazo". No recuerdo
dónde lo vi por primera vez; quizás en un monitor tras el escaparate de cierta
tienda de informática en la que trabajaba, en el servicio técnico, algún conocido
mío...
El caso es que me encantó su colorido.
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Si no me equivoco, es una conversión de una de las primeras recreativas que abrían la boca y los ojos a todos los niñatillos (como yo) que se agolpaban a su alrededor, mientras los papaítos andaban tomando unas cañas no muy lejos. El protagonista es un tipejillo vestido de explorador, con su salacot y todo, que debe enfrentarse a los peligros de la jungla para salvar a su amada de convertirse en estofado, a manos de unos caníbales. |
El juego consta de cuatro fases totalmente diferentes que, como solía ocurrir
en los títulos de aquel entonces, cuando se completan, vuelven a empezar de
nuevo, aunque aumentando la dificultad, y cambiando un par de detalles (por
ejemplo, el primer nivel discurre con un bonito cielo azul de fondo -la foto de
arriba-, mientras que en la "primera vuelta", es gris).
Nuestro aventurero comienza subido en una rama de un árbol gigantesco, desde la
que salta hacia una liana bamboleante. De allí, debe brincar hacia la
siguiente, y así hasta que alcance la orilla de un lago, que da comienzo a la
segunda fase.
Abajo tenéis una captura de esta etapa que, recuerdo que en mis tiempos me
sorprendió por la calidad gráfica del fondo del lago. El protagonista bucea hacia la
izquierda, mientras se enfrenta a cocodrilos con bastante mala uva (puede
defenderse de ellos con un cuchillo, aunque si queréis que os diga la verdad,
lo menos peligroso es esquivarlos), y trata de evitar a unos... unas... bueno...
no sé si son tortugas, medusas o burbujas con una forma un poco extraña, pero
a veces, veremos que del fondo del lago surgen unos objetos más o menos
elípticos y de color blanco, que suben lentamente hacia la superficie, y que si
atrapan al explorador, lo obligarán a subir con ellos, muy despacio. ¿Que qué
tiene esto de malo? Pues que,. evidentemente, el aventurero no puede contener la respiración
catorce horas seguidas, así que si uno de estos... lo que sean... le atrapan
cuando está ya más bien tirando a morado, lo más probable es que la espiche
por el camino. El "aguante" del héroe se refleja en una barra que va
disminuyendo poco a poco, junto al texto "DIVING", en la parte
superior derecha de la pantalla. Para reponerla, hemos de nadar en la
superficie.
Tercera fase: la subida hacia el poblado caníbal.
| Resulta que los muy indígenas han construido su aldea en lo alto de una colina de laderas escarpadas, por las que debe subir el abnegado explorador. Mientras corretea hacia arriba, le llueven cocos y enormes pedruscos, rebotando, así que debe evitarlos saltándolos o agachándose. Y por fin, en la cuarta etapa, alcanzaremos el poblado, y tendremos a la chica a tiro de piedra. | ![]() |
Está colgada sobre un enorme caldero humeante, con una cuerda que se alarga
y acorta cíclica y lentamente, de modo que la pobre desdichada, sube y baja.
La vigilan dos energúmenos armados con una lanza y adornados con una máscara,
que bailotean a derecha e izquierda (también cíclicamente). La cosa consiste
simplemente en saltar sobre los dos salvajes y, cuando la chica esté cerca del
caldero, pegar otro brinco hacia ella. Si logramos tocarla (aunque sólo sea
con un pixel del salacot, y en otro pixel, de su pie), habremos completado el
juego. O al menos, una "vuelta" porque, ya os digo, comienza de nuevo,
sólo que con un nivel de dificultad algo mayor (por ejemplo, en la primera fase,
hay monos en algunas de las lianas, que no tendrán el menor reparo en empujar
al héroe, para que se escoñe varios metros más abajo).
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Muy coloristas, y con algunos detalles estupendos (como el fondo del lago, o la vegetación de la primera fase). Quizás lo más flojo sea el scroll: demasiado brusco. |
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Un par de musiquillas inolvidables, pero un pelín desafinadas, y efectos de sonido que cumplen holgadamente. Por cierto... ¿alguien sabe decirme qué es ese ruidillo extraño que se escucha en la primera fase, cuando nuestro explorador se balancea en las lianas? |
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No sólo es divertidísimo y adictivo. Además, me trae la tira de buenos recuerdos, así que ¡toma 8! |
| * Divertido y adictivo. * Colorista. |
* El scroll es bastante brusco. |