FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Winter Games

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Siempre me encantó este juego. Y me sigue gustando mucho, porque es de los que más nostalgia me motivan. Aunque os parezca una pavada, y aunque es indiscutible que lo de los emuladores es un invento fantástico, hay ciertas cosas del original que se echan de menos. En cierto modo, aquello de esperar un par de minutitos a que cargara cada una de las pruebas de esta joya de Epyx, le daba una especie de... "solemnidad", o algo parecido. Ver ahora, sin embargo, que en dos segundos avanzas desde la entrega de medallas hasta el evento siguiente, parece que desvirtúa un poco esa sensación. O un mucho, vaya.
Winter Games se distribuyó, al menos en la versión de C64 que yo tengo, en
el interior de una caja de cinta de vídeo VHS. Sí, una curiosidad. De hecho,
si no me equivoco, fue la única vez que vi algo así en mis tiempos, dejando
al margen el caso del Antiriad
(aunque este, al menos, tenía el interior de la caja acondicionado para una
cassette, mientras que, en el caso que nos ocupa, ni se habían molestado en
algo así y, de hecho, el juego se agarraba precariamente a uno de los pivotes
pensados para anclar una cinta de vídeo; ni siquiera faltaban unas inscripciones
que pretendían orientar al usuario a la hora de ubicar cintas de VHS, Beta y
2000).
En realidad, estaba bastante bien "acondicionada". Tenía un atractivo
color azul intenso, con su carátula muy en la línea de las de los juegos de
los primeros años de Epyx (en las que los dibujitos que la cubrían parecían
estar trazados con líneas de colores luminosos, como de neón, sobre un fondo
negro plano -fijaos en la del Impossible
Mission, por ejemplo-).
Creo que hay consenso en este tema (salvo las inevitables discrepancias que, por otro lado, son buena cosa), y como dicen los anglosajones, "Nothing beats the real thing". O sea: que no hay nada como el C64 de verdad.
![]() |
Los emuladores consiguen, cada vez con más precisión, transmitir las sensaciones que uno tenía en los 80, delante de aquella caja marrón con teclas gris marengo. Pero aún así, nunca podrán imitarla al 100%. Ni siquiera con el añadido de la carga de cintas en formato TAP, con sus rayitas de colores en los bordes de la pantalla, su música o dibujo de presentación si los había y, claro, sus 5 ó 6 minutos de espera. |
Os cuento esto porque tengo que admitir que cuando juego a este Winter Games, en su versión emulada, me cuesta mucho experimentar las mismas sensaciones que ante un C64 real. No sé... los gráficos no parecen tan magníficos... al cargar tan deprisa, una partida dura mucho menos... y, bueno, añadiendo a esto el hecho de que uno se va haciendo mayor, no se puede evitar la impresión de estar, más que con algún tipo de invento grandioso y/o arcano, con un juguete. Complicado e inteligente, sí, pero un juguete a fin de cuentas.
Aún así, este es de mis juegos favoritos. Otra de esas pequeñas obras de
arte de Epyx. Otra de las pruebas de que estaban entre los mejores a la hora de
programar un C64.
Winter Games cosechó aplausos por todas partes. A juicio de muchos de los redactores
de la prensa especializada de la época, era el mejor juego deportivo de la compañía
americana, incluso por encima del sorprendente Summer
Games, y su asombrosa segunda
parte. No sólo la celebérrima Zzap!64,
luz, guía y patrona (al menos, esa es la impresión que daba) de la opinión de
la mayoría de sus lectores, sino que en España, la Micromanía se deshizo en
elogios. Fue una review cortita y con una sola foto, si no recuerdo mal. Pero
aún así, a nuestra principal publicación del sector, no le dolía en prenda puntuar
casi todos sus apartados con un 10.
Permitidme ser un poco chovinista... pero sólo algunos juegos de C64 alcanzaron
esos niveles de "pleitesía" por parte de la más importante revista
de videojuegos de todos los formatos, de nuestro país. El Last
Ninja fue otro de ellos. Los halagos chorreaban páginas abajo. Y digo páginas,
porque fue de los pocos comentarios de su primera época, que en lugar de un
par de columnas diminutas, abarcaba dos páginas completas. Y no os cuento nada
acerca del Implosion, o el Barbarian
2, al que llegaron a calificar de "fenómeno social". Todos en
sus versiones de C64 (entre otras cosas porque, cuando se lanzaron, tanto el
Last Ninja como el Winter Games, sólo existían para nuestra máquina).
Bueno, creo que ya está bien de darle jaboncito a nuestro entrañable Commo.
Centrémonos en el juego, ¿os parece?
Como sabéis, los "Games" de Epyx constan de una serie de pruebas
deportivas en las que se pueden enfrentar, por turnos, hasta 8 jugadores, cada
uno de una nacionalidad (o varios de la misma, si queremos formar equipos, por
ejemplo). Sí: entre éstas se encuentra España; con su banderita
preconstitucional y todo, pero ahí está (les costó bastantes Games darse
cuenta de que hacía tiempo que la habíamos cambiado; aunque no era el único
patazo... algunos himnos nacionales eran erróneos, como el de Australia y el de
la URSS).
Bueno, pues en el caso que nos ocupa, se celebran las olimpiadas de invierno, y las pruebas son las siguientes:
- Hot Dog: no sé yo si es deporte olímpico este.
Se trata de controlar a un esquiador, que salta desde un pequeño promontorio
nevado, y debe trazar todo tipo de piruetas y maniobras poco serias en general,
ante el jurado. (Precisamente, la captura de arriba corresponde a este evento).
- Biathlon: una de las pruebas estéticamente más logradas. Os confieso que,
en mis tiempos, lamentaba que durara tan poco y que constara sólo de 4
pantallas. Lo cierto es que el ambiente conseguido es tan relajante, casi tan de
cuento de Navidad con música de Tchaikovski de fondo, que dan ganas de quedarse
por allí a pasar el día. No tenéis más que fijaros en la primera pantalla
(abajo la tenéis), con el susurro del agua fluyendo bajo el hielo de ese
arroyo. Mu bonito todo, vaya.
Vale, estupendo, pero ¿de qué va?
Pues se trata de una carrera en la que no sólo cuenta el tiempo que empleemos
en recorrer el circuito, sino en conseguir el mayor número de blancos posibles
en una pantalla en la que, en primera persona, hemos de acertarle, con el rifle
que el esquiador lleva a la espalda, a una serie de objetivos sobre los que pasa
un punto de mira; tanto más deprisa cuanto más rápido vaya el pulso del
atleta (y esto sucederá cuando lo sometamos a esfuerzos bruscos y violentos,
como los necesarios para subir una rampa nevada).
- Patinaje artístico: ¡vaya por Dios! ¡Con lo bien que íbamos! La verdad es que es difícil que en juegos como este, con tantas pruebas diferentes, todas sean macanudas.
Y no es que técnicamente, esta no alcance un buen nivel (eso sí: no es tan sobresaliente como la análoga del The Games: Winter Edition).
| Simplemente, me aburre. Vale, en teoría está muy bien eso de manejar a la chica que traza gráciles piruetas y ágiles volteretas sobre la pista helada con el Vals de las Flores de fondo (sí, de la Suite del Cascanueces, de Tchaikovski; ¿no lo decía yo? No podía faltar... y me alegro: es uno de mis compositores clásicos favoritos), pero a mí el evento en cuestión se me hace pesado. | ![]() |
Además, no puedo imaginar qué algoritmo de pseudo-IA o similar emplearon los programadores de Epyx para lograr que el jurado PUNTÚE a la bailarina. Es que es complicado eso... ¿en qué se basarán? ¿en que nunca nos peguemos un culetazo contra la pista? ¿en que no hagamos movimientos a destiempo? ¿tendrá el juego algún tipo de sentido de la coordinación, o del ritmo? ¿cómo es la imagen formada por una lente cóncavo-convexa rugosoide y parabólica? ¿es cierto que es totalmente borrosa, deforme, irreconocible y fané, situada además do Dios le da a entender, ergo estas lentes no conviene usarlas en absoluto? ¿eh? ¡No te escondas, jodío!
- Salto de esquí: una de mis pruebas favoritas. Y no sólo porque, cuando era
pequeño y las Navidades me encantaban, uno de sus iconos, para mí (aparte de
escuchar la melódica cantinela de los niños de San Ildenfonso en el sorteo de
la lotería) era ver las pruebas de esta espectacular disciplina deportiva, por
la tele. Asombroso. Creo que es incluso más sorprendente que el salto con
pértiga. ¿Cómo un esquiador es capaz de lanzarse desde una rampa monumental,
a enorme velocidad, y volar durante más de cien metros, hasta caer de forma
controlada y de pie, sobre la nieve? ¡Parece imposible!
Bueno, pues aquí tenéis la oportunidad de emular a esos valientes. Llegaréis
tanto más lejos cuanto...
1. ... con más precisión pulséis el botón de disparo en el momento de
abandonar la rampa. Si lo hacéis demasiado tarde, el esquiador caerá como un
pedrusco y se dará la morrada padre.
2. ... antes consigáis resolver los fallos de la postura del atleta, que se
producen en pleno vuelo. Si flexiona las piernas demasiado, habréis de empujar
el joystick hacia arriba. Si cruza los esquís, hacia abajo... y así. Tratad de
que la caída sea lo más ortodoxa posible y, además de llegar más lejos,
anularéis la posibilidad de estamparos contra la nieve.
- Patinaje libre: ¡Vaya, hombre! ¿No les bastaba con una prueba aburrida?
Pues aquí la tienen ustedes de nuevo, corregida y aumentada. Los mismos
gráficos, los mismos movimientos y vaya usted a saber qué oscuros criterios
que deciden la diferencia entre la anterior y esta. O sea: ¿por qué el
patinaje de la otra se llamaba "artístico" y este es
"libre"? Encima, ¡dos minutos de duración! A veces, lo confieso, me
dan ganas de soltar el joystick, y levantarme a ¿qué sé yo? calentarme una
sopita de sobre, mientras la patinadora hace las delicias del público
simplemente... patinando.
Por lo menos, la música es una chulada.
- Patinaje de velocidad: no, no tranquilos todos... no hay que volver a la pista helada, a repetir las mariposadas de antes pero ahora a todo trapo. En esta ocasión, se trata de enfrentar a dos atletas en una carrera sobre el hielo. La pantalla se divide en dos mitades, horizontalmente, y se sigue un desarrollo en SimulVision. La cosa consiste en mover el joystick alternativamente a izquierda y derecha, manteniendo un cierto ritmo y una cierta coordinación, en lugar de tener que aporrearlo sin piedad.
- Y bobsled: ... que yo siempre pensé que se escribía "bobsleigh".
Bueno, da igual: se trata de una de esas competiciones en las que una serie
de desquiciados con casco pilotan algo parecido a un trineo-cohete que se desliza
a velocidades endiabladas, encajonado en el interior de una especie de semitúnel
de hielo (es decir, con una sección en forma de "U").
La pantalla aparece dividida en dos, pero esta vez verticalmente. En la parte
izquierda podremos ver un mapa aéreo de la pista, que va llenándose de rojo
para marcar por dónde vamos. En la derecha, una vista tridimensional bastante
conseguida, desde detrás del ... ¿trineo? ¿vehículo? ... bueno, de eso. Lo que
sea.
El tema consiste en contrarrestar la fuerza centrífuga (como se supone que hacen
los que practican de verdad esta barbaridad de deporte, al inclinar sus cuerpos
para tratar de mantener el centro de gravedad aproximadamente en su sitio),
moviendo el joystick en sentido opuesto al que se desplace el ... el... ese...
cuando tomemos una curva. Si lo hacemos muy pronto, perderemos velocidad, y
si lo hacemos muy tarde, nos daremos el grandísimo guarrazo contra el hielo.
Y eso seguro que duele.
↑ Lo mejor
* Todas las pruebas son muy entretenidas...



