Secret of the Silver Blades
Género: Rol Música: ?
Desarrollado por: TSR Inc. / SSI Año: 1990
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¡Mamma mia! ¿Otra vez tengo que comentar uno de los juegos de AD&D desarrollados por SSI? ¡Horror y pavor!
... erm...
... nooo, si en realidad estoy encantado de hacerlo...
... No cuela, ¿no?

Mirad: me gustan estos juegos, pero el problema es que se parecen todos tanto entre sí (no en su argumento, sino en la mecánica, desarrollo, intefaz, gráficos y sonido) que prácticamente, comentar uno es comentarlos todos. En realidad, dan para mucho, ya que suelen tener un trasfondo de lo más elaborado, pero antes de largaros un rollo de catorce páginas sobre un manual que (lo admito) no he leído, casi creo que es mejor remitiros a las instrucciones.

En mi página podéis encontrar otras aventuras muy similares a esta: Champions of Krynn, Curse of the Azure Bonds, Gateway to the Savage FrontierPool of Radiance.

Si os interesa saber algo más sobre este tipo de juegos (y sobre las reglas en las que se basa: las del juego de mesa AD&D), os recomendaría que le echarais un ojo a esas fichas.

De todos modos, por si os sirve de ayuda, os diré que estos títulos son algo así como los antepasados de la saga del Baldur's Gate. Está claro que no tienen ni comparación, técnicamente, (es como pretender medir por el mismo rasero el Quake III y el Scarabaeus), pero aún así, creo que merecen mucho la pena.

Venga, os cuento rápidamente de qué van este tipo de juegos, para que os hagáis una idea: todos están ambientados en un mundo bastante parecido al de la Europa Medieval, con sus castillos, sus caballeros, sus batallas a espadazo y hachazo limpio... pero con todos los añadidos de las leyendas y cuentos propios de la época y, sobre todo, con la inestimable influencia de libros como El Señor de los Anillos, es decir, agregando al guiso unas buenas dosis de dragones, monstruos, hechiceros y magia de todas las clases.

Así tengo yo el congelador de la nevera... Nuestro grupo de aventureros es convocado por la gente de un pueblo minero al borde de la desaparición. Un enorme glaciar (tan grande y destructivo, que aloja todo un palacio en su seno -fijaos en la parte derecha de la ilustración de arriba-) es la fuente de un poder malvado que amenaza su supervivencia.

Así que, la gente se reúne en torno al Pozo del Conocimiento, que es una especie de Pozo de los Deseos, pero a lo bestia... entre otras cosas, porque funciona; claro, que no se conforma con cinco durillos, y los pobres mineros tienen que echarle todos sus ahorros. Suplican que un grupo de héroes les salve del peligro. Y ¡zas! Ahí se materializa nuestra aguerrida pandilla, en pelota picá, desorientada y despistada.

¿Qué aventureros son esos? Oh, pues los que queráis. Sí, como en Baldur's Gate y demás hierbas, aquí también podemos crear nuestro grupo de héroes. Elegiremos la raza de cada uno de ellos (Humano, Elfo, y todas esas cosillas), su profesión (Guerrero, Mago, Ladrón...), y se determinarán aleatoriamente sus habilidades, con puntuaciones que van de 3 a 18 (porque en el juego original -de mesa- se obtienen lanzando tres dados de seis caras... no creáis que es una perogrullada: en los juegos de rol NO todos los dados tienen seis caras). Si no nos gustan, podemos hacer que se generen de nuevo, hasta que tengamos un Conan en ciernes o un Merlín en potencia, según los gustos.

Como suele ocurrir en el 99% de los juegos de rol, nuestro equipo comienza sin una mala cachiporra o armadura con la que armarse para enfrentarse a los peligros de la aventura. Curioso. Al menos, en Secret of the Silver Blades, los mineros tienen el detalle de regalarnos un montón de artefactos bastante útiles (incluyendo corazas mágicas, y demás chucherías).

Una vez que estemos bien pertrechados, podremos comenzar a vagabundear por las inmediaciones del pueblo. El desarrollo es idéntico al de otros juegos de TSR/SSI, es decir: en una ventanita en la parte superior izquierda de la pantalla, observaremos una vista en primera persona (muy rudimentaria, pero que cumple con su objetivo) de los alrededores. Usaremos las teclas I, J, K y L para desplazarnos por el entorno, y podremos hablar con otros personajes, comerciar con algunos, y cuando las cosas se pongan feas de verdad, liarnos a palos.

Las batallas se desarrollan exactamente igual que en otros títulos de la saga. La pantalla muestra una vista aproximadamente isométrica (y muy simple) de la zona de la refriega. Nuestros personajes y los malos se comportan como fichas, que se desplazan como moviéndose sobre unas casillas invisibles, en función de unas tiradas. Es algo así como una versión primitiva de las luchas del Baldur's Gate. "Tenemoz a Zanzón, el azezino zaduzeo"... no me digáis que no se parece a Pijus Magníficus :-D

Como veis, hay más de una (y de dos; y de tres... y de setecientas cuarenta y cuatro mil ochocientas doce) similitudes entre este Secret of the Silver Blades, y los otros títulos de AD&D que se lanzaron para C64. Como por ejemplo, la terrible gilipollez de tener que recurrir a la documentación para enterarnos de rumores, información y datos que aparecen en el juego. (Leed mi "despotricamiento" contra semejante pamplina, en la ficha del Pool of Radiance).

Otro título más de la serie creada por Strategic Simulations Inc (de ahí viene lo de "SSI"; ¿no lo sabíais?), que más que seguramente hizo las delicias de los aficionados al género allá por finales de los 80 y principios de los 90, y que seguramente provocó toda suerte de sarpullidos, ronchas, escozor y erupciones cutáneas de lo más puñeteras, a los defensores a ultranza de los videojuegos de acción frenética. No se puede decir que Secret of the Silver Blades sea especialmente asequible al que nunca ha oído hablar de Advanced Dungeons & Dragons, Baldur's Gate, y demás historias. Aunque tampoco creo que sus programadores tuvieran esa intención. Estos juegos estaban más bien dirigidos a un sector muy concreto del mercado. El de los roleros zumbaos, como yo ;-)

 
 

Pues mirad por dónde, son más flojos que los de las otras entregas (sin que esto signifique que son malos; en absoluto). Aunque las ilustraciones de personajes y la vista en primera persona tienen prácticamente la misma calidad, los dibujos ilustrativos son un poco menos vistosos.

Un punto a favor, sin embargo, es que POR FIN a algún lumbreras dentro de SSI se le ocurrió que en sotopocientos discos, había espacio para incluir unos mínimos sprites en miniatura para distinguir algunas de las clases y los géneros de personajes. Ahora, si quieres tener a una frágil hechicera en el grupo, no tienes por qué escoger, para su icono, de entre un completo catálogo de barbudos, calvos y variopintos energúmenos armados con hachas descomunales, sino que podrás elegir uno que represente a una chica envuelta en una túnica y alzando un cetro con una de sus manos. Mejor así, sin duda.

Aquí las cosas han mejorado un poco. Y aún así, seguimos con el suspenso. Y es que, no sé por qué, ninguno de los juegos de rol de SSI merecían la pena en este apartado. Ya os digo: aunque la música y los escasos efectos son un poquito mejores que los de otras entregas, sigue sin haber nada que merezca la pena realmente.

Si os gustan este tipo de juegos, aquí tenéis entretenimiento para rato. Hay mucho por mapear, mucho por anotar, y muchas batallas que librar. Estupendo, ¿eh?

* Un juego grande y complejo, lleno de detalles y posibilidades. * Complicado para los novatos.
* El sonido sigue dando pena.
* La chorrada de tener que recurrir al manual para leer información que nos dan personajes en el juego.