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Skyfox
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Resulta curiosa la rivalidad encubierta que a veces parecía existir entre los commodoreros británicos y los norteamericanos. Leyendo la página dedicada a la mítica revista inglesa Zzap!64, uno se da cuenta de que, aunque no les dolía reconocer un buen juego producido en los USA, de vez en cuando, y si tenían la oportunidad, le daban alguna que otra colleja a U.S. Gold y sus allegados. Las refriegas se mudaban a veces incluso al terreno pseudopolítico, con diatribas y moralinas acerca de la discutible ética de juegos como Raid Over Moscow, u otros en los que el Imperio Soviético intenta apoderarse del planeta para instaurar un régimen totalitario de terror, y ellos, y sólo ellos, tienen el poder y el deber de detenerlos en nombre de todo lo bueno que hay en el mundo.
Pero no creáis que la cosa no era mutua. Había más de un gringo que no
soportaba la baja calidad (eso decían ellos) de los juegos que les llegaban de
Europa.
Bueno, lo cierto es que los géneros que se desarrollaban a un lado y al otro
del Charco, eran bastante distintos. En el Viejo Continente tendíamos más a
los matamarcianos y arcades de acción rápida. Los de las barras y estrellas, a juegos más elaborados, profundos y con un
ritmo más lento.
Mientras que, en esta orilla del Atlántico, se congregaban algunos de los
músicos SID más brillantes, en el terruño del tito Sam había muchos
programadores especializados en exprimir el VIC-II hasta niveles espectaculares.
Sin embargo, ¡qué curioso! en el apartado del audio, no es que fueran unos
ases.
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Bueno, pues aquí tenéis un curioso ejemplo: el Skyfox. Hay que admitir que, los norteamericanos, a la hora de sacarle a su máquina (no olvidemos que nuestro Commodore nació allí) todo el jugo hacían, a veces, verdaderas maravillas. Tened en cuenta que este juego apareció originalmente en 1984, aunque la versión para el C64 se comercializó un año después. |
Pero, a lo que voy: resulta sorprendente el nivel de calidad gráfica que alcanzaban muchos títulos americanos en aquella época. No olvidemos que el Impossible Mission también se lanzó en el 84.
Además, Skyfox es una especie de refrito de géneros que, cosa poco común, salió bien. Ya sabéis que con mucha frecuencia, cuando alguna compañía trataba de mezclar ¿qué sé yo?... estrategia con arcade, al final paría un bodrio macabeo, tanto como juego de estrategia, como juego de arcade. Y si no, echadle una ojeada al Carrier Command. ¡Puaj!
A primera vista, Skyfox parece un simulador de vuelo. Cuando llevas un ratillo manejándolo, te das cuenta que no es más que un arcade 3D, con bastantes más teclas de las que son usuales en los juegos de acción pura y dura (piloto automático, misiles guiados... todas esas cosas, ya sabéis), y un examen más detallado, revela que no le faltan elementos de estrategia. Y, curiosamente, el resultado no es comparable al de mojar un bizcocho de frambuesa, relleno de queso manchego, en una taza de café negro. Al contrario: lo que sale, está bastante rico.
Además, la presentación del juego era fantástica. Venía en una de esas curiosas cajas-libro en las que Electronic Arts, por mediación de Dro, distribuyó muchos de sus juegos en España (como el Realm of Impossibility, o el Racing Destruction Set). Para que nos entendamos, era como si coges una especie de cartón rectangular de alta calidad, y exquisitamente ilustrado, y lo doblas por la mitad, en forma de "taco" (me refiero a la comida mexicana), con la cinta en medio. Bueno, pues si lo abrías, encontrabas en las caras interiores, todo tipo de dibujos magníficos. En el caso concreto del Skyfox, era una especie de cómic breve, que te explicaba, a grandes rasgos, de qué iba la historia.
Rectifico: te explicaba, TOTALMENTE, de qué iba la historia. El
argumento es tan ligero y tan chorras, que con cuatro viñetas mal contadas se
las bastó el dibujante para poner a todo el mundo en antecedentes.
Resulta que nuestra colonia en ni se sabe qué planeta lejano, ha sido asaltada
por fuerzas alienígenas. Pese a todo esto, curiosamente ese mundo extraño
tiene grandes llanuras verdes, cielo azul en el que flotan nubes blancas, y los
marcianitos nos asedian con tanques y cazas que recuerdan mucho a los Harrier
(esos que despegan y aterrizan en vertical). Eso sí: sus bases son enormes
naves nodriza con pinta de ciudad flotante (arriba tenéis una de ellas,
asomando sobre las montañas por uno de los lados de la cabina).
La invasión pilla a los nuestros en calzoncillos, y sólo cuentan con un
piloto para defenderse... y un solo avión. Además, es un prototipo que no ha
sido probado en combate aún. Pero, señores, ¡qué prototipo!
Recuerdo que en la caja del juego venía una lista de las características del
caza que parecía sacada del folleto de algún concesionario de coches. Sólo le
faltaba decir "elevalunas eléctricos y aire acondicionado de serie",
jeje.
| Bueno, el caso es que la tecnología del Skyfox no es que sea avanzada: es absurda. Eso de pasar de 0 km/h a Mach 3 (el triple de la velocidad del sonido) en poco más de dos segundos, no sólo me parece técnicamente imposible (hoy por hoy), sino que no creo que ningún organismo vivo sea capaz de soportar semejante aceleración sin terminar pareciéndose a una loncha de salami. | ![]() |
La maniobrabilidad del ingenio es asombrosa, y está blindado hasta el
corvejón, lo que lo convierte en un arma verdaderamente devastadora.
Al principio, aparte de toda suerte de entrenamientos, podemos escoger entre
varios escenarios de juego. Cada uno dispone a un número variable (también en
función del nivel de dificultad que escojamos) de naves nodriza en ubicaciones diferentes, en torno a nuestras bases. Sí: bases, en plural, porque dependiendo del
escenario y la dificultad, tendremos una sola colonia que defender, o varias de
ellas (incluyendo granjas, y demás). En cualquier caso, digamos que nuestro
cuartel general es como el rey en una partida de ajedrez: no habremos perdido mientras siga
intacto. Es, además, el único sitio en el que podemos aterrizar, recuperar nuestros
escudos y recargar nuestros misiles.
Toda las invasiones surgen de las naves nodriza, como puede verse gracias a
la computadora de a bordo del Skyfox, que además de mapa, incluye la
posibilidad de ver un estado general de nuestras fuerzas (cuántos colonos
están aún con vida, qué bases siguen resistiendo...). Estos enormes
cachivaches flotantes parecen generar hordas interminables de cazas y tanques.
Aunque los primeros son verdaderamente peligrosos, los que representan una
amenaza más cercana, en principio, para las bases, son los segundos.
De todos modos, lo primero que hay que hacer, está claro, es mandar a freír
espárragos a todas las naves nodriza. No tiene mucho sentido andar batallando
desesperadamente contra tanques y demás, mientras de esa especie de ciudades
volantes, siguen surgiendo más.
Lo curioso es que para combatir contra los cazas, tenemos que cargar una fase
diferente, y es que al juego le pasa algo parecido a lo que le ocurre al Prowler:
parece que siempre volamos prácticamente nivelados. Por mucho que tires del
joystick para atrás, o lo empujes hacia adelante, nunca verás cómo el caza eleva
el morro, o hace un picado hacia el suelo. Y cuando uno sube como un petardo
verbenero, hacia el cielo, pronto atravesará una capa de nubes (momento que
aprovechará el programa para empezar a cargar la etapa de "combate a gran
altura", por llamarlo de algún modo; aunque no os preocupéis: la cinta
tarda bastante poco y, en la versión de disco, la espera es casi nula). Cuando
la superemos, nos las tendremos que ver con escuadrones enteros de cazas enemigos.
Si queremos volver a tierra, tendremos que zambullirnos de nuevo entre las nubecillas
y cargar la fase original. Curioso, ¿eh? Es comprensible. Tengo entendido que
la versión de Atari de este juego, utilizaba toda su memoria (64 K). No sé si
ocurría lo mismo con la de Commodore.
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Recuerdo lo llamativos que parecían en su tiempo. Bueno, el caso es que, aunque es cierto que están muy trabajados, y que el juego es razonablemente rápido, a veces muestra su edad cuando te acercas mucho a una nave nodriza o a un grupo de tanques, y descubres una convención de pixels desaforados de lo más acojonante ;-) |
Me gustan especialmente los cazas enemigos, y las explosiones cerca de la cabina que produce el fuego de los malos.
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La música es muy típica de juego gringo: flojita técnicamente. Los efectos de sonido son buenos, aunque aparte de las explosiones, el rugido del motor del Skyfox y el ruido de sus cañones láser, creo que no hay nada más por ahí. |
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Quizás lo mejor de este juego es que, a pesar de ser un batiburrillo de géneros que no pegan ni con cola, el resultado final es de lo más divertido. Claro que no se puede tener todo, y Skyfox no es un juego 100% de acción (muchas teclitas para eso), ni 100% de estategia (demasiado machaque indiscriminado y febril de tanques y aviones enemigos), ni 100% simulador (podemos girar a un lado u otro, pero el horizonte nunca se inclinará más allá de unos 20º, ni jamás veremos cómo nuestro avión sube o baja en vertical). |
| * Buenos gráficos. * Curiosamente, la mezcla de géneros da un resultado estupendo. |
* No es un simulador "de verdad", y no se pueden hacer piruetas de ningún tipo. |