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Terra Cognita
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Ya afilo las garras. Ya saco punto a los colmillos. Ya me froto las manos. ¡Carnaza! ¡Carnaza fresca! ¡Huy, cómo me voy a poner de dar cañaaa...!
Igual que la nostalgia te traiciona cuando ves un juego después de muchos
años y tienes esa sensación de "pues yo pensaba que los gráficos eran
mejores" (malacostumbrados nos tienen las multipoligonales 3D y otras
moderneces afines), a veces, uno le echa una ojeada a aquel matamarcianos
horrendo que pasó casi todo el tiempo en la esquina más oscura y recóndita del cajón
más inaccesible del fondo del armario más antipático de su casa, y se da
cuenta de que "hombre... tampoco está tan mal. Es simplemente, nefasto.
Nada más".
Como este Terra Cognita, sin ir más lejos. Esperad que engrase el mandoble,
unte de barniz la cachiporra y vierta unas gotitas de curare sobre la maza, y
comenzamos el despiece...
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Primer mamporro: NO me gusta ni el nombre. A los sajones les sonará muy bien, muy esotérico y muy exótico el latín... pero a los españolitos que hemos tenido la suerte de no soportar las raíces de nuestro idioma (sí, está bien escrito: ODIABA la asignatura, pero ahora me doy cuenta de que fui afortunado al poder cursarla), eso de bautizar un matamarcianos (nefasto o no) con el título de "Tierra Conocida" coquetea peligrosamente con la frontera de la soplapollez. |
Segundo mamporro: si me habéis hecho el honor de seguir estos cientos de fichas
con cierta frecuencia (os mentiría si os dijera que las escribo exclusivamente
para vosotros; no: mi afán exhibicionista y/o de notoriedad no llega tan lejos
como a alguno puede darle por pensar. Las escribo en primer lugar para mí, pero
contento de compartirlas con quien quiera pasarse por aquí), ya sabréis que
desde chiquitín tengo atravesados a los CodeMasters, por una serie de razones
gilipollescas y cuasi psicopatológicas que ya os enumeré en el comentario del
Pro Boxing Simulator.
Pues mirad por donde, aquí tenemos otra razón más: Terra Cognita.
Tercer mamporro: Puede que sea uno de los juegos menos imaginativos, en el apartado gráfico, que he visto en mi vida. Intenta ir de original, y hasta de psicodélico, pero no es más que una máscara para ocultar el hecho de que... vaya: ¡es un coñazo!
Cuarto mamporro: Terra Cognita es un enorme y cavernoso bostezo, desde que carga hasta que tenemos el buen tino de apagar el ordenador, o hacer algo más interesante con el emulador... como mirar la pantalla de presentación del C64, o la carta de ajuste, si la hubiere.
Quinto mamporro: la cosa se reduce a pilotar nuestra navecita a través de un
anodino paisaje formado por una serie de puntos que salpican un fondo sin más
rasgos o detalles, y que se limita a cambiar de color cuando nos adentramos en una
zona u otra.
En primer plano, una serie de bloques, todos rectangulares, todos
del mismo tamaño, de distintos colores y con distintos iconos sobre sus
superficies. Algunos son obstáculos contra los que nos estamparemos si no
tenemos cuidado, otros multiplican por dos nuestra velocidad, otros la dividen
por la mitad, otros recuperan nuestro nivel de combustible (que actúa como un
inclemente temporizador descendiendo a velocidades de vértigo), otros nos
otorgan un pellizquito de puntos, y ¡lo más gracioso y saleroso de todo el
juego! ¡Hay unos que, si los tocamos, nos devuelven al PRINCIPIO! ¡A la
puñetera primera pantalla! ¡Loor y gloria al genio de cutis aceitoso, rictus
de mono blanducho tratando de pasar por playboy de discoteca de barriada inglesa, y pellejo con tonalidades de
salmonete a medio cocer, que lo ideó!
| Sexto mamporro: los malos siempre aparecen de dos en dos, revoloteando cada uno de ellos en su mitad de la pantalla, y haciendo gala de un diseño digno del más torpe y remolón de los parvularios. Su único peligro es chocar contra nosotros mientras describen trayectorias erráticas, a veces haciendo como que aletean, a veces haciendo como que rotan, y siempre haciendo como que forman parte de un juego que puede interesarle a alguien. | ![]() |
Séptimo mamporro: y por si un par de pantallas no fueran suficientes como para convencer al más crédulo y tolerante de los jugones de que este juego es simple y llanamente MALO, el mapa consta de 100 de ellas. CIEN pantallitas de bloques aburridos, moteado tontainas y enemigos que inspiran la misma sensación de peligro que te transmite un paquete de salchichas de queso.
Y ahora un poquito de mercromina: los primeros tres milisegundos, uno tiene la ilusión óptica de que el juego puede llegar a ser adictivo. No dura más el espejismo, eso sí.
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No es una cuestión de pixels inmensos, porque no suele haberlos. Tampoco de un scroll brusco, porque el que hace que la pantalla se deslice verticalmente, no lo es. Es una cuestión de una monotonía tremenda. Enorme. Agresiva. El juego es aburrido a mala fe. |
Eso de guiar una navecita ridícula, por mucha alta resolución que se usara
en su diseño, entre una serie de bloques insípidos, que no inspiran absolutamente
nada (salvo frustración, en el caso concreto de los que te devuelven a la primera
pantalla, aunque estés a 1 pixel de superar la nonagésimo novena -dudo mucho
que alguien sea capaz de llegar hasta allí, si no es bajo algún tipo de coacción
o la influencia de algún cruel alucinógeno-) no tiene nada de divertido. Al
menos, yo no se lo veo.
Los malos, ya os digo, aparecen en parejitas, cada cierto tiempo, y lo más espectacular
que veréis son las pelotitas rojas de la segunda captura y algún que otro engendro
multicolor más.
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De nuevo decir que es lo mejor del juego, es no decir mucho a favor de los otros apartados. El señor Whittaker no tiene el menor inconveniente en echar mano de todo su repertorio de estridencias con timbre de hojalata y, a pesar de que el tema musical tiene momentos buenos y todo, y de que hay efectos de sonido sinceramente más que razonables (aunque ya empleados en otros juegos -como en el Phantomas 2; se ve que a este chico no se le daba muy bien eso de la creatividad, porque utiliza muchos de los mismos sonidos en bastantes títulos diferentes en los que intervino), nada de esto consigue salvar al juego de una nota catastrófica. |
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En mis tiempos, Terra Cognita era el peor juego que tenía. No me acuerdo de cuándo debió de ser eso, aunque sí que recuerdo que fue cuando cometí la imprudencia de comprar una especie de "pack" de títulos de CodeMasters, en el que no había ni uno solo que se salvara de la quema... Mr. Angry, Red Max... vamos: la alegría de la huerta. Así se entiende la inquina que comencé a tomarles a los chavales, ¿no? |
Luego, tuve la desdicha de conocer boñigas digitales como Hard
Drivin' o Hybrid, así que este desastre
de intento de matamarcianos subió un par de puestos.
Resumiendo: Terra Cognita es un juego terriblemente aburrido y repetitivo, pese
a contar con efectos de sonido más bien aseaditos.
| * El sonido y la música. Y, de nuevo, eso no es decir gran cosa. | * Aburrido y repetitivo como pocos. * Los escenarios apenas tienen rasgos o detalles. Están formados por multitud de bloques de colores de lo más anodinos. * Los malos son ridículos, chiquitajos, y aparecen siempre de dos en dos y a intervalos más o menos regulares. * La gilipollez de los rectangulitos que te devuelven a la primera pantalla. |