FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Wec Le Mans

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COMENTARIO ORIGINAL
La review
Vaya, hombre, otro juego de carreras. Son los más difíciles de comentar. Bueno, estos y los matamarcianos descerebrados. La verdad es que dan muy poco juego (y no es un chiste tonto). Visto uno, los has visto todos. Salvo que incluya alguna que otra opción que lo destaque del resto (Stunt Car Racer, por ejemplo), o unos gráficos magníficos (como el Grand Prix Circuit, sin ir más lejos). Pero ¡vaya por Dios! Este Wec Le Mans no asoma por ningún lado. Se le mire por donde se le mire. Es más, es lo suficientemente mediocre como para que no me inspire un comentario más o menos elogioso, y lo suficientemente entretenido como para que no me dé una excusa para llenar una página de improperios de todos los colores y de todos los sabores (como hice con el Super Hang On -¡y qué bien me lo pasé, jeje!-).
Así que, lo prometo, esta vez seré breve. Vamos a ello, si os parece...
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Veamos. Wec Le Mans es una conversión de una recreativa. Vale. Una recreativa de carreras del año 86. Hmmm... mala cosa esta. Salvo contadísimas y honrosas excepciones, si había un género que se adaptaba bastante mal, desde una maquinita tragamonedas a nuestro C64, era este precisamente. Y a estas alturas ya lo habréis adivinado: no, no estamos ante una de esas excepciones. |
Curiosamente, este fue uno de los juegos que más me decepcionaron en mis tiempos.
No es que me esperara nada concreto de la conversión (en realidad, no conocía la recreativa original -así que ¡vaya, hombre! tampoco podré rellenar espacio largándoos una historia nostálgica de telefilm barato-). Simplemente, creía que, tratándose de un título en el que estaban involucrados algunos de los empleados de Ocean (se ve que esta empresa e Imagine, la encargada de la producción de este juego, tenían bastantes lazos, porque, con mucha frecuencia "compartían" equipos), podría tener bastante enjundia. Pues no, miren ustedes.
Y es una pena, porque es de esos títulos que parece que iban por el buen
camino. Quiero decir que tiene sus detalles de calidad. No lo niego. Pero la
pifia con lo más importante en un juego de carreras. ¡La carrera! (O para ser
exactos: la pista).
Sí, perdonadme la cretinez de perogrullada, pero es cierto. A este Wec Le Mans
le pasa como a tantísimos juegos de lucha de C64, que precisamente metían la
pata en las peleas. Os cuento con más calma...
Con ese nombre, creo que queda claro en qué competición está inspirado,
¿no?
Lo que más me gusta de la celebérrima y extenuante carrera (madre mía, ¡24
horas! ¿a quién se le ocurre?) son los coches. Me encanta su diseño. Es que
son rematadamente bonitos, los jodíos, porque los bólidos de Fórmula 1 de
toda la vida, más bien parecen un armazón con alerones y ruedas enormes, que
otra cosa.
Bueno, pues precisamente nos pondremos a los mandos de uno de esos relucientes cochazos, para competir en... no, de 24 horas nada... ¡Horreur! Soportar los alucinógenos espasmos de las rayitas grises que los programadores del juego decidieron utilizar para dar sensación de velocidad (y ni de coña lo consiguieron) durante tanto tiempo, sería como para denunciarles a la Convención de los Derechos Humanos. Tremendo.
Y es que he aquí el problema principal del juego. Ya os digo: en el fondo, aún con sus más y sus menos, en todos los demás apartados, Wec Le Mans tiene todos los ingredientes para ser, desde luego, no un clásico, pero sí un título más que interesante. Pero no: ¿por qué demonios tuvieron que usar esos puñeteros rayajos?
| Son feos, convulsos, parpadeantes, epilépticos... casi recuerdan más a mirar el Canal Plus codificado que a otra cosa. Con deciros que son incluso menos efectivos y más molestos que los que se empleaban en el Out Run (y ya tiene miga la afirmación)... | ![]() |
Y el caso es que luego, Wec Le Mans se deja jugar. Bueno... perdón: es jugable. Porque dejarse, se deja poco. Es más: tiene momentos que pasan de lo frustrante, para meterse de lleno en lo irritante.
Veréis, en la mayoría... perdón: en la INMENSA mayoría (ahora) de los
juegos de carreras de 8 bits, la cosa no iba más allá de una competición de
obstáculos. Un slalom, para que nos entendamos. Nada de luchar codo con codo,
contra otros corredores por lo menos tan avezados como nosotros y con las
mismas ganas de pisar el acelerador. Nada. Lo más normal era que nuestro
bólido, moto o similar, a su velocidad máxima, circulara a cosa así de 100
kilómetros por hora más rápido que sus rivales. He aquí un ejemplo.
A todo gas, los oponentes son casi obstáculos en la carretera, que debemos ir
esquivando, para evitar salir dando vueltas de campana por los aires (bastante
llamativa la animación, eso sí).
Chachi. El asunto es que, si en casi todos los juegos comparables a este, los
rivales, ya que iban dando la grandísima coña, tenían al menos del detalle de
ceñirse a su "carril" imaginario, esto es, no dar bandazos ni nada
así, en Wec Le Mans, quien más quien menos, hace gala de una mala leche
enfurecedora. De verdad.
Parece que los jodíos están esperando a que nos acerquemos a ellos, para
cerrarnos el paso. Si nos vamos hacia la derecha, ellos, muy sibilinamente, y
como el que no quiere la cosa, se echarán hacia la derecha. Si tratamos de
esquivarlos moviéndonos hacia la izquierda, ellos, muy subrepticiamente y por
lo bajini, se desplazarán poquito a poco hacia la izquierda. Os parecerá una
pavada, pero ¡le llega a poner a uno de una mala uva impresionante!
Pues si el juego no es original en eso de tener que ir esquivando coches, tampoco lo es en la forma que tiene de eliminarnos de la carrera: tiempo. No se trata de llegar el primero, el segundo, o de intentar quedar siempre por encima de una posición (como tuvieron la decencia de hacer los programadores de títulos como Continental Circus o Powerdrift)... simplemente, hay que tratar de pasar por unos puestos de control (hay tres en total, a lo largo del circuito), antes de que termine el tiempo.
Tengo entendido (al menos, creo recordar que ocurría así en la recreativa), que al cabo de una o dos vueltas, se hace de noche, y hemos de proseguir la carrera iluminando la pista con nuestros faros. Claro, que a estas alturas de la película, no sabría deciros si en la versión de C64 ocurre lo mismo. Me parece que, entre tinieblas, me viene a la memoria que sí. En cualquier caso, el juego puede llegar a ser frustrantemente difícil, y aunque le he dedicado cerca de tres cuartos de hora para documentarme para hacer esta review, nunca he podido ni alcanzar el tercer puesto de control. La monda.
↑ Lo mejor
* La música.
↓ Lo peor
* A veces es exasperantemente difícil. Los rivales tienden a echársenos encima siempre que pueden. Cabreo y frustración garantizados.



